Barça.com vs. e-Madrid
por
Jose M. Guardia
22/09/2000, 20:40
En los últimos tiempos parece haberse instalado en la conciencia colectiva catalana el temor a que los bríos de la capital española acaben acogiendo el grueso de la economía digital del país. Una serie de factores y cifras parecen confirmar la tendencia, pero una observación más detallada de la realidad lleva a pensar que podría tratarse de un fenómeno actual, dada la fase de desarrollo del sector, pero que debería irse igualando progresivamente, a medida que la economía relacionada con Internet madure. En cualquier caso, iniciativas para el desarrollo del sector en Barcelona existen, tanto procedentes del sector privado como de las instituciones, y la próxima celebración de ExpoInternet en la Ciudad Condal es una prueba de ello.
Hasta la primera mitad de los 90, una gran parte de la industria española relacionada con la tecnología, si no la más importante, tenía su implantación en la ciudad de Barcelona y sus alrededores. Incluso se llegó incluso a acuñar un término, Silicon Vallès, para designar aquella área comprendida en un doble eje imaginario: uno, el académico, que unía el campus de la Universitat Politècnica de Catalunya y el de la Universitat Autònoma, en la metropolitana población de Bellaterra. El otro eje era el empresarial, uniendo a las innumerables empresas situadas en el casco urbano barcelonés y que llegaba hasta el Parc Tecnològic del Vallès, construido en los años 80 para albergar a empresas de investigación y tecnologías y con fuerte retroalimentación con la cercana Universitat Autònoma.
Eran épocas previas a la eclosión del fenómeno Internet, en la que todo parecía posible en un área geográficamente reducida pero con un potencial muy importante; momentos en que la última frontera de la interactividad y multimedia tenía lugar no en el ciberespacio, sino en los reducidos y plateados doce centímetros de diámetro de los CD-ROM.
Pero Internet creció y se desarrolló e, inevitablemente, buena parte de los primeros proyectos, de aquellos pioneros que entonces aún tenían que explicar qué era y para qué servía un módem, arrancaron en tierras catalanas; llegados a este punto resulta inevitable poner como ejemplo el propio Olé, germen de la ahora global Terra Networks; pero no fue éste –ni mucho menos– el único ejemplo.
¿Qué es lo que ha ocurrido entonces para que, sólo unos años más tarde, podamos encontrar extensos reportajes en la prensa catalana con titulares tan apocalípticos como "Cataluña suspende en la Nueva Economía"?
El indudable peso de la capitalidad
"No es en Barcelona, sino en Madrid, donde tienen su sede el mayor mercado publicitario, las principales operadoras de telecomunicaciones y los proveedores de tecnología más importantes como Cisco, Nortel, Microsoft, Lucent y otros", afirma Jordi Vilanova, executive advisor de Granville Private Equity Spain. En efecto, uno de los fenómenos de la Internet europea y que la diferencian de la estadounidense es que gran parte del impulso de Internet no gira en torno de startups independientes, sino de los grandes consorcios tradicionales de telecomunicaciones, en su mayor parte las herederas de los antiguos monopolios telefónicos de las épocas anteriores a la liberalización del sector.
En todo el continente, y por supuesto también en España, han sido estas empresas, y las surgidas al amparo de la desregularización, las que se han dedicado a desarrollar sus negocios de Internet través de una agresiva política de adquisiciones de empresas pioneras en la Red, muchas de las cuales habían nacido y adquirido cierta notoriedad en la provincia de Barcelona.
La única excepción –temporal, eso sí– fue la decisión de Retevisión, la primera en romper el hasta entonces monopolio de Telefónica, de instalarse en la capital catalana, iniciando aquí de la mano de Marcel Coderch sus primeras incursiones en el mundo de Internet. Tras haber engullido a dos de los principales proveedores de Internet de la zona (RedesTB y Servicom) y lanzado una agresiva oferta de contenidos de nombre cambiante, la operadora, ya bajo el paraguas del holding Auna, ha dejado únicamente en la ciudad la actividad de telefonía. Su filial de Internet, eresMas, ha seguido los pasos de muchas otras empresas hacia la capital del estado.
