La localización y el software
por
Redacción de Baquía
09/01/2004, 06:55 GMT+1
Existen unas pocas empresas, muy especializadas, que se dedican a la traducción
y, más importante, adaptación del software a los distintos paises
en los que se utiliza. La multinacional Bowne
Global, con presencia también en España, es la que hace posible que, por ejemplo, Microsoft
es capaz de sacar sus nuevas versiones de software, al mismo tiempo, en docenas
de países.
A pesar del grado de avance que las empresas de software han conseguido en los
últimos años en la localización (traducción + adaptación)
de sus productos, siguen detrás del software libre en cuanto a países
e idiomas en los que son capaces de entregarlos.
The
Economist nos habla, por ejemplo, de como Windows XP, traducido y adaptado
a 33 países, es el software más ampliamente conocido a nivel mundial de
entre los programans comerciales. Mientras tanto, en el dominio de los sistemas
abiertos, nos cuenta que Linux (en sus versiones KDE y Gnome), goza de
acceso local a 42 idiomas, con otros 46 siendo traducidos en este momento.
Mozilla, el navegador
de código abierto, tiene ya implantación en 65 países con
lenguas distintas y 34 más en el proceso.
El proceso de localización es complicado, lento y aburrido, por lo que
no es fácil encontrar empresas especializadas como la mencionada. The
Economist nos cuenta un caso interesante en Hungria. Janos Noll, creador
de la Fundación Húngara para el Software Abierto, estaba poco
satisfecho con la marcha de la traducción al húngaro de OpenOffice,
así que decidió desarrollar unas herramientas web de colaboración
para distribuir el trabajo de traducción, y organizó una fiesta en
la sala de ordenadores de la Universidad Técnica de Budapest. Más
de una docena de voluntarios empezaron a colaborar directamente con otros 100
húngaros trabajando en la traducción a través de Internet. La mayor parte del trabajo, la traducción de 21.000 textos, se completó
en 3 días.
Está claro que la traducción supone sólo una parte del trabajo. La
otra, mucho más elaborada, tiene que ver con la adaptación
a las peculiaridades locales de frases e incluso colores cuyas connotaciones cambian en cada país. Si han intentado alguna vez traducir al inglés la
frase "por si las moscas", sabrán perfectamente a qué
nos referimos.
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