La obligada metamorfosis de los proveedores de contenido financiero
por
Josef Kotzrincker
07/03/2001, 19:34 GMT+1
Lo saben y lo sufren. Los proveedores de contenido financiero de toda la vida
(Reuters, Dow Jones,
Hearst, Standard&Poor´s, Thomson Financial etc.) ven que su contenido, por
sí solo, no vende en Internet. A estas alturas cae de maduro que todo
inversor, comprador de automóviles o persona que busca una hipoteca barata
obtiene sin ningún coste información muy valiosa en la Red.
Pero los proveedores de contenido financiero no se dan por vencidos; se las
han ingeniado para darle un valor añadido a ese contenido a través
de la oferta de tecnologías que permiten clasificarlo y simplificarlo
para el internauta. Rentabilizan estas tecnologías a través de
la venta de licencias a las compañías que ofrecen servicios al
usuario de la Red (bancos en línea, corredores bursátiles en línea,
vendedores de coches en línea, inmobiliarias en línea o agencias
de empleo).
Estamos hablando de aplicaciones tan variadas como una calculadora en línea
para optimizar la financiación de la universidad de los hijos, utilidades
que derivan el sueldo que se le puede exigir al empleador según el contexto
macroeconómico o hasta sistemas que calculan la división de bienes
tras un divorcio. Todos estas aplicaciones tienen un elemento de contenido puro
(datos financieros y macroeconómicos, y artículos de tipo más
cualitativo) y un elemento de herramienta/tecnología que es la aplicación
que relaciona el contenido con las características y exigencias específicas
de cada internauta (consumidor).
El caso de Smartmoney.com
Smartmoney.com, la unidad online de la revista Smartmoney (propiedad a partes
iguales de Hearst y Dow
Jones) es un muy buen ejemplo de cómo un proveedor de contenido financiero
en línea está refinando su estrategia para también proveer
servicios y herramientas a entidades financieras y a otros nodos.
Los servicios que presta comprenden
50 aplicaciones o herramientas diferentes (planificador de ahorros para la educación
de los hijos, centro de impuestos, gestión de deudas contraídas,
financiación de automóviles, coches etc.) y más de 300
artículos relacionados con cada una de estos temas. "Map of the
market" es otra aplicación que Smartmoney vende a Fidelity.com mediante
la cual, entre otras funciones, se puede ver la evolución de 500 acciones
y determinar qué sectores del mercado de acciones son los más
dinámicos.
E*Trade, TdWaterhouse y Fleet
son otras entidades financieras a las que Smartmoney.com licencia sus servicios.
Pero algunos nodos de carácter más puramente informativo, como
The Industry Standard, también
están entre los clientes de Smartmoney.com. Esta compañía
también se ha adentrado en el mercado hispano en donde cuenta como clientes
a Patagon, Ganar.com y Expansióndirecto.
En una nueva muestra de la alta segmentación y especialización
reinante entre los proveedores de contenido estadounidenses, parte de la información
que Smartmoney facilita a través de estos servicios es de terceros. Así
las cotizaciones de acciones con 20 minutos de retraso son provistas por S&P
Comstock, las cotizaciones históricas por Media General Financial Services,
los datos sobre fondos de inversión por Morningstar, las estimaciones
de ganancias empresariales por Zacks Investment Research y los datos relativos
a la compraventa de acciones de directivos en sus propias empresas (Insider
Trading) por Thomson Financial.
Smartmoney.com no está ni mucho menos sola. Otra empresa de contenidos
financieros que se ha introducido con éxito en el sector de las aplicaciones
es Multex. La
empresa neoyorquina está tratando de licenciar sus servicios a algunas
entidades financieras latinoamericanas.
En otras palabras, las grandes productores de contenidos financieros están
reformulando sus estrategias para incorporar elementos de Aplication Service
Providers (ASP). Varios participantes en una charla sobre servicios financieros
en la conferencia Silicon Alley 2001, organizada por Siliconalleyreporter
la semana pasada en Nueva York, subrayaron esta tendencia. Henry Blodget, analista
de Internet de Merrill Lynch, Jack McDonnell, presidente de Ameritrade,
Daniel Connell, director para mercados "retail" de Standard &
Poor´s y Pamela Thomas-Graham, presidente de CNBC, parecían estar de
acuerdo que el panorama de la provisión de contenidos financieros en
línea y de los servicios financieros en general ha cambiado radicalmente.
S&P también reformula su táctica
Connel afirmó que S&P se autodefine como una "compañía
de contenidos financieros que ayuda a sus clientes a migrar sus servicios digitalizando
la información y ofreciendo servicios de hosting a sus clientes".
"Tratamos de ayudar a nuestros clientes para que den más información
y aplicaciones a los inversores individuales", añadió Connell.
El directivo de S&P señaló que su empresa cuenta con una enorme
cantidad de contenidos financieros orientados hacia los profesionales de las
finanzas (que, dicho sea de paso, sí estaban y están dispuestos
a pagar por ese contenido).
Tanto Henry Blodget, como Pamela Thomas-Graham y Jack McDonnell constataron
que Internet ha disminuido mucho la distancia entre la comunidad de inversión
profesional y la privada, tanto en lo que hace a la calidad de la información
a la que acceden, como en el periodo de tiempo que pasa entre el suceso y la
toma de conocimiento por parte del inversor.
Tras este efecto de equiparación entre inversor profesional e inversor
privado/individual, Connell señaló que S&P está tratando
de crear tecnologías que permitan a sus clientes (casas de bolsas y bancos)
facilitar servicios de asesoría en línea (sistemas de asignación
de activos, planificación de jubilación, análisis de riesgo
de inversiones etc.) a sus clientes individuales. Connell se mostró particularmente
entusiasmado por las posibilidades que en este sentido ofrecen las aplicaciones
"wireless".