Baquía > Opinión >


Con la Iglesia hemos topado
por Jose M. Guardia
25/08/2000, 14:59

Les voy a proponer un experimento. Dejen por un momento lo que están haciendo y salgan al exterior, al aire libre. Cuando hayan llegado, levanten una de sus manos, pero no mucho, sólo hasta la altura de su cara. Por cierto, es indiferente que sea la derecha y la izquierda, sólo recuerden que es conveniente haberse lavado las manos (o por lo menos una de ellas) antes de empezar. Abran suavemente la boca, disponiendo sus labios en forma de "o", y de la mano que hayan elegido, estiren al máximo el dedo índice. Ahora introdúzcanlo en la "o" y humedézcanlo bien humedecido. Saquen el dedo, apunten a lo más alto hasta que noten de dónde viene el viento, y ya está.

Ya son ustedes analistas de Internet.

¿Ven qué fácil?

Por supuesto, ganarán ustedes más dinero si aderezan convenientemente lo anterior con lo primero que se les ocurra, con los primeros tópicos que les vengan a la cabeza, siempre que, por supuesto, sean capaces de vestirlos con el mayor número de ingredientes de tecno-jerga y vocabulario nuevo-económico.

Desde luego, no tengo nada en contra de los analistas –yo mismo lo soy-, pero a veces parece que hay quienes siguen el procedimiento anterior para elaborar uno informes que luego venderán por cantidades nada despreciables.

Una de las firmas de investigación más visibles, Forrester Research, ha publicado un informe sobre la brecha tecnológica entre los países del norte y del sur de Europa. Dicho informe se basa, por cierto, en un sistema patentado por ellos que no, no es el del dedo, sino uno con el rimbombante nombre de Technographics (con la "R" en el círculo y todo), supuestamente basado en encuestas a un número muy alto de personas elaboradas con una metodología propia, pero de cuyas características técnicas no dan ni un sólo detalle, algo que se espera hasta de los estudiantes que suspenden primero de Estadística.

El informe parte de algo que, francamente, hasta mi abuela les podría haber dicho: que en el norte de Europa hay un mayor número de usuarios de Internet, y que éstos son mucho más proclives a comprar a través de la Red. Es decir, hasta aquí todo normal.

La gracia viene cuando intentan explicar el motivo. Porque, seguro que ustedes piensan que irán también a lo evidente, y que afirmarán que ello se debe al elevado precio de las comunicaciones y, en concreto, de las llamadas telefónicas (en definitiva, de la conexión a Internet); que se deberá a que, a diferencia del norte de Europa, la población vive mayoritariamente concentrada en poblaciones con gran densidad de establecimientos comerciales, que hace que sea más fácil salir por la puerta e ir a comprar a la tienda de la esquina y llevarse el producto al momento que intentar conectarse a Internet a paso de carro, con el contador rodando, para recibir el producto varios días más tarde. Aquellos de ustedes que analicen algo más al tema quizá añadan la poca tradición que tiene la compra a distancia en estos países.

Son ustedes muy inocentes.

Porque, siempre según Forrester, la culpa de todo la tiene la Santa Madre Iglesia. ¡Ah! Y el clima, pero en sentido amplio puede decirse que éste también es responsabilidad de su Jefe Máximo.

Resulta que son éstos motivos, y no otros, los que hacen a los habitantes del sur de Europa (Francia, España e Italia) más reacios al uso de ordenadores e Internet. Cito textualmente: "Forrester cree (nota: yo creía que en las encuestas se analizaba y se medía, no que se creía) que se debe a la tradición latina clásica del sur de Europa y la fuerte influencia conservadora de la Iglesia Católica (...) que han proporcionado una educación humanística y teórica más que práctica y técnica, haciendo que sea más difícil que la población de mediana edad se familiarice con las nuevas tecnologías". Desde luego, éstos no han visto a mi madre con el teléfono móvil... o sí, porque luego dicen que el clima sureño favorece el uso de tecnologías portátiles en exteriores más que el de ordenadores de sobremesa. "Mientras en un día soleado a los europeos del sur quizá no les apetece quedarse en el interior de sus casas comprando en Internet, a los europeos del norte muchas veces no les queda otra opción". ¿Sí? ¿y por eso ellos mismos afirman un par de páginas antes que son precisamente los países nórdicos los que tienen las tasas más elevadas de penetración del teléfono móvil? Además, como bien destaca Javier Candeira en El Mundo, ¿cómo se explica que sean precisamente los sureños los que más rato pasan en casa viendo la televisión, mucho más que los nórdicos? Como no sea porque ponen la tele en el balcón...

