Ya.com: la calidad no basta
por
Ignacio Gómez
30/08/2000, 22:05
El proyecto de Ya.com representa una de las iniciativas más importantes de Internet en España. Poco a poco, partiendo de la nada, gestionado por un equipo joven lleno de ideas y con el apoyo financiero de Jazztel, su matriz, ha pasado de ser un primerizo nodo de Internet a consolidarse como el tercero más visitado de España. Sin embargo, toda la voluntad y talento del mundo no son suficientes sin ingresos con los que satisfacer a los cada vez más escépticos inversores, como demuestran los últimos acontecimientos. Su destino puede ser la luz que ilumine el camino de otros muchos…
El enésimo proyecto de un afortunado magnate
Tanto Ya.com Internet Factory (el nombre que engloba todos los negocios de Ya.com) como Jazztel deben su existencia al empresario argentino Martín Varsavsky, un joven de 40 años con un curriculum que ya lo quisiera para sí un colectivo de ancianitos.
Su padre, un astrofísico educado en la universidad de Harvard, decidió un día hacer las maletas y emigrar con su familia a Nueva York, al ver como un miembro de la familia, primo de Martín, se convertía en una de las numerosas víctimas de la dictadura del general Videla. Por aquellos tiempo Martín tenía 16 años. Después de graduarse en filosofía y economía en la New York University amplía sus estudios en la Columbia University, donde realiza cursos de posgrado en Relaciones Internacionales y Administración de Empresas.
Con todos esos títulos bajo el brazo, Martín hace sus primeros pinitos en el terreno del periodismo y el mercado inmobiliario y, después de comprar un hotel y crear una firma de productos farmacéuticos, aterriza finalmente en el mundo de las telecomunicaciones.
En 1991 funda Viatel, una empresa de "call-back" (una tecnología que permite reducir los costes en llamadas internacionales). Dos años después readapta la empresa al negocio de la fibra óptica tendiendo cables entre las principales ciudades europeas. Viatel salió a bolsa en el año 1996 y hoy en día su capitalización, después de un año nefasto, se acerca a los 700 millones de dólares, de los que sólo un pequeño porcentaje pertenecen a Varsavsky.
Para 1998, año en el que Varsavsky dimite de sus cargos en Viatel para crear una nueva teleco, Jazztel, el Midas argentino ya va por su quinta empresa. El propósito inicial de Jazztel es construir una red de fibra a lo largo y ancho de la Península Ibérica (España y Portugal), dirigida principalmente al mercado corporativo, que ofrezca servicios de telefonía local y de larga distancia, para posteriormente suministrar todo tipo de servicios de banda ancha.
La empresa, domiciliada en el Reino Unido por las restricciones de la normativa española, se va edificando gracias a emisiones de bonos basura en el mercado europeo y de préstamos sindicados. Sin embargo, los comienzos son tortuosos. La economía rusa colapsa a finales de 1998 y arrastra con ella a los mercados de deuda. Los banqueros y los inversores se recluyen en sus dominios sin atreverse a apoyar arriesgados proyectos. Pero la suerte, además del talento, parecen caminar del lado de Varsavsky. Nortel Networks, el fabricante de equipos de telecomunicaciones que había sido elegido para construir la red de Jazztel, le financia 60 millones de dólares en equipos. El bache queda atrás y los inversores acuden nuevamente a su puerta. Luego, dos emisiones de bonos en abril y diciembre de 1999 por un valor conjunto de 609 millones de euros y la salida a Bolsa de la compañía en los mercados europeos y norteamericano -que recauda cerca de 170 millones de dólares- le proporcionan los fondos para seguir con sus ambiciosos planes.
En julio de 2000, Jazztel se situaba ya como segundo operador de Portugal y tercero de España (por detrás de Telefónica y Retevisión).
No contento con crear una empresa de infraestructuras, Varsavsky también quiere, en contra del consejo de alguno de sus allegados, convertirse en proveedor de contenido: un ambicioso modelo de negocio que anticipaba ya lo que luego sería la fusión AOL-Time Warner.
Varsavsky le da a la división de Internet el nombre de Jazztel Internet Factory –que en mayo de 2000 cambiaría su nombre por el de Ya.com Internet Factory- y se compra, en verano de 1999 y por la módica cifra de 85.000 dólares, el dominio ya.com con la intención de convertirlo en el portal de acceso al contenido del grupo.