Por otra parte, y en momentos en que el comercio electrónico vive más de expectativas que de realidades tangibles, los grandes portales que dependen en su mayor parte de los ingresos publicitarios no han tenido más remedio que acercarse allá donde están los grandes anunciantes. "Nosotros tenemos que estar allí donde se encuentra el mercado publicitario", afirma Jorge Pérez de Leza, director general de Excite España, una de las empresas que en su momento dejaron Barcelona –donde había nacido de la mano de Retevisión– para dirigirse a Madrid.
Probablemente sea este aspecto sobre el que la mayoría de implicados están más de acuerdo: el impulso de las empresas de telecomunicaciones, a cuya sombra se están nutriendo gran parte de los proyectos de Internet del país, combinado con el hecho de que la mayor parte de los ingresos provienen de la publicidad, ha provocado una presencia masiva de las grandes empresas de Internet en la capital española.
Otro factor a tener en cuenta es que, en proyectos en que predomina el contenido, el foco principal está en conseguir la mayor audiencia posible, y ello pasa irremisiblemente por dirigirse a una audiencia pan-americana que incluya los internautas hispanohablantes de uno y otro lado del Atlántico. "Hoy en día la mayoría de empresas de Internet asentadas en España se basan en proyectos de generación de tráfico, y por ello lo lógico es que en este momento estén donde, por un lado, puedan llegar con mayor facilidad a esa audiencia global hispana y, por otro, donde puedan acceder a un mercado publicitario amplio", nos comenta Ángel Parada, director general para España de StarMedia.
En cualquier caso, parece que en los últimos años se ha producido una cierta fuga de talento y de capital desde Barcelona hacia Madrid, atraído por la mayor relevancia de los proyectos de Internet. "Desde hace tiempo, se ha producido un lento pero constante goteo de profesionales del sector enormemente válidos, así como de proyectos de inversión privada, desde Barcelona hacia Madrid, hasta el punto en que, como empresa, se hace bastante difícil no plantearse el traslado", opina Oriol Ros, responsable de comunicación de Latinia, una empresa que ha ido desplazando gran parte de sus actividades corporativas hacia la capital española aunque manteniendo su división creativa y de desarrollo de contenidos en la capital catalana. "Había llegado un momento en que teníamos que coger un avión los lunes por la mañana hacia Madrid y no volvíamos a Barcelona hasta el viernes por la noche".
La disponibilidad de capital, particularmente en inversiones de capital riesgo, es otro de los factores que influyen decisivamente en la ubicación de los proyectos en Internet. Recientemente, la edición catalana del diario El País publicaba en un artículo (no disponible en línea) que tan sólo el 7,5% del capital riesgo destinado a la economía digital se dirige a proyectos ubicados en Cataluña, contra el 70% lo hace a la capital española. Es revelador que un número muy reducido de firmas privadas de capital aventurero tenga su cuartel general en la capital catalana, y que muchas veces ello se deba a motivos históricos, como ocurre en el caso de Granville, en plena Diagonal barcelonesa: "Hace 10 años, cuando se implantó la firma, el entonces socio español estaba en Barcelona", nos explica Jordi Vilanova. Sin embargo, y atendiendo al número de proyectos que reciben financiación y no al volumen de ésta, la diferencia se reduce, lo que indica que en Barcelona el volumen promedio de cada inversión es inferior al de Madrid. Algo que no debe extrañar si se recuerda que el tipo de empresa establecida en aquella ciudad tiene mayores necesidades de capital para su desarrollo, dada la índole de sus proyectos.