Y, por encima de todo, ¿se han planteado el uso radicalmente diferente –con el permiso de esa especie de promesa incumplida e irreal llamada WAP- de los ordenadores y de los teléfonos móviles? ¿Alguno de los encuestadores de Forrester ha visto por las calles españolas o italianas cómo la gente no para de "piar" por el teléfono móvil y que son básicamente los adolescentes quienes se bombardean mediante mensajes cortos de texto porque les resulta mucho más económico? ¿O es que han hecho la encuesta por teléfono... móvil? Así, lo raro es que no hayan dicho que la penetración del móvil es del 100%.

De todos modos, personalmente lo que me ha hecho más gracia es lo de la iglesia católica. Alguien debería decirles a los analistas de Forrester que dejen de ver (por televisión, claro) las películas de Rosellini y que se den una vuelta para ver que por aquí las mujeres ya no van permanentemente de negro, ni los hombres con bigote y alardeando de los escasos músculos que a su camiseta tipo imperio le cuesta poco esconder. Quizá la educación católica sí incida más en los aspectos humanísticos y teóricos, pero extraer de ahí la conclusión de que eso hace que las personas sean menos proclives al uso de las nuevas tecnologías es, por decirlo de un modo suave, arriesgado.

Aún más graciosas resultan las recomendaciones para reducir las diferencias existentes. En primer lugar, invertir en tecnologías móviles amigables y fáciles de usar. Está claro, los sureños somos idiotas... La segunda es dirigir las ofertas de acuerdo con las motivaciones principales de los habitantes. Y ahí, rizando el rizo e hilando fino, ponen el ejemplo absolutamente impagable de la estrategia para vender un mismo PC de gama alta, que –dicen- debe enfocarse incluso de forma diferente en los tres países de tercera división (España, Italia y Francia, como decíamos). En Francia, país muy motivado por la vida profesional y laboral, hay que decir: "¿Quieres trabajar el fin de semana?". En España, dado lo fuerte de los lazos familiares, "¿No te gustaría que tus hijos enviaran sus deberes por correo electrónico?". Y en Italia, país de vividores sólo preocupados por divertirse: "Más potencia que el equipo Ferrari de Fórmula Uno".

Me pregunto si les dirán, por ejemplo a los ingleses, "te coloca más que cinco pintas de cerveza en el pub", a los holandeses "serás más salado que el arenque que te comes cada noche", a los alemanes "más divertido que un partido del Bayern de Munich", o a los austriacos "podrás reproducir melodías tirolesas hasta que te canses". En fin; con estos sabios consejos, mejor que Luis Bassat se vaya buscando otro trabajo, no tiene nivel suficiente.

El tercer y último consejo consiste en atraer a los usuarios más escépticos, normalmente los de mayor edad, dirigiendo su esfuerzo evangelizador –nunca mejor dicho- a las instituciones sociales que gozan de más influencia, verdaderos pilares sobre los que se sostiene la sociedad latina: la iglesia católica y los clubes de jubilados.

Y seguiría compartiendo con ustedes todas estas perlas de sabiduría, pero he de dejarles: he quedado con don Julián, el párroco de mi barrio, para configurarle la conexión a Internet en el ordenador de la sacristía y así les pueda enseñar a los abuelitos del asilo alguna página de Internet adecuada, por supuesto.




"; else print " Temas relacionados:";?>
Links recomendados: