UMTS: ¿Es razonable la apuesta de las operadoras?
por
Isabel Selas
30/08/2000, 19:57
Las setenta licencias de telefonía móvil UMTS que ya se han asignado o se asignarán durante los próximos meses en Europa van a constituir, sin duda, la factura telefónica más cara de la historia. Tanto, que la firma Schroder Salomon Smith Barney ha calculado que las grandes operadoras gastarán 55 billones de pesetas (375.500 millones de dólares) entre la adquisición de concesiones y el desarrollo de la infraestructura necesaria para explotar esta tecnología que unifica la comunicación celular e Internet.
El desorbitado precio que estas licencias han alcanzado en Gran Bretaña (36.000 millones de dólares) o Alemania (46.000 millones de dólares) ha abierto un polémico debate político sobre cuál es la mejor forma de asignación (concurso o subasta), pero, sobre todo, ha planteado la duda de si la apuesta hecha por las compañías es razonable.
El alto coste de las concesiones ha comprometido, cuanto menos, la situación económica de las telecos más importantes en el Viejo Continente. El hecho de que esta tecnología no se haya desarrollado aún en ningún otro mercado y, por tanto, no se sepa cuál va a ser su aceptación, ha añadido aún más incertidumbre a estas empresas que siempre habían sido consideradas por los inversores como muy seguras. Así, durante las últimas semanas tanto la cotización de las acciones como de los bonos del sector han caído en picado.
La pregunta que la mayoría de los analistas se plantean es cómo van a pagar las empresas y si van a ser capaces de hacer frente a tan abultada deuda ahora que los tipos de interés van en ascenso. Incluso las agencias internacionales de calificación, Standard & Poor´s y Mody´s se apresuraron a rebajar o poner en vigilancia sus calificaciones cuando conocieron las cantidades que iban a pagar para lograr las concesiones.
¿Inversión o suicidio colectivo?
¿La adjudicación de licencias y la elevación del nivel de la deuda supone un salto al vacío? Juan Tuesta, analista de telecomunicaciones de Renta 4 cree que no. "Los gestores de todas las compañías europeas no pueden haberse equivocado y, si han decidido apostar tan fuerte, es porque esperan lograr una mayor tasa de retorno", afirma.
Y es que, en principio, los informes de previsión sobre utilización de telefonía móvil acompañan. Según International Data Corporation el número de móviles en Europa occidental pasará en cuatro años de 200 a 300 millones, aunque no está claro si los ciudadanos demandarán conectarse a Internet a través de sus celulares.
La única experiencia similar que podría trasladarse al caso del UMTS es la del sistema i-mode japonés. Las características de los usuarios del país nipón no son comparables con las de los europeos, pero en ese país, el matrimonio de Internet y móvil ha sido un auténtico éxito. Así, hasta mayo de 2000, 57 millones de japoneses llevaba un celular y, de ellos, 10 millones ya portaban teléfonos conectados a la Red.
Sin embargo, no todo son buenos augurios. El elevado número de licencias que se han otorgado en algunos mercados, va a hacer que la competencia en ellos sea feroz y que la concesión no garantice el negocio. De hecho, existen algunos informes como el que publicó la revista Wirtschaftswoche que aseguran que en un país como Alemania las compañías tendrán que lograr antes de 2010 una cuota del 33% para lograr retornos positivos de sus inversiones, mucho si consideramos que hay 6 competidores. "Ahora la duda está en ver quién va a ser capaz de hacerlo mejor porque puede que haya empresas que se queden fuera de los mercados aunque tengan la licencia", añade Tuesta.
Mucho más optimista se muestra Benito Sanz, analista de Inverbolsa. "La apuesta de las operadoras es necesaria si quieren estar en el futuro en la telefonía móvil y la oportunidad la tienen ahora o nunca", cometa. "Además los costes no van a ser tan altos como parece, ya que a partir de este momento comenzarán las operaciones de concentración, y en los consorcios entrarán nuevas empresas que se han quedado fuera, por lo que el esfuerzo se repartirá", añade Sanz.
