Hablar con máquinas. Nuevas tendencias para la gestión de clientes
por
Antonio Valderrábanos
13/09/2004, 11:26 GMT+1
En pocas palabras, un asistente virtual es una aplicación informática,
generalmente emplazada en el contexto de una página web, a la que le
solicitamos información como si lo hiciéramos a una persona. Un
asistente virtual atiende consultas de usuarios (como, en el
caso de un banco, "Necesito una nueva tarjeta de crédito")
y propone soluciones (como "Para renovar su tarjeta de
crédito, rellene el formulario..."). La idea de hacerle preguntas
a una máquina que simula actuar como una persona nos provoca a casi todos
desagrado (el lenguaje es una de las pocas características que hace único
al ser humano y no deseamos compartirlo con las máquinas). Baste pensar
en la antipatía que los contestadores automáticos despiertan para
muchas personas.
Pues bien, los expertos en CRM proponen los asistentes virtuales como la nueva
forma de gestionar las relaciones con clientes a través
de Internet (sobre todo clientes finales). Y lo proponen desde el éxito,
demostrado durante los últimos años, de empresas que no juegan
con sus clientes (como Bank of America, American Express o Ford). Los argumentos
en los que se basan resultan muy tentadores: los asistentes virtuales sirven
para ahorrar dinero y para ganar más
dinero.
¿Cómo podemos explicar esta contradicción? Si, por un
lado, el usuario medio de Internet puede sentir cierto recelo a hablar con una
máquina que se hace pasar por una persona y, por otro, el cliente principal
de estas grandes empresas es este usuario medio, ¿cómo es que
las grandes empresas nos ofrecen los representantes virtuales como el siguiente
paradigma de servicio al cliente? A primera vista, la idea parece contraproducente:
no es posible tener un buen servicio de atención al cliente usando herramientas
que desagradan al cliente. Veamos qué precedentes o antecedentes
podemos encontrar de este tipo de situación. La existencia de precedentes
suele ser de ayuda en el proceso de adopción de nuevos hábitos.
Precedentes: cajeros y buscadores
Hay entornos en los que la interacción persona-persona ha sido sustituida
por la interacción persona-máquina de manera masiva recientemente.
El caso de los cajeros automáticos puede ser uno de
los más representativos (y España es uno de los países
en los que su implantación es más amplia). Podemos argumentar,
con razón, que en este caso nos dirigimos a los cajeros a través
de botones y los botones son cosas de máquinas. En cualquier caso, probablemente
no es casualidad que la banca sea uno de los sectores en los que los representantes
virtuales están dando sus primeros pasos en España.
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| Para las empresas, las ventajas son claras; para los usuarios, no tanto |
Otro precedente relevante es el de los buscadores (en términos
técnicos, sistemas de almacenamiento y recuperación de información).
En gran medida, en entornos profesionales como intranets corporativas, los buscadores
hacen el papel de documentalista (dentro de sus limitaciones). Buscadores y
asistentes virtuales tienen un aspecto en común: en el caso de los buscadores,
solicitamos información usando algo parecido al lenguaje natural, las
palabras clave. A un buscador podemos decirle "casa rural málaga",
queriendo decir "Busco una casa rural en Málaga". Desde este
punto de vista, podemos ver los representantes virtuales como una evolución
de los buscadores, donde pasamos de usar palabras clave a usar lenguaje
natural (entre otras cosas). De hecho, la interfaz de un asistente
virtual es muy similar a la de un buscador.
Ventajas
En cualquier caso, el factor decisivo para la adopción de nuevos hábitos
como los que representan los asistentes virtuales estará en la relación
entre inconvenientes y ventajas para cada uno de los actores, usuarios y empresas.
¿Qué ventajas ofrecen los asistentes virtuales a los usuarios?
En el entorno de la relación entre un cliente final y una empresa de
tamaño medio-grande, los asistentes virtuales son una buena alternativa
a los menús telefónicos ("marque 1 para solicitar...").
Además, al usar generalmente el teclado como canal no tienen el problema
del ruido que sufren los sistemas telefónicos de reconocimiento de voz.
Por otro lado, son una buena alternativa también frente al correo electrónico,
asíncrono, ya que ofrecen la ventaja de la inmediatez
en la respuesta.
Hasta aquí las ventajas potenciales para los usuarios. En lo que respecta
a las empresas, las ventajas son difíciles de refutar: ahorran costes
de manera drástica si los comparamos con la asistencia personal (permiten
reducir personal en los centros de atención telefónica), permiten
incrementar ventas (a través de la venta cruzada) y, si todo va bien,
fidelizan clientes.
Parece claro que la relación entre ventajas e inconvenientes es favorable
en particular para las empresas; mientras que para los usuarios finales es difícil
llegar a una conclusión clara, a pesar de que existen ciertas ventajas
claras, no debemos ignorar que los hábitos (sociales o culturales) provocan
cierto rechazo al empleo de asistentes virtuales.
Implantación: qué factores pueden influir en su éxito
en España
En nuestra opinión, en el corto plazo, vamos a asistir a un proceso
rápido de implantación de los asistentes virtuales. Las
ventajas que ofrecen (o prometen) son demasiado tentadoras como para que las
grandes empresas renuncien a intentarlo.
Además, se implantarán desde departamentos con poder de
decisión y gasto en la empresa (los departamentos que gestionan
las relaciones con el cliente final). Al menos en sus inicios, esta primera
oleada se apoyará también significativamente en el éxito
en el marcado anglosajón. En España ya tenemos algunos asistentes
virtuales (o variantes de éstos) en marcha: en Caja
Madrid, La Caixa (sólo
para clientes) o Telefónica
(para líneas ADSL).
Sin embargo, una vez cumplida esta primera fase de implantaciones (que ya está
en marcha), aún será necesario ver cómo reaccionan los
usuarios y cómo se resuelven las contradicciones entre
las posibles reticencias del usuario final y los intereses de las empresas.
Desde nuestro punto de vista, existe un factor que será determinante
en el éxito de los asistentes virtuales en España (y en todo el
mercado hispanoamericano, incluyendo los Estados Unidos): ¿cómo
entenderán español estos artefactos diseñados
para entender inglés? El éxito de estas aplicaciones dependerá
en gran medida de su capacidad de comprensión de nuestra lengua (el español
y también el catalán, el gallego y el euskera) y de su capacidad
para proporcionar respuestas útiles y rápidas. Si estos factores
fallan, su uso puede generar un rechazo cultural difícil de resolver,
que puede incluso afectar negativamente a la base de clientes de las empresas
que lo implanten.