La traducción de todos a todos los idiomas.
por
Pablo Graiver
11/03/2003, 06:44 GMT+1
Que conocer otros idiomas es importante, es algo tan obvio que no vamos a descubrirlo
ahora. Todos nos enfrentamos a diario al reto de comunicarnos en lenguas que
no son la nuestra y, en la mayoría de los casos, no solemos hacerlo todo
lo bien que desearíamos. Porque reconozcámoslo, si domináramos
idiomas la mitad de bien de lo que dice nuestro curriculum, en España
se hablaría inglés mejor que en Inglaterra.
Es cierto que se ha avanzado mucho en los últimos años, gracias
sobre todo a la profileración de cursos (tradicionales, en el extranjero,
a distancia, interactivos...) y a la influencia de una sociedad realmente interconectada
(o globalizada, si se prefiere). Sin embargo, estos progresos pueden llevar
a engaño...
En primer lugar, porque nuestra formación ha crecido a un ritmo igual
o menor que las exigencias. Es decir, aunque ahora haya más gente que
hable idiomas, las condiciones actuales requieren que lo hagamos cada vez con
mayor frecuencia y calidad. Ya no se trata de escribir una carta de vez en cuando;
ahora tenemos, todas las semanas, docenas de e-mails, presentaciones, hojas
de cálculo, páginas web y otros documentos que demandan un conocimiento
más profundo que antes.
Este es justamente el segundo punto a tener en cuenta: los avances registrados
hasta ahora son en cantidad, no tanto en calidad. Mucha más gente dispone
ahora de un nivel básico o medio de idiomas, pero la proporción
de personas capaces de redactar un informe o diseñar una simple presentación
sin ayuda, sigue siendo muy baja.
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| los avances registrados hasta ahora son en cantidad, no tanto en calidad |
Empresas de traducción, asistentes bilingües o mera improvisación
son las soluciones más frecuentes. La primera es demasiado cara para
las necesidades cotidianas, la segunda sólo está al alcance de
unos pocos directivos y la tercera no suele dar los mejores resultados -más
bien al contrario.
La comunicación multilingüe en la empresa española se ha
convertido en un problema crónico, que implica menor productividad, mala
imagen corporativa, o ambas cosas a la vez. Y, paradójicamente, en un
mundo empresarial que mide la productividad hasta con tres decimales, este asunto
no suele recibir la atención que merece.
Como en casi todos los campos, la industria del software también ha realizado
progresos enormes en la lingüística. Los millones de euros -públicos
y privados- que han financiado la investigación y el desarrollo estos
últimos años, ya están comenzando a dar sus frutos.
Para ilustrar este artículo, podemos tomar como ejemplo la compañía
Softissimo . Como uno
de los líderes en este segmento de mercado, la empresa ha recibido fondos
de inversores privados y del INRIA
(organismo público de investigación) para desarrollar una nueva
generación de aplicaciones profesionales de traducción que se
parecen tanto a las versiones "gran público" como un Fórmula
Uno a un coche de calle.
Entre los logros conseguidos, cabe desatacar la integración en aplicaciones
de ofimática -como Microsoft Office- las funciones de traducción
de archivos y de directorios enteros con un solo click, o la posibilidad de
disponer versiones multi-plataformas (PCs, intranets, Pocket PC, SMS, I-Mode
o incluso en papel).
Pero nada de esto sería suficiente si no se hubiera mejorado lo esencial:
la calidad de las traducciones.
La clave de la increíble efectividad que muestran los nuevos traductores
automáticos está en su flexibilidad; pueden ser configurados para
adaptarse a la terminología de un sector, de una empresa o de un departamento
concreto.
La personalización del vocabulario se realiza inicialmente con consultores
lingüísticos que estudian documentación interna de una sociedad
(manuales, informes, material promocional, memorias anuales,...). En esencia,
ellos extraen los términos particulares y los más usados, configuran
el contexto para adaptar las acepciones correctas, elaboran un glosario de palabras
y expresiones, lo pasan a formato digital con el editor de diccionarios, hacen
pruebas con textos reales y corrigen el programa hasta lograr el resultado deseado.
| Pero nada de esto sería suficiente si no se hubiera mejorado lo esencial: la calidad de las traducciones |
Pero el proceso no termina ahí. Al igual que la empresa, estos programas
crecen y evolucionan constantemente, aprendiendo con el uso, mejorando todos
los días. Cada traducción aporta nuevos datos al programa, bien
para ratificar o rectificar un resultado.
Empresas petroleras, bancos, fabricantes de automóviles, grupos industriales,
consultoras, cadenas de supermercados y PYMES de todo tipo ya se benefician
de los avances tecnológicos en las comunicaciones multilingües.
En algunos casos, se trata de desarrollos bastante complejos, con gran riqueza
de términos, de varios campos, en distintos formatos y para docenas de
miles de empleados. En otros, aún en grandes compañías,
se trata de aplicaciones puntuales para el departamento que más lo necesita
(Dirección General, Informática, ...).
Puede que estos tiempos no parezcan los más idóneos para invertir
en algo novedoso o, a primera vista, sofisticado. Sin embargo, los programas
de traducción para empresas soportan el más exigente análisis
económico, llegando en algunos casos a amortizarse incluso en pocos meses.
Después de los franceses, los españoles son los europeos que
más utilizan los traductores gratuitos de Internet. Pero las empresas
españolas apenas conocen la existencia de soluciones más completas
y eficaces. ¿Por qué? Una de las razones es que a los empleados
les avergüenza reconocer que necesitan ayuda para comunicarse adecuadamente
en otro idioma (sobre todo cuando previamente dijeron lo contrario). Como consecuencia
de ello, los responsables de las áreas de Informática y de RR.HH.
apenas tienen constancia de esta necesidad y son raros los casos en que esta
petición se eleva a nivel formal.
Por último, consideremos empresas globales como ORACLE
, IBM , Microsoft
...¿cómo pueden, desde hace unos años, sacar tus nuevos
productos al mismo tiempo en docenas de países en docenas de idiomas
diferentes? La respuesta, en parte, la tiene una pequeña multinacional,
líder de su sector, que con 8.000 personas en todo el mundo, gestiona
la localización de productos de todo tipo. Me refiero a Bowne Global Solutions
, casi una desconocida en nuestro país, trabaja con los líderes
del mercado del software, de la aviación y de multitud de otras industrias
para garantizar que sus productos salen, en multitud de idiomas, al mismo tiempo
en cada país. La localización va mucho más allá
de la traducción ya que tiene que ver con adaptar el mensaje a su entorno
local y cambiar frases que pudieran ser ofensivas o colores que se presten a
una mala interpretación local.
Por su propio beneficio, las empresas españolas deberían analizar
sus verdaderas necesidades de traducción y evaluar las mejores alternativas
disponibles. La solución ya está aquí, sólo hay
que pedirla.