Pluralidad de opiniones en Internet o una inocente ilusión
por
Josef Kotzrincker
27/11/2000, 13:47 GMT+1
Vestido de negro, como insinuando su pronóstico sobre el efecto de la
Red sobre la cultura política estadounidense, Robert McChesney (www.robertmcchesney.com),
profesor de la universidad de Illinois, aparece en la sala de conferencias de
la universidad neoyorquina de News School. Locuaz, irónico, este académico
de 52 años y de conducta un pelín arrogante no podía haber
escogido mejor día para su charla. Es el miércoles 7 de noviembre
y los estadounidenses, tras la celebración de las elecciones el día
anterior, aún no saben quién va a ser su cuadragésimo tercer
presidente.
Mucho no parece importarle a McChesney. "La diferencia en la política
de medios de Gore y Bush es mínima. La de Gore es mala y la de Bush es
horrible. Ambas son perjudiciales para la existencia de una cultura política
democrática en EEUU", señala. McChesney, que respalda al tercer
candidato Ralph Nader. Para McChesney "tanto Bush como Gore son rehenes de la
National Association of Broadcasting (Asociación Nacional de Televisión),
uno de los lobbies que más ha dañado la pluralidad en los
medios estadounidenses a través de su connivencia con el poder político
en Washington. "La única diferencia entre Bush y Gore es que Gore tiene
un plan para cargarse la pluralidad democrática de una manera gradual,
mientras que Bush lo haría aún más pronto", dice.
¿Qué merece ser noticia para Wall Street y Madison Avenue?
En opinión de McChesney, autor del libro "Rich Media and Poor Democracy",
la mayor parte del contenido de los medios estadounidenses está hecho
para satisfacer a Wall Street y Madison Avenue. Es decir al mercado financiero
y a las grandes agencias publicitarias cuyas sedes están en la neoyorquina
avenida Madison. Esto no debería de extrañar porque las agencias
publicitarias y las clases de mayor poder adquisitivo representan la principal
fuente de ingresos de los medios de comunicación.
"Un ejemplo de como los que están en el poder económico y político
dictan qué contenido hay que utilizar, es que cuestiones relativamente
triviales, como la muerte en accidente aéreo de J.F. Kennedy Jr., sean
tan importantes para los medios, mientras que temas de la trascendencia de las
manifestaciones de Seattle durante la cumbre de la Organización Mundial
del Comercio del año pasado pasan casi desapercibidos".
¿Porqué? "Las protestas contra la globalización van en contra
de las empresas de medios, ya que una parte importante de sus modelos de negocio
se basa en la internacionalización", afirma McChesney.
| Las protestas contra la globalización van en contra de las empresas de medios |
Otra cuestión que demuestra la asimetría con que los medios estadounidenses
tratan diversos temas es el establecimiento del "complejo industrial de prisiones"
en EEUU. Según estudios citados por McChesney, en la actualidad EEUU
tiene el 5% de la población mundial, pero el 25% de los presos que existen
en el mundo. EEUU tiene 5 veces la cantidad de encarcelados per cápita
de Canadá y 7 veces la de Europa Occidental. Pues bien esta cuestión
ha pasado inadvertida en los medios. ¿La razón? Pocos miembros de Madison
Avenue o Wall Street tienen familiares o amigos encarcelados. "Una parte importante
de la población no interesa a los grandes grupos mediáticos",
sentencia McChesney.
La Red seguirá el mismo camino...
Para Mc Chesney el principal problema de la Red no pasa realmente por la digestión
de la oferta excesiva
de información, sino por la falta de viabilidad económica
de muchos proyectos independientes de provisión de contenido. Para McChesney,
tanto en la Red como en otros canales de distribución es vital de disponer
de contenido con marca,
y suficientes canales de distribución para publicitarlos y distribuirlos.
Esto hace que los grandes grupos estén mucho mejor situados que las nuevas
empresas que incursionan en el mundo del contenido en la Red. "Además,
debido a su enorme capitalización, los proyectos de Internet de los grandes
grupos tienen un horizonte de tiempo más largo para ser rentables".
...con una lógica parecida a la aparición del automóvil
En un interesante paralelismo con el automóvil, McChesney señala
que "la aparición de los automóviles baratos en los años
cuarenta dio movilidad a millones de ciudadanos estadounidenses. La lógica
comercial era enorme. ¿Quién no quería tener un coche? No uno
para cada familia, sino uno por adulto". Lo que pasó es que en el último
tercio del siglo XX cada vez se hicieron más evidentes los efectos negativos
del automóvil sobre la vida de los ciudadanos: contaminación,
atascos de tráfico, el declive de las ciudades. Si hubiera habido un
debate profundo sobre estos temas en los años cuarenta, es probable que
se hubiera enfatizado la utilización de servicios de transporte público
y relativizado la importancia del coche para cada individuo.
| El libre mercado de medios, en gran parte, no existe |
Pero ese fue un debate que los poderosos grupos de presión evitaron
a toda costa. ¿Qué tiene todo esto que ver con la situación actual?
Pues que la aparición de Internet para las masas a principios del siglo
XXI es un fenómeno de lógica comercial parecida a la del automóvil.
McChesney apunta a la problemática de la brecha
digital y a la probable eliminación del concepto de privacidad para
los individuos. "Estos temas han sido marginados en la loca carrera para comercializar
la Red. Me temo que se retomarán en algunos años cuando sea demasiado
tarde", señala McChesney.
La culpa no es del mercado
Pero, ojo: la crítica de McChesney sobre la economía política
de los medios no es una crítica al libre mercado. "El libre mercado de
medios, en gran parte, no existe. El sistema no es darwiniano, sino el fruto
de la connivencia entre el poder político y el económico". Aquí
McChesney cita el virtual robo de espectro digital valorado en entre
50.000 y 100.000 millones de dólares por parte de las cadenas de televisión
estadounidenses. Este espectro digital les fue "otorgado" a las cadenas en el
Acta de Telecomunicaciones de 1996. Recordemos que la utilización de
este espectro es subastado a empresas privadas para la utilización como
conducto para la telefonía móvil. Por ejemplo ahí están
las subastas de UMTS.
Con "favores" como estos, que retribuyen a través de la financiación
de costosas campañas electorales, los grandes grupos de medios cimentan
su posición dominante en el mercado. Por ejemplo en el de Internet.
El futuro, propuestas
No obstante, McChesney se declara relativamente optimista sobre el futuro.
Por una parte, resalta la aparición en EEUU de las "microradios" unas
emisoras urbanas de FM, cuya puesta en funcionamiento es muy barata. Los contenidos
de estos medios están más cerca de los sectores económicamente
más humildes.
| El académico propone la constitución de un sector de medios de comunicación sin ánimo de lucro |
Asimismo, el académico propone la constitución de un sector de
medios de comunicación sin ánimo de lucro (la venta de publicidad
les estaría prohibida), financiado por un impuesto que pagarían
todos los ciudadanos.
Además, McChesney trataría de domesticar a los grandes grupos
existentes intercambiando la utilización de los diferentes espectros
por diversas normas de conducta y prohibiciones (por ejemplo, la prohibición
de la publicidad en televisión para niños menores de doce años).
Preguntado por Baquía sobre la creación de un bono
de consumo de contenido que se distribuiría entre todos los ciudadanos,
McChesney señaló que esta medida no sería muy eficiente
ya que el mayor consumo originado por la utilización de los bonos iría
a parar a los grandes grupos de medios ya existentes.