Karin Spitzer, artista y micro-emprendedora
Sin tiempo para una IPO
por
César Astudillo
27/12/2002, 00:31 GMT+1
No hay tiempo para ligar, para respirar, para trabajar, para dormir... Y por
supuesto, no hay tiempo para el spam. Frases como éstas, impresas
sobre una variedad de soportes, son el principal activo con el que Karin Spitzer
ha levantado su pequeño negocio en la Red. Desde su Sitio Web "no-time"
ofrece sus artículos a tiendas y particulares a lo largo del mundo: pulseras,
camisetas, alfombrillas de ratón y tazas con frases como "no tengo
tiempo para ti" o "no tengo tiempo para hacer scroll".
Una idea aparentemente trivial, pero que lleva cinco años en saludable
funcionamiento y ha atraído la atención de numerosos medios de
comunicación. ¿Quién dijo que el e-business es
para los grandes?
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¿Cómo arrancó todo esto?
El proyecto empezó con la instalación de un cartel en una marquesina
de autobús del centro de Brooklyn. El cartel consistía en 33 eslógans
del tipo "no [tengo] tiempo para...". Durante la inauguración,
dejé al alcance de la gente una bolsa con pulseras, que entonces estaban
hechas de papel y cinta adhesiva, y la gente se las ponía en la muñeca.
Algunos meses después, exhibí las pulseras (ahora laminadas con
Velcro), y el encargado de compras de la boutique Colette, en París,
tuvo ocasión de verlas.
La demanda creció a partir de aquello, y como "no tenía
tiempo" para seguir haciéndolas a mano, comencé a producirlas
masivamente, aunque aún a bastante pequeña escala.
¿Cuál fue tu inversión inicial?
Dado que esto empezó como un proyecto artístico, nunca estuvo
detrás la intención de hacer dinero. La idea estaba más
bien centrada en difundir el mensaje de que nadie tiene tiempo para nada. No
hubo inversores, ni planes de negocio. El aspecto empresarial creció
orgánicamente a partir del éxito de la idea, y la demanda que
le acompañó. En lo que se refiere al presupuesto, uso los beneficios
de un lote para producir el siguiente.
¿Cuándo decidiste recurrir al comercio electrónico?
¿Fue fácil dar el salto?
Empecé por vender a unas pocas boutiques de alto nivel en distintos
países. Como mi intención era dar difusión global al concepto,
decidí que los artículos deberían estar disponibles para
las personas que viven fuera de las grandes ciudades donde están estas
boutiques. Como socio de comercio electrónico, escogí
CCNOW porque es fácil de usar y el cliente no tiene que dar ninguna informacion
excepto la necesaria para procesar la tarjeta de crédito. El servicio
incluye una tarifa mensual, además de un porcentaje de las transacciones.
Tu salto al comercio electrónico ¿ha hecho significativas
tus ventas minoristas?
Las ha hecho posibles, aunque la mayoría de mis ventas siguen siendo
al por mayor, excepto durante las vacaciones, o cuando obtengo cobertura en
alguna revista, que es cuando crecen mis ventas on-line.
¿Has pensado en pasarte al mercado hispanohablante traduciendo
el concepto?
De hecho, he pensado en la idea, dado que mi español es fluido. Sería
estupendo colaborar con un comercio español para una línea exclusiva,
aunque nadie en España ha contactado conmigo aún.
En cuanto al interés de los medios, ¿trabajaste activamente
para obtenerlo, o es algo que vino solo? ¿En qué medida te ha
beneficiado?
Yo no busqué la atención de los medios. La mayoría vino
a mí a través de las tiendas o de Internet. No hay duda de que
la cobertura de los medios ha incrementado las ventas. Especialmente en Internet,
donde el cliente está a un clic de distancia de adquirir el artículo.
¿Ya has conseguido vivir de "no-time"?
Hay períodos en que mi pequeño negocio me paga el sustento. Pero
a temporadas, necesito trabajar como free-lance para cubrir mis costes.
Si quisiera llevar esto más adelante, tendría que afrontar una
distribución en toda regla, no sólo vender a algunas tiendas pequeñas.
Ahora mismo tu idea es popular, pero tal como funcionan estas cosas,
podría agotarse tan pronto como empezó. ¿Cuáles
son tus planes para el futuro? ¿Cómo planeas sobrevivir a esta
pequeña locura?
Al principio creí que esta "locura" duraría unos pocos
meses, pero ya lleva varios años en marcha. Creo que los mensajes "no-time"
son suficientemente resonanes para seguir funcionando hasta que el tiempo deje
de ser un tema importante. "No-time" tiene varios productos nuevos,
como tazas de café con el lema "no [tengo] tiempo para dormir",
o camisetas "no [tengo] tiempo para trabajar". Cada artículo
nuevo le da al concepto otra dirección en la que vivir y expandirse.
¿Crees que te ha sido de ayuda hacer esto sola? Dentro de una
gran empresa, ¿habría salido mejor?
De ningún modo esto habría podido existir en el seno de una gran
empresa. Hablamos de un proyecto artístico personal que creció
a partir de la demanda de comunicar la idea de "no tener tiempo".
Tener un control detallado es otra de las razones por las que ha sobrevivido.
Por otra parte, no creo que trabajar sola haya sido necesariamente bueno. Contar
con algún socio habría acelerado el crecimiento, y trabajar con
otras personas es, en general, una buena manera de mantenerse concentrado y
con energías.
Mucha gente puede encontrar inspirador tu ejemplo. ¿Te sientes
identificada con el perfil del emprendedor?
Es el haber creado una idea con vida propia lo que me ha hecho convertirme
en una persona emprendedora, y no al revés. Mi proyecto creció
de modo natural, empezó siendo algo pequeño y luego creció
en escala. Es importante seguir las señales que te da la vida, y cuando
has creado algo que genera mucha respuesta positiva, siempre es una motivación
seguir adelante, crecer con ello y a partir de ello.
Karin Spitzer sigue adelante, plenamente confiada después de cinco años
en el potencial inagotable de su idea. Una de esas ideas de las que uno piensa:
"¿Por qué demonios no se me ocurrió a mí?".
Especialmente cuando las barreras de entrada son tan bajas y la realización
está al alcance de cualquiera. Probablemente nunca salga a Bolsa, pero
vive de hacer lo que le gusta. ¿Para qué más? Y es que
los éxitos en e-business también vienen en paquetes individuales.