Barcelona, la fuerza que no desaparece
Visto lo anterior, podría parecer que, efectivamente, la mayor parte del peso específico que Barcelona tenía hasta hace pocos años se ha ido diluyendo en beneficio de Madrid, algo que no acaba de concordar con la probada inclinación de la población catalana hacia las nuevas tecnologías; en este sentido, es en la comunidad autónoma catalana donde se siguen registrando los mayores índices del país en cuanto a la penetración de Internet, y de la informática en general, en los hogares y las empresas.
Y es que al tiempo que varias compañías catalanas han pasado a ser controladas desde tierras lejanas e incluso se han trasladado ellas, también existe un numero elevado de empresas extranjeras que han decidido asentar sus reales en la capital catalana, particularmente en dos grandes edificios singulares en primerísima línea de mar: la Torre Mapfre (con sus 46 plantas, una de las dos "torres gemelas", junto al Hotel Arts, en la Vila Olímpica), y el World Trade Center, el edificio tecno por antonomasia de la ciudad. A poco más de 1.000 metros uno del otro, y separados por las conocidas Ramblas y el monumento a Colón (como si el insigne almirante, con su dedo extendido, quisiera apuntar hacia la Nueva Economía igual que en su momento señaló al Nuevo Continente), probablemente constituyen una de las mayores concentraciones de cerebros pensantes dedicados a la economía digital de todo el continente europeo.
Lo cierto es que la ciudad de Barcelona parece estar reencontrando su lugar bajo el sol tecnológico, metáfora no del todo gratuita puesto que muchas de las empresas han valorado el clima y la calidad de vida de la capital catalana a la hora de decidirse por esta ciudad para asentar su filial española. "Nosotros tenemos profesionales en constante rotación entre nuestras filiales de los diferentes países, y nos es mucho más fácil convencer a nuestra gente que tiene que venir a Barcelona que a cualquier otro sitio", afirma Alfonso Castellano, responsable de la filial española de lastminute.com, a punto de abrirse en pleno World Trade Center barcelonés. En parecidos términos se expresa José Suárez, managing director de leatherXchange, un B2B dedicado al sector de la piel y curtidos: "en ocho meses hemos contratado a más de 50 profesionales de más 16 nacionalidades distintas, y varios de ellos han dejado buenos puestos en el norte de Europa para venir a Barcelona. Estamos encantados con haber escogido a Barcelona, y volveríamos a tomar la misma decisión; Barcelona se podría convertir en el pequeño Silicon Valley del sur de Europa".
Pero no es sólo el sol y la paella lo que atrae a tantas empresas de la economía digital a la capital catalana: también se tiene en gran consideración la enorme bolsa de talento, el apoyo cada vez mayor de las instituciones, así como el peso decisivo, percibido casi como único en el país, de la docencia y la investigación en todo aquello relacionado con las nuevas tecnologías. Y los costes: "resulta mucho más barato la implantación en Barcelona, con gastos generales muy inferiores, con alquileres más económicos y con personal muy preparado pero dispuesto a cobrar un sueldo inferior al que cobrarían en otros lugares porque no quieren moverse de su ciudad", nos comentó el responsable español de una empresa internacional de Internet que prefiere permanecer en el anonimato. "En ese sentido, es una gran ventaja", afirmó.
Por otra parte, Madrid está acogiendo portales y demás empresas de Internet que dependen principalmente de la publicidad y los contenidos generales, basadas en la generación del mayor tráfico y visitas posibles y con la vista puesta en Latinoamérica, dada la identidad del idioma. Pero existe un consenso generalizado entre los entrevistados de que esa situación preeminente se irá igualando a medida que se vayan consolidando las empresas basadas en transacciones económicas, y se valora como positiva la tradición comercial catalana, su mayor cercanía a Europa, y al talante de la población históricamente más abierto a los intercambios con el exterior. En cierto sentido, podría decirse que, si Madrid mira a América, Barcelona mira a Europa: "para un negocio global, Barcelona está más cerca del resto de Europa, y es más fácil atraer a personas del mundo Internet que provengan del norte del continente", afirma en este sentido José Suárez, de leatherXchange.
