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Camino de la Googlezon, los sitios web viven por y para el rey de los buscadores. Sobrevivir pasa por estar en la primera página de resultados de Google. Los internautas resuelven el 80% de sus pesquisas entre Google y Yahoo, dejando de momento de lado los grandes esfuerzos de Microsoft por hacerse un hueco en este negocio. La supremacía de este cuasi-duopolio es tal que parece que no hay nada más ahí fuera. Nada más lejos de la realidad. Existen decenas de buscadores que tratan de abrirse paso ofreciendo un punto de originalidad: nuevas fórmulas para hacer las búsquedas y presentar los resultados que consigan llamar la atención del internauta. Porque, dada la superabundancia de información, es importante indexar muchas páginas (como hace Google), pero lo es mucho más conseguir unos resultados de calidad. Ahí están Clusty (de Vivísimo), A9.com de Amazon o el renovado Ask Jeeves, aportando organización y personalización, y otros como LookSmart, Snap, Kartoo, Dogpile... apostando por metabúsquedas, presentación visual o presencia en el escritorio. Pero por el momento, los dos grandes barren tanto en la web como en cada nuevo territorio en el que se adentran. Así, Google Desktop Search ha provocado el nuevo buscador de disco duro de Yahoo y nos ha recordado que existían ingenios como X1, Copernic, HotBot Desktop o Blinkx, que ya no usaremos. Igual que Froogle llegó para marginar a clásicos como Shopping.com o Bizrate. Lo último es adentrarse en el mundo de la televisión donde, sin que sirva de precedente, Yahoo Video Search (que lanzó su buscador de archivos de vídeo al mismo tiempo que Blinkx) se adelantó al recién estrenado Google Video. La verdad es que Yahoo lo tenía fácil, porque Altavista (que ahora es suyo) ya buscaba mpeg, AVI, WMA, Real y Quicktime desde hace años. Pero no nos habíamos enterado. >> Leer
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La semana pasada se celebró la sexta edición del Congreso Nacional de Periodismo Digital. Una veintena de ponentes se reunió en la fría pero acogedora Huesca para contar a 300 periodistas y allegados cómo están las cosas y alumbrar un poco el futuro de los medios. Uno podría recuperar una crónica de una edición pasada y hacer copy & paste cambiando las fechas y nadie lo notaría demasiado. La organización fue como siempre impecable, pero no se avanzó demasiado; el horizonte sigue despejado. Despejado (para bien) porque es límpido, virgen y todo está por hacer, inventar, descubrir... y eso siempre es interesante. Y despejado (para mal) porque año tras año se escucha lo mismo: nadie sabe muy bien a dónde vamos. Caminamos hacia el horizonte y el horizonte se retrasa unos pasos. ¿O no caminamos? En las conclusiones del Congreso escuchamos la misma incertidumbre presente ya hace un lustro. “La diversidad de soluciones... es un síntoma de inmadurez del medio. Nadie puede decir qué va a ocurrir dentro de unos años”. Además, el Congreso fue menos digital que nunca, hasta el punto que se comentó que esa coletilla sobra, pues “todos, digitales y analógicos, somos periodistas”, e incluso porque el periodismo digital, en España, no existe. Hablaron, por ejemplo, los directores de los informativos de las principales cadenas de televisión en España. Y sólo hablaron de dinero; nada de periodismo y menos de Internet. Se ofendieron cuando se apuntó que algo iba mal si los jefes de los telediarios hablaban sólo de pasta; e hicieron mutis cuando les preguntaron por su estrategia en la Red. De nuevo, flotó la precariedad del profesional del medio digital y el aire de superioridad de la prensa tradicional, que “observa al nuevo medio con recelo”. Sin embargo, “nadie duda de que el futuro es digital”, aunque “mientras ese futuro se construye, los que hoy trabajan en él están peor pagados y valorados que sus colegas de la vieja escuela”. Pues eso: seguimos construyendo, seguimos siendo el futuro y nos siguen tratando mal. Claro que si uno echa una mirada a las cifras entiende que los periodistas hayan clavado su silla en la redacción y miren a la nueva hornada y los nuevos medios con pavor. El periodismo, empujado últimamente por Letizia, está de moda: “33.000 personas estudian periodismo en las facultades españolas y cada año intentan acceder al mercado laboral 5.000 nuevos licenciados”. ¿Y cuántos caben?: “Se calcula que hay 25.000 profesionales en activo, de los cuales 1.500 desarrollan su trabajo en Internet. Eso sí, la tercera parte de los profesionales de Internet no tiene siquiera un contrato laboral”. Peor imposible. Victoria Prego, tras reconocer su escaso conocimiento de Internet, esbozó un panorama desolador, de periodistas sumisos, sin criterio propio, que bailan al son del poder (del económico, frente al que el poder político da hasta un poco de lástima). Y alentó a los asistentes a una revolución no violenta en la que el profesional debe combatir la manipulación con valor, honestidad y defensa del