HACIA LA DEMOCRACIA DIRECTA
La Red, un genial instrumento para que los políticos no se alejen de los ciudadanos
por
Analítico
09/01/2001, 20:47 GMT+1
"Elegimos a nuestros dictadores cada cuatro años". Esta frase,
pronunciada a menudo por muchos latinoamericanos, describe la frustración
que muchas veces provoca el desempeño de la clase política en
la región. No es un secreto: frecuentemente, las instituciones políticas
latinoamericanas dejan
mucho que desear. En demasiadas ocasiones, los intereses de los ciudadanos
son representados de manera ineficaz por aquellas personas que los deben de
representar: los políticos. La consiguiente inestabilidad institucional,
social y jurídica supone un obstáculo importante para la inversión
en la región en general y para la financiación de proyectos relacionados
con la Nueva Economía
en particular.
La oportunidad que ofrece la Red...
Pero hay buenas noticias. Internet supone una oportunidad única para
mejorar, y mucho, la comunicación política en Latinoamérica.
Tanto los ciudadanos que abogan por un cambio legislativo o simplemente quieren
que sus opiniones tengan una mayor distribución, como los partidos políticos,
deben de ayudar a reducir la enorme distancia entre la clase política
y los ciudadanos a través del diálogo en la Red.
Los economistas de la Nueva Economía Política, una corriente
de pensamiento que se ocupa del análisis económico de la política,
disponen de un instrumentario interesante para el análisis. Sostienen
que los políticos en sistemas representativos, unidos en coaliciones
y alianzas (los "ins") están interesados en entorpecer reformas que podrían
afectarles negativamente dando más poder a los ciudadanos (los "outs").
Afirman que frecuentemente se constituyen cárteles entre la clase política,
grupos económicos y los medios de comunicación que hipócritamente
dicen defender el "interés general". Cárteles que, en
el peor de los casos, son ampliados con la incorporación del poder judicial.
Además, en sistemas electorales representativos, la clase política,
a menudo en complicidad con los medios de comunicación, dispone de lo
que los analistas anglosajones llaman el "agenda setting monopoly":
la facultad exclusiva de determinar qué temas deben de dominar la agenda
de la opinión pública. El resultado es la enorme brecha existente
entre los políticos, los "representantes", que persiguen sus propios
objetivos, y la ciudadanía "representada".
...para devolver la agenda política a la ciudadanía
La utilización de Internet, y su carácter interactivo y dinámico,
supone una gran oportunidad para que la clase política interactúe
con la ciudadanía y esté obligada a escuchar las diferentes preferencias
e inquietudes de los ciudadanos. En otras palabras, la utilización de
la Red en Latinoamérica debe de arrebatar la facultad de programar "la
agenda" a la clase política y otorgársela al conjunto de
la ciudadanía. Internet puede tener un papel fundamental a la hora de
"desintermediar" el proceso político originando una mayor participación
del público y una mayor confianza en los procesos de democracia política.
MoveOn, un ejemplo a seguir
Un buen ejemplo de como la utilización de la Red puede sensibilizar
a los miembros del poder legislativo es el nodo estadounidense MoveOn.Org.
Fue formado por dos personas hartas del, para ellos insignificante, proceso
de "impeachment" contra el presidente Bill Clinton.
En tan sólo una semana habían juntado 100.000 firmas. MoveOn
sirvió de catalizador para que ciudadanos estadounidenses realizaran
más de 250.000 llamadas telefónicas al Congreso de EEUU y mandaran
a esta institución más de un millón de mensajes de correo
electrónico. Según afirman los fundadores de Move On, "ayudamos
al Congreso a entender la profundidad de la oposición del público
al proceso del "impeachment". MoveOn señala que "cuando hay una
falta de conexión entre la opinión pública y la acción
legislativa, MoveOn forma grupos de presión electrónicos".
Como ejemplos de estas campañas cita al "impeachment", el
control de la posesión de armas, el desarme nuclear y la financiación
de campañas electorales. ¿Se imaginan la cantidad de temas sobre los
que una organización como MoveOn podría influir en Latinoamérica?
Reforma escolar, salarios del profesorado de educación básica,
tarifas de interconexión en telecomunicaciones o el "bombardeo"
de correo electrónico de los senadores argentinos que fueron sobornados
para votar de una forma determinada...
De momento, privilegio para pocos
Claro está, de momento, el acceso a Internet es un privilegio en Latinoamérica.
Pero ya ha habido muchas muestras, como se vio en las recientes elecciones municipales
celebradas en Brasil, de que el acceso a la Red puede ser promovido en los ámbitos
comunal, estatal o federal. La utilización de quioscos de acceso gratuito
en plazas o centros comerciales puede ayudar, y mucho, a acercar a los ciudadanos
económicamente más desfavorecidos a la utilización de Internet.
En este sentido, hay que citar el establecimiento de quioscos electrónicos
de pago en los establecimientos de la cadena comercial mexicana Elektra.
Un paso más, la democracia directa
Thomas Mann, un académico del centro de estudios estadounidense Brookings
Institution, va más lejos cuando afirma
que Internet acabará por originar formas de gobierno de carácter
plebiscitario (consultas populares o democracia directa), una vez que se hayan
resuelto cuestiones tan importantes como la independencia en el ejercicio del
voto en línea.
La democracia directa puede ser una institución muy eficaz para frenar
los intentos de la clase política latinoamericana de imponer sus propios,
frecuentemente, egoístas objetivos. La discusión sobre los puntos
concretos que se presentan a consulta popular (por ejemplo, la construcción
de un puente o el establecimiento de una escuela) expande el debate, y aumenta
el nivel de información de los ciudadanos.
Internet, que vincula de manera tan eficiente la información, disponible
y en enorme cantidad en toda la Red, con la interactividad (el mensaje, la opinión,
el voto) puede mejorar mucho el funcionamiento de las democracias latinoamericanas.