Joaquim Agut, el nuevo motor de Terra
por
Guillermo Rodríguez
17/08/2000, 20:22
El baile de directivos comenzó con Juan Perea, artífice de la expansión de Terra en América Latina mediante la compra de portales en Brasil, México, Chile, Perú, Guatemala y Argentina. Rápidamente fue sustituido por Juan Villalonga, que desde su cargo de presidente de Telefónica pilotó los designios de Terra en un mandato sobre el que siempre ha planeado la polémica. El tercer y último cambio (hasta el momento) se produjo el 10 de agosto, cuando Joaquim Agut tomó las riendas de la filial de Internet de Telefónica. Demasiados padres para tan pequeño bebé.
Nacido en Terrasa (Barcelona) hace 46 años, Joaquim Agut Bonsfills es un ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña que presenta un curriculum definido por la palabra éxito. Comenzó a trabajar en 1982 como director de diversificación en la compañía La Seda, de Barcelona. Posteriormente se ocupó de su empresa familiar, Agut S.A., en una época en la que la cuenta de resultados no paraba de arrojar cifras negativas. Pero Agut llegó, vio y consiguió que General Electric Power Controls, filial del gigante entre los gigantes, General Electric, comprara la compañía en 1993. Poco a poco Agut fue tomando posiciones hasta que, finalmente, fue nombrado primer ejecutivo para Europa de GE Power Controls, la división de energía del grupo.
Casado y con cuatro hijos, sus antiguos profesores en el IESE de Barcelona le recuerdan como un hombre "que tocaba con los pies en el suelo". "A pesar de su juventud, era tremendamente eficaz a la hora de meterse en los problemas de empresa y hacerlos suyos; se comprometía en clase, siempre se ha comprometido y me inspira mucha confianza", opina Lorenzo Dionis, antiguo tutor de Agut.
Un sillón lleno de dificultades
Desde su nueva responsabilidad en Terra Networks debe enfrentarse a varios frentes, cada cual más complejo de solucionar. En primer lugar, uno de tipo psicológico. Este emprendedor se ha formado en las estructuras de la Vieja Economía. Ni el estilo, ni los parámetros, ni las actitudes son las mismas que definen a una empresa de Internet. Ahora el paisaje de fondo para Agut es el de la Nueva Economía, el de los valores volátiles, crecimientos vertiginosos y cambios constantes. A estos factores se une el hecho de que su vinculación profesional con el mundo de la Red ha sido nulo. A pesar de ello, este seguidor del Barça y aficionado a los caballos se considera un conocedor de la "webcity" y opina que todo aquél que no esté al día en materia de Internet es una analfabeto.
El segundo reto es de mayor enjundia: dar credibilidad a una empresa que, mientras estuvo dirigida por Juan Villalonga, gozó de escasa estabilidad, sobre todo a raíz de la polémica desatada con la concesión de stock options a directivos. Los cambios que introdujo en la estructura de la compañía el nuevo presidente de Telefónica, César Alierta, se llevaron a cabo, en gran medida, con la intención de acabar de una vez por todas con el clima de inestabilidad que imperaba en la sede de Gran Vía 28.
A por Lycos
El tercer reto, el más importante a corto y largo plazo, se centra en el ámbito puramente empresarial. Consiste en ejecutar, posiblemente en octubre, la fusión con Lycos. Para ello deberán cumplirse al menos dos premisas: por un lado, que Terra lleve a cabo una ampliación de capital por valor de 366.049 millones de dólares, una cifra necesaria para acometer la fusión definitiva; y, por otro, que la junta de accionistas de Lycos apruebe la unión a finales de este mes.
Y es que el matrimonio Terra-Lycos no se ha caracterizado por el sosiego. Pocas semanas después de que el acuerdo se hiciera público a bombo y platillo, comenzaron a surgir las discrepancias entre ambos portales. Tan lejos llegó la situación que el presidente de Lycos, Bob Davis, aseguró tras la marcha de Villalonga de Telefónica (y, por lo tanto, de Terra) que "había mucha confusión acerca de su papel; realmente su salida nos ha ayudado, ha sido muy positiva". Y concluyó: "Pienso que ha sido lo mejor que podía ocurrir. Dejar paso y tomar otro rumbo. Creo que ahora tenemos un gran nuevo liderazgo en Telefónica, muy comprometido con finalizar cuanto antes la transacción Terra-Lycos".
Una vez que Villalonga ha desaparecido de la escena, es presumible que sea el propio Davis el que asuma la presidencia de la megacompañía, mientras que Agut tomará las responsabilidades de vicepresidente. Un nombramiento inesperado, ya que todas las quinielas apuntaban en un principio porque ese puesto lo ocupara Alierta. Pocos días después de su desembarco, el antiguo presidente de Altadis daba un giro de 180 grados al organigrama de la primera empresa del país. Menos poder unipersonal y más responsabilidad compartida. Dicho y hecho. Fernando Abril-Martorell ocupó el puesto de consejero delegado, mientras que Luis Lada se encargaba de la presidencia de Telefónica Móviles y Joaquim Agut de Terra Networks. La mañana siguiente al anuncio, los accionistas acogían el cambio con una subida bursátil del 4,13%. Las cosas comenzaban a funcionar.
La competencia no tiembla
La responsabilidad de que Terra cumpla con todas las expectativas creadas y que, por fin, se convierta en el portal por el que han apostado todos sus accionistas, recae ahora sobre Joaquim Agut. Alierta siempre ha abogado desde su puesto en la antigua Tabacalera por formar equipos donde se fomente el carácter humano para que, más tarde, estos se puedan consolidar. La experiencia de Agut en General Electric atestigua que es un exponente claro de que este proceso se puede llevar a cabo sin ningún tipo de tensión.
Un último frente que este catalán de flequillo rebelde deberá cerrar es el de la expansión de Terra. Antes de que asumiera la presidencia de la empresa, ésta se encontraba en plena fase de consolidación internacional, principalmente en Latinoamérica. Todavía se debe acometer la esperada entrada del portal en el mercado del este de Europa, China, India y Turquía. El objetivo final radica en convertirse en la cuarta empresa de Internet en Bolsa a nivel mundial, con un valor bursátil aproximado de 23.000 millones de dólares. Incluso, el presidente de Lycos ha asegurado que si la fusión se lleva finalmente a cabo, la facturación de ambas compañías a principios de 2001 podría superar a la de Yahoo! Frase que no le quita el sueño a Jerry Yang, fundador del portal americano, quien no dudó en replicar que "Yahoo no se va a quedar quieta en todo ese tiempo. Lo importante no es hacer previsiones, sino cumplirlas". Y por si esto no fuera suficiente, remató señalando que de la unión entre Terra y Lycos no iba a salir un competidor como America Online (AOL) o Microsoft, "porque están a un segundo nivel".
La Bolsa, tierra llena de peligros
Un último campo por cubrir es mejorar los pésimos resultados bursátiles de Terra Networks, un aspecto que, por el momento, no le quita el sueño a Lycos, cuyos resultados han sorprendido a los analistas más optimistas: ha obtenido (por primera vez) 12,9 millones de dólares de beneficios durante el primer trimestre del año. Algo de lo que no puede presumir Terra, que en los seis primeros meses del año ha arrojado unas pérdidas de 152,2 millones de dólares, es decir, un 13% más que en el mismo período del año anterior. Y es que, desde que salió a bolsa, el portal español sabe lo que es caer en picado. Lanzó su OPV a un precio de 10,3 euros, y se ha llegado a revalorizar hasta los 143. A partir de ahí vino la caída, hasta los 38 a finales de agoto y un valor mínimo de 30,2 euros. Aun así, los ingresos en el primer semestre fueron de 76.2 millones de dólares, un 183% de incremento con relación al mismo ejercicio de 1999. Las muchas adquisiciones y la constante campaña de marketing (en la que se han invertido 242 millones de dólares) que ha realizado el último año han sido los principales lastres económicos de la empresa con sede en Barcelona, una ciudad que vio nacer a Agut y que comprobará cómo éste afronta su nuevo reto profesional. Uno más de su ya exitosa carrera.