Ameritrade, una apuesta diferente
por
Josef Kotzrincker
24/11/2000, 17:20 GMT+1
Apostar por un sector estrecho y profundo, es decir, dedicarse a una actividad
y efectuarla bien y de manera económica. Esta parece ser la premisa de
los ejecutivos de Ameritrade. La empresa es el único de los grandes brokers
online estadounidenses que no apuesta por el modelo del supermercado financiero
(venta a través del nodo de un amplio abanico de servicios financieros)
que tan hondo parece estar calando en el sector de los servicios financieros
en línea estadounidenses e hispanolusos. Ahi están los ejemplos
de Patagon, Zonafinanciera
y Latinstocks, entre otros.
Ameritrade quiere ser el principal destino del inversor bursátil estadounidense.
Para ello le cobra una comisión sobre transacciones relativamente barata
(8 dólares por compraventa de acciones en línea, frente a 15 de
E*Trade y 29 de Charles Schwab), así como una ejecución rápida
y eficiente. La empresa procesa una media de 106.000 transacciones por día
y tiene 1,23 millones de cuentas en las que están depositados activos
por valor de 36.000 millones de dólares.
Desde Omaha con amor
Para proveer estos servicios de manera barata Ameritrade cuenta con una estructura
de costes muy competitiva. Uno de los factores de abaratamiento de costes es
que su sede está en Omaha (Nebraska) lejos de Nueva York y de los altos
salarios que pagan allí las entidades financieras. Así el porcentaje
de los ingresos destinado a los salarios supone un 25% para Ameritrade, mientras
que representa un 42% para Charles Schwab y más del 50% para Merrill
Lynch. La automatización de servicios también supone otro factor
de competitividad, al aumentar el número de cuentas que pueden ser manejadas
por cada persona.
En el caso de Ameritrade, esta proporción puede llegar a una persona
por cada 2500 cuentas frente a la relación de una persona a entre 1 y
400 cuentas de los intermediarios tradicionales como Merill Lynch o Paine Webber.
Matthew Vetto, analista de Salomon Smith Barney señala que aun hay mucho
potencial de ahorro en la realización de comunicaciones a través
de la Red. "Sólo el 20% de las transacciones son confirmadas de
manera electrónica. Se pueden obtener ahorros significativos si tanto
las confirmaciones y los estados de cuentas son distribuidos de manera electrónica",
señala Vetto.
Todo gira alrededor de la compraventa bursátil
La orientación hacia las transacciones se refleja claramente en la cuenta
de resultados de Ameritrade. La empresa origina una parte muy importante de
sus ingresos, casi el 65% en el tercer trimestre de este año, a través
de comisiones de compraventa bursátil. Otra fuente importante de ingresos
de Ameritrade son los intereses netos. Este es el diferencial que realiza la
empresa entre la concesión de créditos para la compra de acciones
por parte de sus clientes (apalancamiento) y el interés que paga por
los dineros que sus clientes depositan en sus cuentas.
Los ingresos en concepto de intereses netos supusieron el 32,8% de los ingresos
totales de Ameritrade en el tercer trimestre frente al 31% de E*Trade, el 23,9%
de Charles Schwab y el 12,6% de Merrill Lynch. Otro parámetro interesante
es que el volumen crediticio concedido a clientes para la compra de acciones
supuso el 8% del total de los activos para Ameritrade frente al 8,2% de E*Trade,
el 2,1% de Charles Schwab y el 1,4% de Merill Lynch. Estas cifras demuestran
que el cliente de Ameritrade tiene una menor adversión al riesgo, que
se demuestra en un mayor apalancamiento en la compra de acciones y, generalmente,
en la realización de un mayor número de transacciones comparado
con los clientes de los otros corredores bursátiles a excepción
de E*Trade.
Otra pata del modelo de negocios de Ameritrade está en el negocio de
"clearing" (administración del traspaso de valores y de los
correspondientes pagos) para terceros. Este negocio es efectuado por una unidad
de la compañía llamada Amerivest. Según un estudio de Salomon
Smith Barney, la empresa provee estos servicios, además de para si misma,
para unos 35 intermediarios financieros y más de una treintena de instituciones.
De momento, estos ingresos no suponen más que del 5% del total.
Estrategia difícil para el mundo hispanoluso
Todo el modelo de negocios de Ameritrade en EE.UU. gira en torno a la realización
de transacciones bursátiles. Por tanto, su estrategia sólo tiene
visos de tener éxito en regiones, como la anglosajona, en los que hay
una importante cultura bursátil. Es decir, una cultura financiera en
la que la titulización de activos en los mercados de capitales cumple
una función importante para la inversión privada y para la financiación
empresarial.
Sirvámonos de algunas cifras. La capitalización bursátil
de la bolsa estadounidense en relación al PIB es superior al 100%, otro
tanto pasa en el Reino Unido. En España este registro es inferior al
100% del PIB. La "cultura de la acción" es aun más pequeña
en Latinoamérica, donde incluso en las economías grandes como
Brasil, Argentina y México estas proporciones son inferiores al 25%.
Un observador de las finanzas en Latinoamérica señalaba recientemente
que "Si sumamos el volumen bursátil de todas las bolsas latinoamericanas
en un día determinado es muy probable que ese número sea superado
por el volumen de Intel en la Bolsa de Nueva York".
Ante los bajos volúmenes bursátiles existentes en Latinoamérica
y, en menor medida, en España, las entidades
financieras en línea del mundo hispanoluso apuestan por un enfoque
más integral a través de la oferta de muchos productos financieros
(tarjeta de crédito, crédito de consumo, hipotecas, estados de
cuenta corriente etcétera). El modelo de Ameritrade, salvo en nichos
demográficos muy específicos, tiene pocos visos de prosperar en
el mundo hispanoluso.