The Economist advierte sobre la OPV de Google
por
Redacción de Baquía
11/11/2003, 06:44 GMT+1
Pocas publicaciones en todo el mundo se han ganado el respeto de sus
lectores de la forma que lo ha conseguido la revista inglesa The Economist. Ahora,
en un interesante
artículo sobre el buscador Google, reflexiona, entre otras cosas, sobre las consecuencias de no repasar en el pasado.
Como ya hemos explicado anteriormente, la OPV de Google amenaza con convertirse en la mayor de la historia. Las cifras que se barajan empiezan en los 15.000
millones de dólares. Según The Economist, una cifra difícil
de justificar que convierte a Google en un candidato a no poder hacer nada mal.
Este tipo de valoraciones, para una empresa que gana unos 150 millones de dólares
anuales, significarían un PER (la relación entre el precio de las acciones y los beneficios de la empresa) de 100, aproximadamente el que tiene en
estos momentos Yahoo. Pero
como nos recuerda la publicación inglesa, Yahoo es un portal con varios
modelos de negocio en uno. En cambio, Google depende exclusivamente de su poder en el mercado
de las búsquedas y, como cualquier poder basado en la tecnología,
sigue expuesto a que otro par de genios, como lo eran Sergey Brin y Larry
Page, cuando desde la Universidad Standford crearon Google, inventen un producto que les mejore.
En el mercado de las búsquedas de pago, que inventó Overture, Google parece tener ya una participación de mercado cercana a la
de Overture, hoy en manos de Yahoo, pero su forma de ganar cuota de mercado
contra el líder y empresas más pequeñas, como Find What
o Espotting, le puede,
según Craig Pisaris-Henderson, CEO de FindWhat, empezar a costar márgenes.
Por otra parte, Yahoo se consolida como un portal con la totalidad de la
tecnología que tiene Google, y tras las compras de Altavista, All The Web e Inktomi puede convertirse pronto en un peligroso enemigo.
Quizás por ello, la posibilidad de que la alianza estratégica
con Microsoft, que parece se está contemplando, se convierta en una compra por la empresa de Gates es perfectamente factible. Sobre todo, si se tiene en cuenta la experiencia
de gente como John Doerr y Michael Moritz, ambos conocidos inversores de
Capital Riesgo y hoy miembros del Consejo de Administración de Google,
que ya conocen como el gigante de Redmond ha esperado a que otros hicieran un
mercado para luego merendárselo. The Economist nos pide que recordemos
los casos de Apple, Netscape o Real.
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