Luchemos contra la tiranía de la marca
por
Analítico
13/03/2001, 20:11 GMT+1
La "colonización" del ciberespacio continúa a un ritmo
vertiginoso. Si en la época colonial los navíos y ejércitos
ocupaban los terrenos colonizados, en la Sociedad de la Información las
grandes marcas (empresas) protagonizan la expansión virtual. Su objetivo
es hacerse con una parte importante de la memoria (mindshare) de los
internautas. Para la diversidad de contenidos en la Red este panorama deja bastante
que desear. Lo que en un principio prometía ser una especie de paraíso
con un enorme abanico de elecciones para el internauta, tiene muchas posibilidades
de acabar siendo una nueva demostración de fuerza del homogeneizante
y poco plural modelo de medios de comunicación estadounidense.
Internet, un remedio contra la tiranía de la mayoría …
En el plano político-electoral, Internet ofrece buenas posibilidades
para remediar los defectos de lo que en los sistemas de democracia representativa
se ha llegado a denominar la "tiranía de la mayoría".
En su libro "Democracia en América",
el pensador francés Alexis de Tocqueville (1805-1859) señala que
las democracias representativas tienen el defecto de hacer peligrar los derechos
y la libertad de acción de las minorías políticas. Esto
se debe a que las mayorías relativas, respaldadas por la legalidad del
Estado, pueden llegar a aplastar los intereses de las minorías a la hora
de establecer el contenido y sancionar nuevas leyes.
La interactividad y velocidad de Internet debe de facilitar la implantación
de sistemas de democracia
directa en los que no es necesaria la intermediación de la frecuentemente
corrompida clase política. La democracia directa posibilita a los ciudadanos
votar sobre temas concretos que les afectan de manera directa (por ejemplo,
la construcción de un puente o de una carretera entre dos pueblos).
…pero no contra la tiranía de la marca
Los efectos negativos de las democracias representativas (tiranía de
la mayoría) tienen buenas posibilidades de ser solucionados a largo plazo
mediante la correcta implementación de las tecnologías relacionadas
con Internet. Sin embargo, hay pocos indicios de que Internet vaya a mejorar
sustancialmente la diversidad y la calidad en el consumo de contenidos. En teoría
la oferta de contenidos es enorme, en la práctica bien puede decirse
que cada vez es más evidente que la marca
es reina y señora de la Red.
En principio, esto no tiene nada de malo. Los consumidores de contenido somos
desbordados diariamente por un enorme caudal de información. ¿Cómo
no íbamos a apoyarnos en unos pocos puntos de referencia (marcas) para
guiarnos en el ciberespacio? El problema es que el dominio de las marcas tiende
a homogeneizar y
a disminuir la oferta de contenidos.
Los presupuestos para crear y mantener marcas…
La importancia de tener marcas que sean reconocidas por el inversor ha sido
menospreciada por muchas startups que dedican enormes presupuestos para
mejorar el reconocimiento de sus marcas (Amazon.com, E*Trade y Pets.com, por
ejemplo). Estas altas sumas gastadas en publicidad compensan con creces los
ahorros de costes operativos que estas compañías de Internet obtienen
frente a sus competidores offline.
…suponen enormes barreras de entrada para nuevos proveedores
El valor de las marcas queda patente cuando se observa lo que se gastan las
compañías tradicionales a la hora de cambiar de políticas
mercadotécnicas. Así Andersen Consulting se gastó 100 millones
de dólares en EEUU al cambiar su nombre a Accenture. Por su parte, M&M´s
está dedicando 10 millones de dólares al cambio de su marca de
"Plain M&M´s" a "Milk Chocolate M&Ms". Un presupuesto
de marketing abultado supone una barrera de entrada enorme al sector. En el
caso del sector de los contenidos por la Red, la "altura" de esa barrera
origina que frecuentemente fracase el ingreso de contenidos de calidad que aumentarían
la pluralidad existente en la Red.
Oprah, Martha Stewart o el colmo de las personas-marcas…
La existencia de diferentes canales de distribución de contenido (papel,
televisión abierta, cable, radio etc.) aumenta la importancia de la marca
a la hora de atraer al consumidor de medios. Una buena manera de simplificar
el reconocimiento de marca es utilizar el nombre de una persona-celebridad.
En EEUU es cada vez es más frecuente que la marca sea al mismo tiempo
una persona.
Un ejemplo es la revista estadounidense O,
The Oprah Magazine que con una tirada de más de dos millones de ejemplares
está dirigida a las mujeres estadounidenses de entre 30 y 40 años.
Oprah Winfrey, la popularísima presentadora
de televisión y talk shows (tertulias en televisión) estadounidense
aportó su nombre a la revista, y la editorial Hearst contribuyó
diversos canales de distribución y la financiación del proyecto.
Otro ejemplo de una marca-persona es Martha
Stewart, cuya empresa publica un vasto caudal de contenidos sobre el hogar
y la familia. Internet es un importante canal de distribución para estos
contenidos.
…o el culto a la personalidad del Siglo XXI
En cierta manera, tanto Oprah como Martha Stewart son versiones del siglo XXI
del culto a la personalidad que tan siniestras consecuencias políticas
tuvo en Europa y Latinoamérica a mediados del siglo pasado. Salvando
las distancias, geográficas y culturales, Martha Stewart y Oprah tienen
un aire de Evita Perón. En los tres casos se puede hablar de fenómenos
de culto a la personalidad. Por suerte, los objetivos han cambiado. Si antes
el incentivo era el dominio político hoy lo es la rentablización
de proyectos empresariales.
Las películas de gran taquilla son otro ejemplo de la promoción
y la venta cruzada de marcas en Internet. La repetición del título
de la película hasta la saciedad empieza con la introducción del
AOL keyword y el Internet keyword en las secuencias de futuras
películas que se pasan en los cines y continúa con el desarrollo
de una página web.
Por su parte, la compañía Playboy
es otro ejemplo de una exitosa expansión de una marca muy establecida
en el mundo real a la Red.
La opinión pública refuerza aún más el poder
de las marcas
Una vez que una marca está establecida, su vigencia se refuerza aún
más por fenómenos relacionados con la evolución de la opinión
pública. Elisabeth Noelle-Neumann, una socióloga alemana y autora
del libro "La Espiral del Silencio" ha contribuido mucho a entender
los fenómenos relacionados con la opinión pública. Noelle-Neumann
sostiene que el ser humano teme mucho más a la soledad que a la equivocación.
Ahí se explica el comportamiento de manada que tienen las personas tanto
cuando cubren la actualidad (medios de comunicación) como cuando adquieren
bienes y servicios (consumidores). Antes de probar algo nuevo y quedar en evidencia
por ser el único que lo hace, el consumidor prefiere adquirir marcas
de las que a la hora de consumir sabe que no está sólo.
En conclusión, las pautas de consumo en Internet, basadas en motivos
económicos y sociológicos, refuerzan la existencia de pocos proveedores
de bienes y servicios (contenidos) en la Red. Esto tiene efectos
perjudiciales para la calidad y equidad (diversidad) en la oferta de información
y entretenimiento en nuestras sociedades. Sólo la educación sobre
el derecho (¿deber?) del internauta de elegir activamente su contenido, más
allá de las principales marcas, puede aumentar la pluralidad de contenidos
y opiniones en la Red.