Internet visto desde Google
por
Rodolfo Carpintier
25/08/2004, 11:27 GMT+1
Leemos un interesante artículo de Matthew Hindman y
Kenneth Neil Cukier publicado en el diario New York Times,
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Is Not Necessarily Better, en el que se diserta sobre la influencia
de Google y su filosofía en toda la Red.
En el artículo, sus autores, comparan el sistema de búsquedas
de Google con un concurso público o unas elecciones en las que cada persona
dispone de un voto y utiliza esta elección individual para, colectivizándola,
convertirla en un formato de selección previa de lo que es o
no importante. Dado que en Estados Unidos el 95% de las búsquedas
totales de Internet se realizan o bien directamente a través de Google
o de Yahoo, o bien a través de otras webs que utilizan la tecnología
de éstas, el sistema tiene una tendencia natural a crear grandes monstruos:
cuando más popular es uno, más es buscado y, en consecuencia,
más gente acude a dichos lugares.
Los autores consideran este método de organización la clave
de la concentración que existe en Internet, y la justificación
de cómo empresas como eBay o Amazon
dominan sus respectivos mercados. Los sistemas de búsquedas, amparados
en la filosofía triunfante de Google, concentran las mismas, cada día
más, en menos sitios web.
El efecto es considerable y claro. Los grandes son cada día mayores
y los pequeños cada día tienen menos posibilidades de aparecer
en las primeras páginas de las búsquedas. Dado, por otra parte,
que se ha demostrado que la mayoría de los usuarios de Internet nunca
pasan de las dos o tres primeras páginas de resultados de una búsqueda,
los puestos de cabeza son cada día más apetecibles,
más caros y menos asequibles para las pequeñas empresas.
Esto está llevando a una situación en la que "lo que es
más, no es necesariamente mejor", como defienden los articulistas.
Las grandes empresas globales priman los entornos globales y hacen más
difícil la supervivencia de los locales sin progresión
internacional. Sin embargo, muchas veces, las búsquedas de un usuario
español desde España tendrían mejor amparo bajo un sistema
menos global, en el que los votantes fueran locales y las empresas votadas también.
Los intentos de las empresas de búsqueda local, como
por ejemplo fue en su día Telépolis,
creada por Eudald
Doménech y actualmente en manos de Eresmas, fueron vanos ante la
popularidad creciente de los grandes buscadores globales, con Google a la cabeza.
El sistema de "al ganador todo" existe también en el mundo
real, pero la tecnología, como cita el artículo, tiende a incrementar
este efecto. Al final, la tendencia natural del individuo a simplificar
sus decisiones -fijémonos en el éxito en los últimos
tiempos de las cartas cortas en los restaurantes- hace que, de forma casi intuitiva,
se dirija siempre a los mismos lugares que ya conoce para realizar sus búsquedas.
Es también la justificación del valor real de activos digitales.
La compra de Kelkoo por Yahoo a cambio de 472 millones de euros no es otra cosa
que la justificación de lo que vale un mercado cautivo de clientes
recurrentes y lo que cuesta, incluso al propio Yahoo, desviar 30 millones
de usuarios de una rutina (buscar en Kelkoo antes de comprar), a otro lugar.
Sin embargo, si algo tiene Internet es precisamente la abundancia
de criterios y la individualidad. Por ello, a pesar del éxito
de este tipo de grandes operadores globales, cada día es más necesario
invertir la pirámide de búsqueda y conseguir que, en vez de buscar
en el mundo entero, siguiendo los criterios de la mayoría, seamos capaces
de disponer de herramientas como DiceLaRed,
que seleccionan (y nos dejan seleccionar a nosotros) los ámbitos concretos
de búsqueda, además de darnos acceso a la voz individual de los
foros de opinión que, independiente y sin influencias de poder, nos proporciona
una visión de conjunto fresca y real sobre la temática que nos
interese.
Los sistemas de búsqueda globales hacen crecer a los más grandes
y simplifican la tarea de las centrales de medios, que creen poder permitirse
despreocuparse de Internet porque "con hablar con Google y Yahoo"
ya sabemos de qué va el mercado. Olvidan, como ya explicó en su
día Kevin Kelly, que
Internet, más que un gigantesco mercado de casi 1.000 millones de internautas,
es la suma de miles de mercados con accesos directos y privativos.
Sus voces, en muchos casos, se descubren acercándose a nichos y foros
que realmente demuestran tener su propio pálpito.
Estamos de acuerdo con los autores del artículo en que el futuro de
las búsquedas pasa por poder personalizar y afinar más las mismas
desde el punto de vista de geografía, capacidad de criterio y multitud
de parámetros nuevos todavía por descubrir. La prueba es que tanto
Yahoo como Google siguen de cerca esta pista, comprando todo lo que se mueve
bien a nivel local.
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