La breve historia de un portal horizontal
Ya.com ve la luz en junio de 1999. El equipo pionero que comienza a dar vida a lo que ahora es el segundo portal español escapa, con gran escándalo, de Telefónica a Ya.com. El éxodo incluye a 35 personas lideradas por Antonio Sáez, antiguo director general de Teleline, molesto con el modo que tiene Telefónica de integrar el buscador Olé en la todavía naciente Terra.
Su estrategia de negocio, como se indica en su nodo, tiene tres fases: atraer y distribuir tráfico, acelerarlo y universalizar servicios (portal horizontal) y, por último, monetizarlo (portales verticales). Poco a poco, a través de adquisiciones y de la creación de canales propios, la foto de Ya.com ha terminado pareciéndose a lo que sus padres esperaban de ella.
La primera fase, el aumento del tráfico, se consigue mediante los servicios ofrecidos por Jazzfree, un proveedor de acceso gratuito, y con la compra de Mixmail, un servicio de correo que actualmente cuenta con casi dos millones de usuarios. Además, se lanzan impactantes campañas publicitarias que contribuyen a la creación de marca y delinean el perfil de sus jóvenes usuarios, si bien no terminan de describir con claridad el producto a los no iniciados.
Por su parte, el nodo principal de Ya.com se convierte en la puerta de acceso a todo el universo de Internet de Ya.com, en la madre que vela por todos sus hijos.
Finalmente, los portales verticales como spanien.com (una página de viajes para turistas alemanes), radioya.com (música), finanzas.com o supermotor.com representan los portales temáticos, marcas independientes que gestionan su propio contenido y que contribuyen a segmentar de forma más precisa a los usuarios (haciendo así felices a los anunciantes).
Hoy en día es un portal que todo lo abarca, con una estructura descentralizada en la que las diversas unidades sólo comparten los recursos informáticos y los equipos de diseño. Los canales señalados, que incluyen contenido propio y tomado de terceros, se complementan con otros servicios como envío de mensajes a móviles, traductor en seis idiomas, acceso a páginas amarillas, chats, foros y mucho otros.
La abundancia y calidad del contenido le sitúan unos cuantos pasos por encima de sus competidores locales.
Ocho meses después de su creación, Ya.com registraba, en junio de 2000, más de 75 millones de páginas vistas (61 millones auditados en abril por ABC Interactive), 3,5 millones de usuarios únicos y 254 empleados, según fuentes de la propia empresa. Estas cifras la consolidaban como el tercer portal con más tráfico en España, por detrás de Terra y Yahoo!.
Los ingresos, el caballo de batalla
Pero claro, no sólo de tráfico viven las puntocom, también hacen falta ingresos con los que satisfacer periódicamente a los inversores. Los de Ya.com Internet Factory se derivan principalmente de la publicidad, del comercio electrónico y de las tasas de interconexión. Los primeros se obtienen de banners, botones, etc. y de acuerdos de esponsorización con terceros.
En cuanto al comercio electrónico, los ingresos provienen de las ventas realizadas en alguna de las tiendas de Ya.com (www.viaplus.ya.com, www.tiendapc.com, www.ya.com/perfumes.com o www.ya.com/tienda) o de los programas de afiliación. En marzo de este año, Ya.com vendió más de 150 Smarts en menos de 24 horas. Éste debería, en un futuro, convertirse en el principal sustento del nodo.
Sin embargo, este tipo de ingresos crece lentamente, debido sobre todo a la falta de entusiasmo de los españoles (fruto de una reticencia cultural y de la baja y todavía deficiente conectividad) por el comercio electrónico. A modo de ejemplo, una reciente encuesta de Gallup señalaba que ocho de cada diez españoles no conocen ningún portal de Internet. Eso sí, de los que tienen el detalle de conectarse, el 14% escogen a Ya.com como portal de acceso preferido.
Por último, Ya.com Internet Factory también obtiene ingresos a través de las tarifas de interconexión que Telefónica paga a Jazzfree en función del tiempo de navegación de los usuarios.
Salimos a Bolsa, no salimos
En diciembre de 1999, apenas a unos meses de la hecatombe bursátil para las empresas de nuevas tecnologías, Jazztel saca a Bolsa el 19,4% de la compañía en el Nasdaq y el Easdaq, con un precio inicial de 17,45 dólares por acción (actualmente cotiza a 28 dólares, después de haber alcanzado los 137). La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le deniega la autorización para realizar la operación en España y Jazztel, acuciada por la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiación, ha de acudir a otros mercados.
