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No han vencido a Napster, han creado un mártir
por
Melisa Tuya
27/07/2000
21:51 GMT+1
Ha empezado la cuenta atrás. En la medianoche del viernes, como una buena Cenicienta, Napster deberá dar de baja su servicio de intercambio de archivos musicales. Así lo ha ordenado la juez de distrito de San Francisco Marilyn Hall Patel a instancias de los demandantes, la Recording Industry Association of America (RIAA).
La juez afirma que las evidencias indican que unos 20 millones de internautas han accedido a los servicios de esta compañía, que consiguió 15 millones de dólares y un nuevo CEO en mayo, para descargar música ilegal, atentando claramente contra el copyright de los demandantes a escala mundial.
Napster era demasiado bonito para ser verdad, y se ha cumplido lo que todos los internautas nos temíamos desde que lo conocimos. De momento los chats de Napster echan humo, y hay más conectados e intercambios de archivos que nunca. Hay que aprovechar las horas que quedan.
De nada han servido la defensa de Napster, centrada en demostrar que ellos sólo son un vehículo para el intercambio de archivos, que el origen ilegal de estos es responsabilidad de sus usuarios, que el primer software para transformar los CDs en MP3 nació de Sony y que están protegidos por la Audio Home Recording Act (AHRA), una ley de 1992 que asegura que compartir música sin fines comerciales no viola las leyes de copyright
Napster no es ninguna tontería que se pueda clausurar sin problemas, Napster es un país con más de 20 millones de habitantes, y el cerrojazo ha levantado un clamor unánime. Millones de mensajes han circulado a lo largo y ancho de la Red con quejas, lloros, amenazas... y todos, absolutamente todos con un mensaje subyacente: "habéis cerrado Napster, pero no conseguiréis que dejemos de descargar música de la Red, tenemos otros medios".
Se puede decir más alto, pero no más claro, la cuestión es si la RIAA hará oídos sordos o se dará cuenta del tinglado en el que se ha metido. A fin de cuentas, lo que está haciendo es demandar a millones de potenciales compradores de sus productos en todo el mundo. Una campaña publicitaria consistente en tirar piedras contra su propio tejado no beneficia a nadie, y si no que se lo pregunten a Metallica.
Apenas han pasado unas horas y ya han surgido diferentes movimientos a favor de Napster como el del sello independiente Maximum Records, que ha preparado junto a sus 100 artistas un nodo de apoyo, napsterrally.com, que estará operativo en el mismo instante en que Naspter desaparezca. También han nacido numerosas iniciativas orientadas a boicotear los cinco sellos que conforman la RIAA como http://boycott-riaa.com o http://dieriaa.netfirms.com/boycott.htm.
El sueño eterno, o una buena siesta
Pero esta decisión judicial no tiene porqué suponer la muerte de Napster. Para empezar es una orden temporal de una juez federal, y David Boies, el principal abogado de la Causa Napster, ha dejado bien claro que apelarán la decisión de la juez Patel inmediatamente. Boies confía en que el Supremo les dé la razón de la misma manera que se la dio a Sony en el caso Betamax en vez de a la Universal, o a Diamond en lugar de a la RIAA en el litigio de los reproductores portátiles de MP3.
No obstante Bill Bales, uno de los cofundadores de Napster y ahora CEO de AppleSoup (otra empresa dedicada a las tecnologías de intercambio de ficheros), ha reconocido que los servicios de su empresa no estarán operativos durante varios meses. Sus usuarios aguardaremos pacientemente como las esposas de los soldados, aunque eso sí, cometiendo numerosas infidelidades. Nadie es perfecto.
Esperemos que Napster Inc. aguante el tiempo necesario para que le den la razón, porque de todos es sabido que la velocidad de la justicia no es precisamente la velocidad de Internet. Y Napster puede morir justo para ver cómo le dan la razón poco después. No sería la primera vez que pasa.
Una guerra perdida de antemano
Como ha afirmado Bales, la RIAA puede haber ganado la primera batalla legal, pero ya tiene perdida la guerra contra las nuevas tecnologías digitales de reproducción e intercambio de archivos musicales. La industria discográfica es un viejo león herido de muerte que ahora está dando sus últimos zarpazos.
Napster podrá desaparecer de la faz de la tierra, el recuerdo de esta empresa podrá perderse por completo, pero su idea, el intercambio de archivos o ‘Peer to Peer’ pervivirá. El error más grande en el que ha incurrido la RIAA ha sido confundir la empresa Napster con el fenómeno Napster, cerrar la primera no hará desaparecer al segundo.
En cualquier caso, lo que sí conseguiría la industria discográfica con la muerte de Napster será crear un mártir, un icono de la libertad digital y del cambio que se avecina en el mundo del copyrigth y de los derechos de autor de la mano de Internet. A fin de cuentas, habrían cerrado al más inocente, benigno y bondadoso de todos los sistemas de intercambio de archivos. Basta con darse un paseo por Gnutella para comprobarlo.
Además, si Napster es condenado porque constituye una vía para que los internautas intercambien música que no poseen, también los grandes buscadores como Yahoo, Altavista a Google son culpables del mismo delito. No hay que olvidar que la palabra más buscada es MP3, aún por encima de ‘sex’. Ellos también son vehículo del pirateo al igual que Napster. ¿A qué espera la RIAA para perseguirlos?
Con las cintas de audio también dejaron de vender muchísima música, pero no les preocupó tanto como ahora. ¿Por qué? porque se avecina una época de cambios que no saben cómo detener, porque se está empezando a cuestionar la necesidad de que existan intermediarios entre los artistas y los consumidores (el sistema de publicación del último libro de Stephen King es un buen ejemplo) y eso es lo peor que les puede pasar.
Por si alguien siente lástima por los pobres músicos, no tiene más que leer las inteligentes declaraciones de Courtney Love en Salon. Esta arriesgada y estupenda actriz, viuda de Kurt Cobain y líder del grupo Hole, desglosa los beneficios que se llevan los múltiples intermediarios y el escaso trozo del pastel que queda para los artistas y acaba afirmando que los piratas no son los usuarios de Napster, son todos los integrantes de la industria discográfica.
Tampoco conviene olvidar que esta cruzada contra Napster no la ha emprendido ningún artista, sino la RIAA, una asociación tras cuyas siglas se esconden compañías como Seagram, Universal Music, Bertelsmann AG’s BMG, Sony Music, EMI y Warner Music Group.
Lloremos por nuestro Napster y saludemos a Gnutella y Scour
Estos 20 millones de personas que tienen Napster instalado en su ordenador, no se van a quedar de brazos cruzados, a su disposición tienen decenas de alternativas: Gnutella, Freenet, Napigator, Opennap, iMesh o CuteMX.
A las 12 de la noche, cuando Napster desaparezca en un gran ‘Puff’ y sus 20 millones de usuarios no puedan intercambiarse música y chatear, la Red será un poco menos libre. Al minuto siguiente, cuando todos esos internautas, muchos de ellos ahora plenamente conscientes de la revolución en la que están embarcados, se conecten a sus servidores FTP, a Gnutella o a Scour Exchange para seguir haciendo amigos, charlando y consiguiendo canciones. Internet será mucho más libre de lo que era... ¿De verdad cree la RIAA que nos va a poder detener?
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