La problemática de patentar el software
por
Redacción de Baquía
08/07/2003, 06:28 GMT+1
EE.UU. lleva mucho tiempo patentando intangibles. Europa no. Se está
convirtiendo en un problema de fondo importante. Como mencionábamos en
Baquía, una patente puede, con el tiempo, ir pasando de mano en mano, al mismo tiempo
que una empresa compra a otra y con ella a las patentes que son parte de su
patrimonio.
Un reciente artículo de Le Monde se preguntaba "¿Serán patentables las ideas
en Europa?". La pregunta no tiene respuesta fácil y el Parlamento Europeo
va a tener que dar una pronto. A su vuelta de vacaciones deberán
debatir sobre si son o no patentable "las invenciones desarrolladas sobre
un ordenador" que forma parte del proyecto lanzado por la Comisión
el pasado mes de febrero de 2002. Los detractores de la reforma opinan, según
Le Monde, que representa una extensión considerable en el campo de la
aplicación de la propiedad intelectual.
Los más ardientes defensores del proyecto no son otros que las grandes
multinacionales de la informática que quieren poner coto a quienes utilicen
aunque sólo sea una parte de su código. De ahí la problemática
de la que hablábamos en Baquía para el software abierto. Se
trata pues, no sólo de proteger un programa, sino que también se cubrirían
los bloques que lo conforman y con ellos algoritmos y objetos de programación
que se habían convertido ya en uso genérico del sector.
Pero el problema va más allá. En EE.UU. es también
patentable la idea, y con ella el modelo de negocio y las prestaciones del mismo.
Así, por ejemplo, Amazon tiene la patente del sistema one click
buying, por el que se conjura toda una serie de prestaciones de gestión
del cliente que sin su existencia serían imposibles. El que en muchos casos,
como es el del carrito de la compra patentado también es EE.UU., la conversión
del invento sea genérica hace casi imposible la implementación
de la patente.
En cualquier caso, Europa tiene una difícil tarea a la hora de equiparar su legislación con la estadounidense, y, dada
la mayor representatividad del sector americano del software, es fácil
entender la presión de su lobby en Bruselas.
Le Monde llega a la misma conclusión que Baquia, y también
opina que la implantación del sistema americano en Europa servirá
para frenar, cuanto menos, la implantación de software abierto al ser
poco menos que imposible garantizar que no se "cuela" código
aportado por alguien que esté registrado por otro.
}
else{// Mostramos el contenido de la noticia / artículo
echo $Articulo;
}?>