criterio propio. Lo que no contó Prego es cómo lucha por esa independencia, perdida en los tiempos de la Transición, desde la subdirección del El Mundo. Sin embargo, la cruda realidad no es capaz de acabar con el optimismo. Es posible vivir de la Red —“al menos, si se logra una publicidad adaptada al nuevo soporte y si pueden venderse servicios especializados”— y ya “basta de lloriquear”, se oyó decir a Gumersindo Lafuente, director de elmundo.es, poniendo como ejemplo a ellos mismos, que cuentan con una numerosa redacción propia, ganan dinero y se divierten. Arriba ese espíritu, que “2005 es el año de la publicidad en Internet” y es hora de que las agencias superen su desconfianza. Por tanto, todos coinciden en que el periodismo, el periodismo online y los periodistas podrían estar bastante mejor, pero también la mayoría ve una luz al final del túnel. Ojo: si ves una luz al final del túnel, es que estás muerto. Más
El pasado 1 de octubre se presentaron en Barcelona las licencias Creative Commons adaptadas a la legislación de derecho de autor española, en castellano y catalán. Tres meses más tarde, escrtitores, editoriales, músicos, discográficas, universidades y bloggers españoles ya usan licencias cc-es para proteger sus obras a la vez que las comparten. Porque es verdad que estas licencias copyleft reescriben el concepto de propiedad intelectual, pero no nacen para abolir el copyright, sino para facilitar la difusión de la producción artística ofreciendo un marco legal en el que el autor sea dueño de su obra y la proteja mucho, poco o nada. Hay quien opina que liberar las obras del yugo de los derechos de autor actuales es un suicidio económico; y hay quien asegura que es una mera cuestión de supervivencia en la economía de la atención: permitir copiar el original citando al autor dota a la obra de visibilidad en medio de la superabundancia de contenidos. Para conmemorar los 100 días de vida de Creative Commons en España, el pasado lunes se celebraron en Madrid un par de actos, con la presencia estelar de Cory Doctorow, novelista, blogger y Coordinador para Asuntos Europeos de la Electronic Frontier Foundation. El título de la charla del co-editor del popular Boing Boing se explica solo “De cómo los derechos de autor deberían cambiar para ajustarse a la tecnología, o ¿desde cuándo es buena idea dejar que las discográficas diseñen los tocadiscos?, o cómo arreglar los derechos de autor y salvar la Internet, a la Sociedad Civil y a la mayor biblioteca de la historia”. Deseamos que las cc cumplan 100 años y que el copyright no lo vea. Más
Polonia se ha convertido en el bastión de la UE contra el sinsentido. Por segunda vez ha frenado la aprobación de la polémica directiva sobre patentes de software. Hace dos meses, el subsecretario de Ciencia y Nuevas Tecnologías de Polonia, Wlodzimierz Marcinski, señaló que su país no retiraba el apoyo a la directiva, pero pedía tiempo para estudiarla y asegurarse de que se protege la invención pero se deja fuera el código de los programas informáticos. De nuevo, la representación polaca ha mostrado sus dudas sobre el texto y quiere más tiempo para analizarla al detalle, no vaya a ser que al final acabemos como Estados Unidos. Hay que estar atentos para que no traten de colárnosla como la última vez, sin la menor vergüenza. Una vez más, ¡Gracias, Polonia! Más
El pasado diciembre Microsoft no consiguió retrasar la aplicación de las sanciones impuestas por la Comisión Europea. Ahora ha decido no recurrir la sentencia y comprometerse a una “completa y rápida aplicación de la misma”. En román paladino significa que en las “próximas semanas” Europa tendrá una versión de Windows sin el Media Player integrado. Pero Microsoft no ha tirado definitivamente la toalla, ni mucho menos. Seguirá apelando en el proceso principal, donde comparece por abuso de posición dominante y tiene que afrontar una sanción de casi 500 millones de euros. Quizá este paso atrás de Microsoft sea para demostrar sus buenas intenciones y ablandar los corazones de los comisarios de la UE, para ver si le dejan dar luego otros dos pasos hacia delante. Más
Tras lanzar el prototipo de su buscador de programas de televisión, Google ha echado un poco de leña para calentar los ya viejos rumores que apuntan a que más temprano que tarde tendremos un navegador Google. Ben Goodger, uno de los programadores estrella del navegador de moda, Firefox, anunció en su weblog que desde el 10 de enero su sueldo ya no viene de Mozilla Foundation. Ahora le paga Google, aunque asegura que seguirá trabajando en las futuras versiones de Firefox. El nuevo fichaje, que sigue a la contratación de exmiembros del equipo de Internet Explorer y del registro de los dominios gbrowser.com, .net y .org, resta credibilidad a ambas partes: tanto Mozilla como Sergey Brin y Larry Page han negado la existencia de planes para un nuevo navegador Google, a pesar de que son buenos amigos. Más
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