El paso lógico siguiente era la OPV de Yacom Internet Factory. De esta forma, se maximizaría el valor para el accionista de Jazztel -actualmente propietaria de casi el 84% de Ya.com-, a la vez que se generaban nuevos fondos para financiar nuevos proyectos y adquisiciones. Esta estrategia de desgajar el negocio de Internet del resto de la actividad tradicional era la entonces seguida por la mayoría de los grandes grupos internacionales.
Sin embargo, a Ya.com le pilla el toro en forma de mercado bajista. Las empresas de nuevas tecnologías se desploman y, después de haberlo anunciado a bombo y platillo y de esperar con impaciencia a que el pesimismo inversor se desvanezca, Ya.com tiene que echarse atrás en sus planes.
Unos meses antes, en marzo de 2000, los responsables de Ya.com afirmaban que la compañía tenía unas necesidades de liquidez de 150 millones de euros para hacer frente al capital circulante, al desarrollo orgánico y a las futuras adquisiciones. La salida a Bolsa de Ya.com Internet Factory, pensada como una ampliación de capital de entre un 15% y un 20% de la compañía, generaría entre 200 y 400 millones de euros, más que suficiente para cubrir las necesidades de financiación. El fracaso de la salida a Bolsa le priva de la independencia y de unos fondos que le eran muy necesarios.
Sin padre no hay comida
De esta forma, Yacom Internet Factory se ve obligada a seguir dependiendo de los recursos de la matriz.
Y la situación de Jazztel no es todo lo boyante que sus directivos quisieran. Aunque sus ingresos aumentan durante el segundo trimestre de 2000 un 48% (34,2 millones de euros) con relación al trimestre anterior, las pérdidas antes de impuestos y amortizaciones de las operaciones en telecomunicaciones aún se sitúan en 28,2 millones de euros (34,9 millones en el trimestre anterior). Todavía peor, las pérdidas de Yacom Internet Factory crecen de 7,3 millones a 10,5 millones de euros, con ingresos declarados de 4 millones de euros en operaciones de Internet (en los que probablemente entran los ingresos generados por Jazznet, el negocio de ISP corporativo de Jazztel, y los de Jazzfree, el ISP para particulares integrado en Yacom Internet Factory).
A pesar sus pérdidas, Jazztel cuenta con recursos suficientes, por lo menos "hasta el segundo semestre de 2001", según afirma Miguel Salís, director financiero de Jazztel, en sus comentarios a los resultados del segundo trimestre. Con una tesorería de 223 millones de euros a 30 junio de 2000 –a la que hay que sumar los 225 millones de euros de deuda emitida a comienzos del mes de julio-, Jazztel puede hacer frente a sus necesidades de inversión inmediatas. Entre ellas destacan los costes de infraestructura de telefonía –con una competencia cada vez más numerosa-, los intereses por la deuda emitida –en julio se desembolsaron 61 millones de euros- y el capital necesario para desarrollar el proyecto de Banda 26, la empresa de la que Jazztel posee un 51% y que en marzo de 2000 obtuvo una de las licencias de acceso inalámbrico de banda ancha (LMDS) concedidas por el gobierno español.
Pero el dinero no dura eternamente y, como dice en el informe de las cuentas anuales de 1999 presentado por Jazztel a la Reserva Federal americana, uno de los riesgos que pueden afectar a los resultados es la "capacidad de captar suficiente financiación". A este respecto, Ya.com Internet Factory sigue siendo un agujero en el balance de Jazztel que no pocos inversores se atreven a señalar. Un agujero que genera mucho tráfico y buen contenido pero que no aporta ingresos suficientes y se desvía del negocio principal de la compañía.
La empresa ha sido víctima de la mala coyuntura bursátil, de la lentitud del despegue del comercio electrónico en España y de contar con un padrino que, al revés que Telefónica o Airtel, no dispone de beneficios con los que seguir financiando un proyecto que necesita tiempo para ser rentable. De ahí que se negocie la posible venta a un operador internacional, como la fallida operación de Deutsche Telekom ha puesto de manifiesto.
Como afirmaba en marzo Antonio Sáez, consejero director general de operaciones, "ninguna compañía ha demostrado todavía cuál es el modelo rentable en Internet". Esta frase, después de los vaivenes bursátiles, todavía tiene vigencia. Las últimas noticias pueden significar que los accionistas o directivos de Jazztel se han cansado de esperar a ver si llega ese momento.
Y si hasta los buenos pueden caer, ¿estamos todos condenados?.