Pero no sólo se trata de personas; aunque en estos momentos el comercio electrónico mueve cifras poco más que simbólicas, lo cierto es que en un futuro la contratación de productos y servicios irá adquiriendo un peso cada vez mayor, y con ello pasará a contar, y mucho, el entorno transparente creado por la moneda única europea y la ausencia de barreras arancelarias en la zona euro, así como el mayor poder adquisitivo de la población europea y el mayor desarrollo de las infraestructuras y la economía en general.
También se valora muy especialmente la tradición de Barcelona como verdadera meca del diseño industrial y artístico, algo relevante en un sector que incorpora –hay quien piensa que incluso demasiado- importantes dosis de creatividad y estética. "Nosotros tenemos un gran equipo de diseñadores en Barcelona y, aunque hayamos trasladado gran parte de nuestra actividad corporativa y comercial a Madrid, no tenemos ninguna intención de cambiar esto", afirma Oriol Ros, de Latinia.
Otra de las cuestiones que incidirá especialmente es la tradición investigadora y científica catalana. En pocos lugares fuera del Silicon Valley se da una colaboración tan estrecha entre universidad y la empresa, con el consiguiente trasvase de personas y de tecnologías que nacen en el laboratorio pero que acaban incorporándose a las soluciones ofrecidas por las empresas. Desde hace muchos años las universidades catalanas, con el imprescindible apoyo del sector privado y de las instituciones, han estado haciendo un gran esfuerzo investigador, ampliando sus instalaciones y equipos para promover un desarrollo tecnológico en beneficio de las empresas, de tecnología o no; en cierto sentido, las universidades catalanas están haciendo el papel de Stanford en Silicon Valley, actuando como pilar central y fuente de tecnologías y de talento que va permeando en el tejido económico.
Todo ello puede convertirse en un factor absolutamente decisivo a medida que los nuevos estadios de desarrollo, basados en la banda ancha y tecnologías inalámbricas, ASP, etc., exijan unos mayores niveles tecnológicos que los que exigen las soluciones actuales de las empresas de Internet, muchas veces basadas en tecnología importada de sus países de origen, o meramente en el desarrollo a partir de la mera agregación de soluciones off-the-shelf desarrolladas por terceras partes. "La banda ancha y demás nuevos desarrollos demandarán soluciones tecnológicas mucho más avanzadas, y en esto Cataluña dispone de una ventaja importantísima", piensa Ángel Parada, de StarMedia. Y como prueba de este impulso tecnológico basta citar la reciente inauguración en Barcelona de uno de los centros de realidad virtual más importantes del continente europeo, fruto de un proyecto conjunto entre la Universitat Politècnica de Catalunya y la empresa Gedas Ibérica. Con uno de los ordenadores más potentes del planeta, ya ha empezado a desarrollar multitud de proyectos en los ámbitos empresarial y científico.
Pero posiblemente, el mejor ejemplo de la vocación universitaria catalana por las nuevas tecnologías es la existencia de la Universitat Oberta de Catalunya, la primera en todo el mundo en ofrecer su programa académico íntegra y exclusivamente por Internet, en lengua catalana. En estos momentos está, junto a la Editorial Planeta, dando el salto a la enseñanza en español a alumnos de toda el área hispanohablante.
Y donde no llega ni la universidad ni el sector privado, son los poderes públicos los que intentan dar ese empujoncito que tiene que acabar dando al sector tecnológico ese esplendor que tenía y que parecía estar perdiendo. En este sentido el ayuntamiento de Barcelona, en una innovadora iniciativa, creó recientemente una nueva calificación urbanística, 22@, que permite la coexistencia de industrias limpias, básicamente empresas de tecnología e Internet, con viviendas y equipamientos comerciales. Al estilo del neoyorquino SoHo, se pretende rehabilitar algo más de 100 manzanas del distrito del Pueblo Nuevo que actualmente acogen industrias obsoletas y contaminantes, para convertirlas en un área en la que trabajen y vivan los profesionales de la economía digital, en una especie de caldo de cultivo de iniciativas, proyectos y, esperemos, realidades.
