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Napster: música de todos para todos

por Iñaki I. Rojo
24/02/2000 00:00 GMT+1

Ayer me apetecía escuchar a los Rolling. El último disco que me quedaba también lo presté. Me senté en el ordenador y abrí el Napster, un programa de búsqueda de MP3 del que me habían hablado muy bien. Probé con 'Angie' y en tres minutos ya la tenía en mi disco duro. Una más difícil, 'Ruby Tuesday': sin problemas, encontrada en 17 librerías. Después pensé en el dinero que me iba ahorrar comprando CDs, en las canciones que nunca encontré y en las discográficas... y tecleé 'Simpathy for the devil'. Ahora la estoy escuchando.

(Un nuevo usuario de Napster)

El formato de comprensión de audio MP3 está provocando un auténtico terremoto en la industria musical. A principios de este año 'MP3' desplazó a 'sexo' como número uno de las búsquedas en la Internet. En 1998, 6 millones de usuarios compraron música en la Red y Jupiter Communications predice que 33 millones lo harán en el 2003. Media Metrix afirma que los reproductores de RealNetworks y Winamp tienen ya 2 millones de clientes cada uno.

Cada vez hay más y mejores reproductores y más grupos que se apuntan al formato digital. Para conseguir MP3 se puede acudir a cientos de páginas web, a los grupos de noticias, a los servidores FTP... y ahora está Napster, un programa que funciona como una discoteca virtual donde miles de usuarios comparten sus canciones favoritas.

¿Qué es Napster?

Napster es un programa para Windows 95/98/NT (y extraoficialmente para muchas otras plataformas) que localiza y descarga en la computadora canciones en formato MP3. Napster Inc., empresa que desarrolla el programa, comenzó a funcionar hace sólo seis meses y, de hecho, sólo existe la versión 'beta' de su software.

Los usuarios colocan las canciones que desean compartir en su librería y cuando se conectan al servidor Napster, su discoteca se añade a la base de datos del programa. El Napster además del sistema de búsqueda de canciones y librerías, incluye un programa de chat y un reproductor MP3.

Hasta ahora se compartía la música con los amigos cercanos, con Napster, se comparte con el resto del mundo. Tiene un único pero gran problema: es gratis y demasiado bonito para ser verdad.

A la RIAA, obviamente, no le gusta nada

La Recording Industry Association of America, que representa a la mayores compañías discográficas estadounidenses, sigue en pie de guerra contra todo lo que huele a MP3, esto es, a violación de copyright. Da igual que sean reproductores -ya se querelló sin éxito contra el reproductor Rio, de Diamond- páginas web o programas.

Al Napster le tenía que tocar y le tocó. En una demanda presentada el 7 de diciembre la RIAA acusa a Napster de violar las leyes federales al 'facilitar la piratería y tratar de construir un negocio al margen de los artistas y los propietarios del copyright'. Pide nada menos que 100.000 dólares en daños por cada canción protegida que se haya intercambiado utilizando Napster.

Desde Napster insisten en que desarrollaron su programa para su uso legítimo por entusiastas de la música que, de otra forma, debían marearse por la Red en busca de un artista en particular. De hecho, dicen que la denuncia les pilló por sorpresa, ya que 'pasaron mucho tiempo intentando buscar la forma de trabajar con la RIAA', según Eileen Richardson, CEO de la compañía.

En el sitio web de Napster, se curan en salud con la siguiente NOTA:
'Napster, Inc. no se responsabiliza de la procedencia de los MP3 de los usuarios de Napster. Ni el formato MP3 ni el programa Napster indican si una canción es legal o no. Copiar y distribuir sin autorización MP3 puede violar las leyes de copyright, cumplirlas es tu responsabilidad'.

La RIAA no lo tiene fácil: al menos dos leyes federales protegen a los proveedores de contenidos de la responsabilidad de las actividades ilegales cometidas a través de sus redes.

Problemas en las universidades

Gracias y a pesar de la denuncia de la RIAA, el Napster

creció en popularidad en las universidades de EEUU. El pasado enero la Universidad de Oregón, en continua lucha contra el porno y el juego en la red del campus, se topó con Napster. Demasiados MP3 recorrían su banda ancha por la que pagan 75.000 dólares anuales y, con su 'Política de uso aceptable de la red' en la mano, cortó el uso de Napster a sus 3.500 estudiantes.

Por culpa de los MP3 y los videos, el uso de la red de la Universidad de Oregón sufre algún que otro apagón y su uso se dobla cada 90 días. La Universidad de Northwestern, que estimaba que el 20% de la capacidad de su red se utilizaba para el intercambio de MP3, Harvard, Indiana, California y muchas otras han decido bloquear el acceso a Napster.

La RIAA habla de mercado negro, las universidades dicen que es un problema de ancho de banda y los estudiantes lo llaman censura.

En el campus ha nacido el movimiento 'free Napster': se recogen firmas por todo el país y cientos de quejas llegan a las páginas de 'Estudiantes contra la censura en la universidad'. Mientras, los más avezados, encuentran caminos alternativos para evitar el veto. En la red de la Universidad de Stanford ya se ha colocado un 'tutorial' para enseñar a los estudiantes como esquivar los 'firewall' (cortafuegos) y acceder a Napster a través de ordenadores externos.

Los rectores se encuentran entre la espada y la pared. Las amenazas de la RIAA por un lado y de una revuelta estudiantil por otro, han llevado a algunos a replantearse la situación y tratar de buscar un acuerdo.

El futuro de Napster, tan incierto como el del copyright

De momento, el fenómeno Napster es casi exclusivamente estadounidense. Una búsqueda en Altavista en el idioma español devuelve 13 páginas con la palabra Napster, mientras que son más de 4.000 en cualquier idioma. Sin embargo, existe el sitio web 'unofficial napster FAQ in Italiano', el 'dutch napster info' y la Universidad de Oxford está entre las que han prohibido su uso.

Si los muchos enemigos de Napster lo dejan crecer, dentro de poco, prácticamente cualquier canción del mundo será accesible gratis desde un ordenador conectado a Internet. Hace dos días al abrir Napster se leía: 'encontradas 293.055 canciones (1.176 gigabytes) disponibles en 2.100 librerías'. Hoy son 588.715 canciones (2.344 gigabytes) en 4.415 librerías.

El problema no es ni Napster ni el MP3: prohibir un programa o un algoritmo de comprensión de audio no devolverá la paz y el dinero a los propietarios de los derechos de autor. La industria musical necesita replantearse las leyes del copyright y la propiedad de la música. Está muy por detrás de los tiempos que corren y la gente simplemente se busca la vida. Es muy probable que los usuarios paguen por los MP3 si éstos se convierten en legales, de fácil acceso y tienen un precio razonable.




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