El siglo del conocimiento: el cerebro frente al músculo
por
Rodolfo Carpintier
15/03/2004, 06:45 GMT+1
Seamos sinceros: todavía es más macho inaugurar una acería
que un parque tecnológico. La imagen de miles de obreros trabajando
y temibles columnas de humo aportando polución a su entorno sigue siendo
más impactante que un reducido grupo de investigadores tratando de vencer
al cáncer.
Ya decíamos recientemente que España es el único país
avanzado de nuestro entorno que ha
ganado un 25% en puestos de trabajo industriales. Puestos, por otra parte,
amenazados por la capacidad de los países emergentes para producir a
la mitad de nuestro coste. Seguimos insistiendo. Los políticos, como
me decía un amigo recientemente refiriéndose al General
Omar Torrijos, no quieren "plantar árboles" para
las generaciones futuras. Prefieren hoteles que pueden inaugurar en un par
de años, dentro de su mandato en el Gobierno de cualquier nación.
Incluso puestos de reconocido valor añadido, como los generados en Tecnologías
de la Información, se convierten, como consecuencia del outsourcing,
en exportables a países de coste más bajo. ¿Qué
le queda entonces a una economía moderna con un modelo social razonable?
La respuesta está en los servicios. Sin embargo, los políticos
no creen gran cosa en los servicios. Se inauguran tan mal...
A pesar de ello, España, como cualquier país avanzado, rebosa
de nuevos servicios. Apartados de la corriente tradicional de negocios, están
apareciendo mulltitud de servicios que basan su futuro en la materia gris y el conocimiento
de sus partícipes.
La vanguardia de los nuevos servicios
Ya me he referido alguna vez a
Infonomía, una palpitante consultora/editora centrada en el "pensamiento
en rama", cuyas fuentes de ingresos son los cursos, los suscriptores y la ayuda a empresas para buscar sus propios infonomistas.
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| Los políticos apenas creen en los servicios: se inauguran tan mal... |
También me ha llamado la atención la empresa en la que trabaja
un amigo mío, con gran experiencia financiera en varias empresas multinacionales
españolas y extranjeras. Se trata de DT
- Directores de Transición, una consultora que "alquila"
conocimiento financiero avanzado. Algo que viene bien, por ejemplo, en caso de una fusión: mientras se decide cuál de los dos directores financieros fusionados
se queda con el puesto o mientras se selecciona al nuevo director, la empresa se encarga de reemplazar sus tareas.
Muchas pymes de rápido crecimiento, incapaces de implantar sistemas serios
de control de gestión y manejo financiero necesario para consolidar dicho
crecimiento, podrían durante un tiempo limitado (no son precisamente
baratos) utilizar sus recursos para implantar un sistema de gestión financiera
capaz de llevarles a la siguiente fase de su crecimiento.
Pero quizás más sorprendente aún sea la consultora desarrollada por un
MBA de ESADE, Victor
Navarro. Pequeña pero muy familiarizada con el entorno CRM, que
utiliza desde su inicio para su gestión de clientes, y que ha ideado
un avanzado sistema que denomina de e-Dirección de Marketing. El concepto
es sencillo: pocas pymes pueden permitirse un director de marketing a tiempo completo
con una preparación adecuada. Además, en general, su necesidad
es más bien esporádica. ¿Por qué no compartirla?
De ahí la propuesta de Victor, que está teniendo mucha aceptación: "alquilar" durante unos días al año al director
de marketing que necesitemos.
Otro pozo de creación de conocimiento en la red es la lista de distribución
que ha promovido mi amigo Rubén
García, de Armas de Venta, que ha relanzado la tradición
de los Thursday, a la que les recomiendo se suscriban.
Con ya más de 1.400 lectores en varios países de habla
hispana, Thursday es un pozo de conocimiento de cientos de pequeñas empresas
"del conocimiento" que respiran ánimo y entusiasmo,
y que van desde sociedades anónimas como Marqueze
Telecom, a empresas de responsabilidad limitada y organizaciones de
software libre como Hipergate.
Ninguna de estas empresas necesita 100.000 empleados, pero su crecimiento,
de uno en uno, es constante. Y mucho más importante: su objetivo son los
"cerebros" que salen de nuestras universidades a raudales y
que únicamente pueden encontrar un puesto de trabajo acorde con su capacidad intelectual
en este tipo de nuevas empresas. Pagan poco al principio y son modestas, pero los empleados aprenden rápido funciones que, en una gran empresa,
les llevaría años aprender. Son, a mi modo de ver, el mejor
entorno de cultivo de los profesionales del futuro.
Los gobiernos de cualquier color las menosprecian. Es más fácil
y rápido predicar a miles que a unos pocos, pero el país les necesita.
Son el caldo de cultivo de las multinacionales de mañana y la única
esperanza de nuestros universitarios.
A pesar de lo que opinen los políticos y las grandes empresas, los servicios
avanzados como los descritos en este artículo, son la salsa del crecimiento
de calidad difícilmente exportable.