Por su parte, el gobierno autónomo catalán lleva tiempo preocupada por el asunto, y por ello en su última remodelación se incluyó un nuevo departamento, el de Universidades e Investigación, ocupada por toda una figura del mundo académico, Andreu Mas-Colell. Él y otros altos jerarcas de la Generalitat están dándole vueltas a cómo pueden incentivar el desarrollo de la economía digital en su ámbito, entrevistándose con empresas de todo el mundo e intentando atraer iniciativas diversas. Así, recientemente vimos cómo el conseller de Industria, Antoni Subirà, emprendía una gira por los Estados Unidos y se reunía con importantes representantes del sector, entre ellos Steve Ballmer, número dos de Microsoft.
Siendo honestos, hay que reconocer que la acogida dispensada a estas iniciativas de las instancias públicas es favorable, pero sin eviten totalmente la sensación de que pueden quedarse algo cortas: "Las instituciones saben lo que tienen que hacer, porque están hablando con empresas como la nuestra; lo que tienen que hacer es mejorar su marketing a nivel de los EE.UU y Europa, y trabajar para mejorar la infraestructura de las comunicaciones", señala José Suárez. Y no sólo eso: "deben introducir incentivos fiscales y establecer convenios universitarios internacionales con otras zonas, como por ejemplo, el Silicon Valley", nos dice Jordi Vilanova.
¿Y la inversión? Bien, la inversión, tal como se ha ido, puede volver, como diría la canción. Además, quedarse en la mera frialdad de las cifras nos llevaría a ver un panorama no demasiado exacto, porque no es el volumen de la inversión de capital riesgo lo único que hay que tener en cuenta sino la contribución de la economía digital catalana al PIB. Muchas de las empresas implantadas no dependen del capital riesgo español, bien sea porque acuden a venture capital procedente de otros países, bien sea porque están cotizando en Bolsa. También existen multitud de empresas cuyas necesidades de financiación externa no les obligan a elegir la vía del capital riesgo, pero que sí "viven" del desarrollo de la economía digital; se trata de agencias interactivas, estudios de diseño de webs, consultoras, etc. Finalmente, existen todas las empresas tradicionales –cada vez más- con importante peso específico en la economía y que, tarde o temprano, acabarán diseñando una estrategia relativa al comercio electrónico combinada con sus actividades principales.
Son esas click and mortars que pueden permitirse el lujo de invertir en su web dedicándole una parte de sus propios presupuestos, y que no están desesperadas por buscar capital para asegurarse la supervivencia unos cuantos meses más y conseguir vender al mejor postor o, aún mejor, poder salir a Bolsa.
En cualquier caso, será posible tomar el pulso a la economía digital en Cataluña durante el próximo ExpoInternet, que se celebrará en Barcelona entre los próximos días 27 y 30 de septiembre. En su ya cuarta edición, y tras unos inicios un tanto balbuceantes, el encuentro anual del Palau Sant Jordi se está consolidando como una de las citas imprescindibles para estar al día de lo que ocurre en el sector, algo que queda confirmado con la creciente asistencia de público y el apoyo cada vez más decisivo de los patrocinadores. Además de la exposición propiamente dicha, tendrá lugar un amplio programa de conferencias y presentaciones, entre las que cabe destacar la sexta edición (primera en Barcelona) de Baquía Conector, un típico evento match-making para fomentar el encuentro entre capital e ideas como los que se celebran en las ciudades más relevantes. En sus ediciones anteriores -celebradas en Madrid, Sao Paulo, Buenos Aires y México- Baquía Conector ha gozado de una notable repercusión y, tras él, varios proyectos han conseguido los recursos necesarios para arrancar. En Barcelona, serán seis emprendedores los que dispondrán de un breve tiempo para exponer sus proyectos y para responder las preguntas que formulen los inversores asistentes.
Suerte a todos, y nos vemos allí.