Gestión de las interacciones con los clientes en un modelo de Inbound Marketing
por
Álvaro Ojeda Garcia - BearingPoint
16/12/2004, 12:43 GMT+1
En la actualidad, nadie duda que toda compañía, independientemente
del sector en el que desarrolle su actividad, debe gestionar las relaciones
con sus clientes, y para ello puede encontrar en la tecnología una importante
aliada. Ahora bien, en esencia, ¿qué significa relacionarse con
un cliente? Y, en consecuencia, ¿qué debería significar
el gestionar la relación con un cliente? Desde un punto de vista eminentemente
pragmático, relacionarse con un cliente es interactuar con éste.
Es propiciar la interacción entre cliente y empresa, así como
desarrollar un conjunto de interacciones orientadas al cumplimiento de unos
objetivos de negocio.
De esta forma, podemos decir que las interacciones constituyen el núcleo
de ese concepto llamado CRM. Es lo tangible, el aspecto más
material de un término, quizás, demasiado teórico. Y en
las interacciones se materializa absolutamente todo: la comunicación
eficaz de un mensaje, la venta de un producto o la prestación de un servicio.
En definitiva, la satisfacción de una necesidad en el cliente.
Por tanto, si tan importantes son las interacciones, quizás tenga sentido
conocer muy bien la naturaleza de las mismas y, lo más importante, que
se optimice cada interacción y que cada interacción
vaya orientada y se desarrolle de acuerdo al cumplimiento de un objetivo de
negocio que la compañía tenga, no para todo el mercado, sino para
un segmento de clientes o un cliente en concreto.
En cada interacción, la compañía debería incorporar
tres componentes esenciales: el componente de marketing (comunicación
de producto y conocimiento de cliente), el componente de venta
y el componente de servicio.
Olvidémonos de que esta interacción es para vender y aquella
es para dar un servicio, y rompamos con la tradicional separación
de los silos del CRM: marketing, ventas y servicio. Dejemos, por tanto, de pensar
en que hay aplicaciones orientadas al marketing, la venta y el servicio, y empecemos
a pensar en que, en cada interacción, es preciso contemplar una componente
de marketing, una componente de venta y una componente de servicio.
Dos categorías de interacción
De esta forma podremos conseguir que en la gestión de las interacciones
cualquier compañía pueda encontrar una ventaja diferencial, competitiva
e inimitable, pues los productos y sus características se acaban imitando
y los precios tienden a igualarse, pero lo que puede ser absolutamente diferencial
e inimitable, y así percibido por el cliente, es la “interacción
como expresión de la relación y la experiencia del cliente como
percepción de la interacción”
Las interacciones se pueden clasificar en dos grandes categorías: interacciones
outbound e interacciones inbound. Son interacciones
outbound o salientes aquellas que son iniciadas por la compañía,
mientras que en las interacciones inbound, quien tiene la iniciativa es el cliente.
De acuerdo a esta clasificación, de forma automática podemos establecer
una relación entre interacciones y canales, pues es fácil intuir
que existen canales sobre los cuales se puede dar cualquier tipo de interacción,
y canales en los cuales sólo cabe un posible tipo de interacción.
Canales de interacciones inbound son el website, los servicios WAP, el cajero
automático y la oficina. Canales claramente outbound son aquellos agentes
o comerciales que visitan al cliente, así como el correo postal. Y canales
con posibilidad de desarrollar tanto interacciones outbound como inbound son
el call center y el correo electrónico.
Pues bien, un modelo de Inbound Marketing pone su foco en el conjunto de las
interacciones inbound, es decir, aquellas que son iniciadas por el cliente y
en las cuales encontramos algo muy difícil de encontrar en las interacciones
outbound: la atención del cliente y su predisposición.
Una predisposición que viene dada por el hecho de que es el cliente el
que ha tenido la voluntad de iniciar el contacto, la relación con la
compañía.
De esta forma podremos decir que el fin último de un modelo de Inbound
Marketing es la transformación de cualquier interacción inbound
en una oportunidad de negocio para la compañía, encontrándose
su máxima expresión en compañías que, tradicionalmente,
han desplegado sus arquitecturas multicanal bajo un concepto
de servicio al cliente, pretendiendo con ello incrementar el nivel de servicio
prestado a sus clientes al poder facilitar la operativa sobre productos mediante
diferentes canales alternativos a una red tradicional de oficinas, como puede
ser el caso de las entidades financieras (call center, web, WAP, cajero
automático, TV digital, etc.).
Un nuevo paradigma de orientación al cliente
Tal y como se puede apreciar por lo comentado hasta el momento, un modelo de
Inbound Marketing encarna la esencia del paradigma de orientación
al cliente, pues la clave del funcionamiento de dicho modelo es: “tengo
un cliente interaccionando conmigo en un canal y mi objetivo es presentarle
la mejor oferta”. Frente al enfoque tradicional sobre el cual se ha sustentado
toda campaña de marketing desarrollada hasta el momento: “tengo
un producto y mi objetivo es seleccionar el mejor público objetivo de
entre mis clientes para comunicárselo”.
La introducción de modelos de Inbound Marketing en la arquitectura multicanal
de una compañía da lugar a nuevos escenarios
que suponen consideraciones a tener en cuenta en elementos como la tecnología
y las personas.
La implantación de un modelo de Inbound Marketing en un call center
supone una transformación en el rol de cada uno de los
agentes, pues dejan de ser meros gestores de incidencias para pasar a desarrollar
acciones comerciales con los clientes en las llamadas que éstos efectúan
al call center.
En cuanto a la tecnología, el desarrollo de un modelo de Inbound Marketing
requiere el empleo de una tecnología muy específica, dedicada
a la gestión de las interacciones inbound. Estamos hablando del software
que debe ser capaz de, en tiempo real y en el momento en el que se produce la
interacción, identificar al cliente y conocer su perfil, y a partir del
mismo decidir cuál debe ser el mensaje comercial, la oferta que debe
ser presentada por el canal en cuestión. Y todo ello en un contexto de
arquitectura multicanal, de tal forma que la tecnología empleada deberá
gestionar cualquier interacción inbound desarrollada en cualquier canal
donde se pueda desarrollar una interacción inbound (un cajero automático,
un web site, un call center, un punto de venta, etc.).
En conclusión, estamos ante un nuevo paradigma del
marketing que tiene su foco en la gestión de las interacciones inbound.
Una nueva forma de hacer marketing que debe ser considerada un instrumento para
alcanzar ese objetivo estratégico de orientación al cliente y
que, convenientemente desarrollada, puede ser un medio muy eficaz para conseguir
un incremento de ingresos, la prestación de un mejor servicio al cliente,
la fidelización del mismo y, por ende, un claro conjunto de ventajas
diferenciales y competitivas para la compañía.
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