Redes sociales... diferentes
por
Rodolfo Carpintier
16/04/2004, 10:44 GMT+1
Las redes sociales están de moda. Un fenómeno que en España se encuentra, en general, en una
primera ola, con webs como E-conozco, está empezando en otros lugares a desarrollar nuevas modalidades, más avanzadas tecnológicamente. Es el caso por ejemplo de Spoke, que ofrece la posibilidad de cargar nuestro Outlook, rastrear nuestra lista
de contactos y realizar mapas de relaciones e interrelaciones que nos liberan
del trabajo de tener que hacerlo nosotros mismos.
Se van intuyendo los modelos de negocio. Las redes sociales, a medida que aumentan la fuerza motriz que les otorga el número de usuarios, empiezan a ofertar servicios
especiales que requieren un pago. La mayoría siguen siendo gratuitos. Todavía pocos se atreven a "molestar" al usuario con la
oferta de servicios de pago, pero su valor real les convierte en un nuevo
fenómeno de masas -masas jóvenes, masas de nicho, masas de género-
que evolucionan rápidamente como un generador de nuevos negocios todavía
por concebir.
Después de algún tiempo, he tenido de nuevo el placer de hablar
con Jorge Juan y Silvia García, los hermanos que fundaron Netjuice y hoy
son los promotores principales de Differend Games, creadores de Négone, el primer juego de realidad interactiva que está arrasando, sobre todo entre la juventud. Négone tiene su propia versión online, que es al mismo tiempo una red social de ocio
incomparable, probablemente la primera red social aplicada al ocio que existe
con una serie de características únicas.
En primer lugar, el juego, que está todavía en sus inicios
online, se desarrolla en uno o más planos en un ecosistema de ocio sin límites
en el número de planos que comporta, lo que lo convierte en idóneo
para su utilización con docenas, cientos o miles de patrocinadores en
cualquier parte del mundo.
Como no podía ser de otra forma, Négone es una forma de entretenimiento híbrida: aunque se puede participar exclusivamente online, tiene muchos aspectos, quizás
los más interesantes, que están reservados a los jugadores que acuden físicamente al local que Négone tiene en Nassica. Ciertos puntos y premios están reservados para los clientes
habituales de su local.
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| En entornos como el de Négone, la red social es, sobre todo, una continuación de su negocio central |
Por último, quizás también muy especial, mencionaré
Open Business Club, una
red social que podríamos denominar "VIP". Me invitó a participar
un asociado francés, y me he quedado impresionado con los currículos
de la gente que he podido encontrar alrededor de su invitación.
Sólo presidentes, CEOs y directores generales de, sobre todo, pequeñas
empresas emprendedoras con gran capacidad para generar una red de potentes introductores en cualquier entorno europeo.
Predominan los participantes alemanes y franceses, pero ya aparece gente de las nacionalidades
más importantes de la Unión Europea. Se me antoja una muy buena
forma de hacer red. Parece que sólo se entra por recomendación de alguien,
aunque puede ser también a través de su página web
y, de momento, el filtrado lo realizan los propios usuarios en base
a disponer de amigos de cierto empaque en su red más próxima.
Es muy interesante, por ejemplo, poder dirigirse a un presidente de una empresa
alemana de software diciéndole que eres amigo de un amigo suyo -cosa
que él puede verificar por el listado de contactos que tiene y comparte con dicho
amigo- y que estarías interesado en representarle en España. Rompe
el hielo de forma inmediata, y es fácil conseguir una charla online con
dicho ejecutivo. Tratar de hacerlo de la forma tradicional, investigando
qué empresas alemanas disponen de un software en el que estoy interesado, tratar
de averiguar quién es la persona a contactar y hablar con él o ella sin
viajar a Alemania, es mucho más complejo. El que nos hagan caso a distancia,
es casi imposible.
Las redes sociales para todos son una consecuencia lógica del desarrollo
meteórico de la mensajería instantánea, que crecen en los entornos jóvenes inicialmente, pero que se van filtrando a nuestro
tejido empresarial y configuran redes -de difícil control- que los empresarios
miran con desconfianza, pero que son imparables.
Ocio, recreo, contacto y negocio serán el fruto de cientos de redes
sociales en todo el mundo. Cada país con una penetración mínima
de Internet cuenta ya con su propia red social. En algunos países son varias,
y en EEUU se cuentan ya por docenas.
Como siempre existen empresas y entornos (como Négone) para los que
la red social es, fundamentalmente, una continuación de su negocio central. En otros casos se sigue el modelo de negocio, ya viejo en Internet, de acumular el mayor número posible de usuarios, con la esperanza de, con el tiempo, convertir esa masa crítica en un negocio.
Ya hemos visto en el pasado que las empresas, también las de Internet,
necesitan una orientación a los resultados; no conviene volver al pasado
y centrarse sólo en conseguir usuarios. O tengo un modelo de negocio que sepa
convertir usuarios en clientes (alguien que compra algo y paga por ello), o estamos
generando una plétora de nuevas puntocom sin visión de futuro.
Pronto empezará la consolidación. Quienes tengan un modelo de
negocio seguirán adelante. Los que no lo tengan desaparecerán.