Algo así es lo que ha hecho France Telecom comprando Orange a Vodafone, que estaba obligada a venderla si quería adquirir Mannesmann. La compañía francesa ha pasado a formar parte de unos de los consorcios adjudicatarios británicos, subasta donde no consiguió licencia.
Ana Mentuy, analista de Gaesco, afirma que aún es pronto para ver cómo va a afectar todo esto a la estrategia de las operadoras, pero está convencida de que sus cuentas de resultados se van a ver muy afectadas por estas inversiones. "El beneficio va a descender, es evidente, al menos durante unos años, pero habrá que ver cómo evoluciona este negocio que aún no conocemos. Lo único claro es que ahora estas empresas tienen más riesgo pero, en un futuro las ganancias pueden compensar esto", comenta.
Telefónica
Ahora cabe preguntarse qué medios van a utilizar las compañías para financiarse. Telefónica, que se retiró de la subasta británica cuando esta sobrepasó los 5.400 millones de dólares, ha anunciado ya que está dispuesta a gastar en los próximos años nada menos que 43.000 millones de dólares (8 billones de pesetas) en el desarrollo del UMTS europeo. De momento, aparte de la licencia que obtuvo en España por un pequeño precio, se ha hecho con una alemana por 7.500 millones de dólares (1,4 billones de pesetas) y ya ha anunciado su presencia en la próxima subasta que tendrá lugar en Italia y cuyo precio de salida ha sido fijado en 1.250 millones de dólares. ¿Pero tiene Telefónica solvencia para hacer frente a estos pagos?
La compañía que preside Cesar Alierta ha anunciado que recurrirá a varias vías para acometer estas inversiones. Aunque se comenta la posibilidad de que esté negociando con una compañía extranjera la venta de una parte de la licencia alemana, de momento ha conseguido un crédito sindicado de 7.000 millones de dólares y va a emitir bonos por casi 5.400 millones más. Además, como plato fuerte planea sacar a bolsa la filial de celulares, Telefónica Móviles, una de las empresas estrellas del Grupo con la que espera recaudar entre 16.000 y 18. 900 millones de dólares. También cuenta con el compromiso de sus accionistas de referencia, BBVA, Banco Zaragozano, La Caixa y Abengoa, una confianza que no obtuvo de los pequeños inversores que huyeron en masa del valor al conocer el precio de la licencia alemana provocando caídas de un 10,3 por 100 en sólo dos días.
Vodafone, por su parte, se dejó 8.600 millones de dólares en la licencia UMTS británica y ha conseguido otra en Alemania por 7.500 millones. En España consiguió otra a través de Airtel, donde amplió su participación hasta el 43,5%. Sin embargo, según declaraciones de la compañía británica, financiarán estas inversiones con recursos propios.
BT no se encuentra en tan buena situación. Recientemente se ha visto obligada a lanzar unos bonos por valor de 10.000 millones de dólares para financiar su propia deuda, que se calcula, en marzo de 2001 llegará a los 30.000 millones de libras (8,1 billones de pesetas). Aunque obtuvo una licencia británica, se adjudicó otra en Alemania por 8.400 millones de euros y participa con un 20% en el consorcio BLU para la subasta italiana, en la empresa afirman que su situación no es mala. Para justificar estas apuestas aseguran realizarán desinversiones y sacarán varias divisiones a bolsa.
France Telecom se ha hecho con una concesión alemana a través del consorcio Mobilcom. La compañía, sólo pretende financiar con fondos propios una parte de la licencia, 3.400 millones de dólares, y para el resto espera conseguir créditos negociados con un banco alemán y tres extranjeros. También ha inciado conversaciones con compañías como Nokia o Ericson con el fin de repartir el coste de la construcción de la red.
Deutsche Telekom es la que parece contar con mayor solidez ya que asegura que, tras la venta de la red de televisión alemana, de Wind en Italia, y la emisión de bonos realizada en junio, cuenta con fondos suficientes para acometer el desarrollo del UMTS.