El padre del 'e-commerce' en Brasil duda de su propio hijo
por
Cassio Starling
24/08/2000, 21:21
Uno de los pioneros del comercio electrónico en Brasil, el empresario Jack London, levantó la polémica durante su participación en Interativa2000, evento que promovió la AMI (Asociación de Medios Interactivos) y que se realizó los días 9 y 10 de agosto en Sao Paulo. Invitado a inaugurar el panel sobre Comercio Electrónico, London preguntó: "¿Existe e-commerce en Brasil?". La respuesta, dura, fue: "No".
La reacción general fue de extrañeza. A fin de cuentas, London fue uno de los primeros en lanzarse a la aventura del comercio electrónico, al crear la Booknet en 1996, y ahora participa en empresas de relieve en el sector, como Submarino. Por eso mismo causó desconcierto al afirmar: "Necesito hacer una prueba de ADN para saber, no si soy el padre, sino, quién es ese hijo".
No se trata de una mera frase de efecto. Si London es conocido por un lado como empresario, por otro, y no en menor medida, su espíritu crítico lo coloca en una posición importante no solamente de quien hace la Web, sino sobre todo de quien la piensa. Por tanto, la afirmación, polémica, no era gratuita. Se basaba en un estudio realizado por él mismo que va a ser publicado en breve por la revista Exame (de la que Jack London es columnista).
La investigación comparó el tráfico de los 100 webs más visitados en Brasil entre enero y mayo de este año. Se constató, que de estos 100, solamente 6 son nodos de e-commerce, y solamente uno de estos (Submarino) es una empresa estrictamente puntocom. Si estos datos de hecho reflejan los intereses del internauta brasileño, en cuanto a la perspectiva de visitas, El Dorado electrónico se puede convertir rápidamente en la Atlántida.
En opinión del autor del estudio, se hace difícil acreditar una explosión del comercio electrónico B2C si se considera que del total que movió el comercio minorista en Brasil el año pasado solamente el 0,05% resultó de transacciones realizadas en Internet.
Los obstáculos a esa explosión derivan en concreto de resistencias culturales (nunca hubo en el país una tradición de venta por catálogos, como ha existido en los Estados Unidos desde hace mucho tiempo), las formas de pago (la desconfianza con relación al uso de tarjetas de crédito) y la seguridad (se produce el pago sin certeza de entrega).
Jack London alertó también de los riesgos de confiar en las métricas que se publican diariamente. Para él, la ausencia de una comparación efectiva de los datos de comercio electrónico en Brasil trae consigo previsiones y estimaciones falseadas, "frutos de la imaginación o simplemente Wishful Thinking".
Para el empresario, "Internet hoy en Brasil es un vehículo de información, de formación, de satisfacción personal, pero todavía no es un vehículo de e-commerce". Por tanto, las grandes expectativas en torno al mercado B2C están superestimadas acredita London.
Terra y UOL responden
La evaluación de Jack London fue recibida con reservas por los responsables del área de comercio electrónico de UOL y de Terra, Alon Feuerwerler y Paulo Castro, respectivamente. El primero argumentó que la página de compras de portal es la quinta más visitada y representa la mitad de las visitas a las páginas de revistas de UOL, una de las áreas que atrae a más usuarios. Las visitas pueden no significar compras efectivas; la conversión del usuario en cliente es un problema que las empresas puntocom deben resolver. "El mercado para el comercio electrónico existe", defendió Feuerwerker, "es una obligación para las empresas el descubrir cómo hacer que esas personas compren".
Paulo Castro defendió que una de las funciones de un portal es crear un sistema de relaciones para fidelizar al usuario. "Sólo a partir de ese proceso de maduración es cuando el comercio electrónico se va a desenvolver de hecho". Una investigación realizada por el portal junto a sus usuarios señaló que por lo menos el 20% de ellos hicieron compras online.
Sin embargo, alerta London, el riesgo es contar con unas estimaciones de billones de dólares para el mercado B2C. El modelo de negocio en Internet trabaja con la fantasía de que los mercados son infinitos, y de ahí se estima una expansión que va contra cualquier lógica, considerando el poder de compra de los individuos que constituyen un mercado brasileño y latinoamericano en eterna expansión.
En opinión de London, "basta estimar el crecimiento de Amazon en el último año para verificar que ese razonamiento es falso". La empresa de Jeff Bezos llegó a crecer más del 400% al año; en 1999, registró un crecimiento del 83%. Esa cifra indica que el tope del crecimiento ya no debe estar muy lejos. Si la tendencia es ésta en los Estados Unidos... ¿qué se puede esperar que ocurra en Brasil y América Latina?