La Nueva Economía ha muerto; lo mejor empieza ahora
por
José Cervera
13/03/2001, 00:58 GMT+1
365
días, 3.000 puntos del Nasdaq, 130
cierres y 60.000
despidos más tarde, algo ha cambiado definitivamente.
La llamada 'Nueva
Economía' ha fenecido tras un año de continua
caída, de miedo, incertidumbre y quiebras. Cayeron
los proyectos absurdos;
los proyectos demasiado
ambiciosos, los proyectos mal
gestionados, los proyectos sospechosos,
los proyectos con
mala suerte; cayeron los ídolos, Oracle
y eBay, luego Amazon,
más tarde Yahoo!,
por fin caen los bastiones del mercado, los
fabricantes de cajas negras. El mercado bursátil
está
descartado, salvo para los ocasionales Andreessen (y
sin gran éxito). El capital riesgo cierra
los grifos al considerar cada vez más difícil
convertir en dinero sus (en muchos casos aún enormes) plusvalías.
Cansados de malas
noticias, anestesiados por meses de continuos bajones,
los profesionales que se han jugado sus carreras a la carta de la Red empiezan
a preguntarse si no será hora de retirarse, de volver a la Vieja
Economía que, expectante, se frota las manos
pensando que tiene una segunda oportunidad para subir al tren.
Y es cierto que la publicidad nunca
volverá a ser lo
que era en la Red, con todo lo que ello lleva consigo.
Tampoco se podrán montar
empresas para obtener miles de millones de visitas y
luego salir a bolsa, dejando a
otros el problema de convertirlas en beneficios. Los
veinteañeros
sin experiencia previa tendrán otra vez hercúleas
dificultades para financiar sueños poco
claros, y los
valores de las compañías volverán
a establecerse de acuerdo con parámetros racionales.
En este sentido la 'Nueva Economía' ha muerto. Habrá
durante años discusiones sobre si el deceso se produjo por causas
naturales o se trató de un
asesinato, pero lo cierto es que falleció. Tras
escasamente cinco años de edad (nació con la salida
a bolsa de Netscape, en 1995) y apenas unos meses de
esplendorosa
madurez (octubre de 1999 a abril de 2000), la 'Nueva Economía' es cadáver.
RIP.
Lo bueno empieza ahora. Porque hay cosas que han
cambiado para siempre, y cuyo impacto completo tardará
en hacerse notar. Como siempre, hemos sobrestimado los efectos a corto plazo
de la revolución, y subestimado los de largo plazo. Efectos a largo que
surgirán de los siguientes fenómenos, nacidos en los últimos
años:
Y tantos otros sueños.
A la Red le queda mucho potencial
utópico todavía, pero una generación
joven ya ha aprendido en ella las artes de la guerra en la industria, así
como las artes de Internet en sí. Pocos de estos veteranos de la Primera
Generación de la Red Industrial pasarán mucho tiempo en desempleo.
Los efectos que ellos, y sus conocimientos duramente aprendidos, puedan causar
en la economía sin adjetivos son imposibles de predecir, pero algo sí
cabe afirmar: habrá consecuencias. La economía ya no volverá
a ser la que fue. Con Yahoo! o sin Yahoo!, con o sin Amazon, tras cinco años
de hinchazón y uno de lento estallido de la burbuja, el mundo ha cambiado.
Hoy vivimos en una Economía IP, donde lo interesante no es tanto lo que
le ocurre a Yahoo!, sino lo que le pasa al BSCH
o al BBVA.
Porque vivimos el principio de una revolución. El primer acto ha sido
dramático; esperen a ver el Gran Final...