Mientras fabricantes de soportes electrónicos como Softbook o Nuvomedia
se esfuerzan por vender sus productos, otras compañías trabajan
en el desarrollo de tecnologías que pueden revolucionar los dispositivos
y la calidad de las pantallas.
La diversidad de iniciativas es consecuencia de la novedad del medio. Nadie
sabe cual es el soporte y el formato preferido por el público. Las empresas
avanzan a pequeños pasos, tanteando a los potenciales lectores.
La llegada de pantallas revolucionarias como las de E
Ink y Xerox suponen
una amenaza contra los tradicionales dispositivos electrónicos y los
PDAs. Pero, como cualquier estrella que deslumbra, no son bien recibidos. Compañías
como Microsoft o Adobe, con sus nuevos avances, se encargan de poner el listón
cada vez más alto.
E Ink y la tinta electrónica
Unos científicos que levantan murmullos allá por donde pasan
son Barret Comiskey y Jonathan Albert, investigadores de la empresa E Ink. Esta
compañía, fundada en 1997 y desarrollada bajo el amparo del MIT,
fabrica pantallas portátiles de escaso grosor tan flexibles como el papel
que pueden reproducir miles de páginas a través de una tecnología
tan sencilla como revolucionaria: la
tinta electrónica.
Ésta es un líquido formado por millones de diminutas microcápsulas
de forma esférica, cada una de las cuales contiene partículas
blancas cargadas positivamente y suspendidas sobre un tinte de color azul -aunque
puede adoptar otras tonalidades-.
Cada esfera se sitúa
entre dos electrodos -como el queso dentro del
sandwich-. Al generar corriente eléctrica entre los electrodos, las partículas
blancas, teniendo en cuenta la ley de que los opuestos se atraen, son atraídas
o repelidas por la superficie de la esfera. Ésta aparece blanca o azul,
dependiendo del signo de la carga eléctrica. Si la esfera adopta el color
azul formará parte de una letra, ésta de una palabra, etc. Las
partículas fijadas no necesitan corriente, de forma que el texto permanece
inamovible una vez que la electricidad desaparece.
La tinta se aplica sobre una película de plástico laminado y
ésta sobre una placa de circuitos integrados, dando lugar al "papel"
electrónico. Éste tiene mejor resolución que las pantallas
de cristal líquido y se puede leer desde casi cualquier ángulo
y con poca luz. En su extremo inferior dispone de un módem extraplano
que se conecta a la Red y permite descargar información.
Las primeras aplicaciones prácticas de esta tecnología se implantaron
en los almacenes J.C. Penney, de forma que los precios se actualizaban de forma
continua e inmediata a través de un beeper.
Sin embargo, los responsables de la compañía son más ambiciosos
y quieren aplicar la tecnología a la lectura de periódicos, revistas,
y por supuesto libros. Incorporando un módem inalámbrico dentro
de la pantalla podremos leer diariamente el periódico mientras viajamos
en el autobús.
Pero es más: como la tinta se puede aplicar sobre multitud de superficies,
podremos revestir las paredes de nuestro cuarto de la misma, levantándonos
un día con las paredes de color azul, otro con poemas de Pablo Neruda,
la foto de Pamela
Anderson o Keanu Reeves, etc.
Aunque estas aplicaciones todavía tardarán en llegar, la alianza
de E Ink con Lucent Technologies para desarrollar transistores
plásticos que se acoplarán a las pantallas y que tendrán
las mismas prestaciones que los chips de silicio nos acercan a un futuro que
no tiene nada que envidiar al de "Blade Runner".
Xerox Parc y "gyricon"
Por si acaso, otras compañías como Xerox trabajan en proyectos
similares. Su laboratorio de investigación, el legendario Xerox
Parc (Palo Alto Research Center), que está detrás de gran
parte de las innovaciones luego comercializadas por Apple y Microsoft, trabaja
en el desarrollo de diversas tecnologías relacionadas con la lectura
de textos digitales. Una de ellas se denomina "gyricon"
y es su propia versión de la tinta electrónica.
Se trata de un concepto similar al de E Ink. En una fina capa de plástico,
minúsculas partículas bi-crómicas (una mitad negra y otra
blanca) con hemisferios de carga opuesta flotan dentro de cavidades rellenas
de aceite.
Mediante una corriente eléctrica aplicada sobre la superficie del plástico,
las partículas esféricas rotan hasta presentar una de sus mitades
al lector.
Aunque Xerox piensa inicialmente utilizar esta tecnología para fabricar
papel reutilizable de impresión, su rango de aplicaciones es tan amplio
como el de E Ink. Con los debidos componentes electrónicos entremezclados
en el papel, se podrá entre otras cosas cubrir la pizarra de una
para nunca más volver a utilizar el borrador.
El gigante despierta
A Microsoft la nueva competencia le ha hecho reaccionar. Su sistema operativo
para dispositivos móviles, Window CE, se ve amenazado por los sistemas
de Palm y Symbian, lo que hace peligrar su cuota de mercado.
Con el objetivo de mejorar el atractivo de sus productos y recuperar su imagen
como compañía innovadora -y no sólo imitadora-, Microsoft
ha desarrollado la tecnología Clear Type. Ésta permite aumentar
el número de pixels de las
pantallas a través de complejos algoritmos, incrementando su resolución
hasta en un 300%.
La tecnología se integra dentro de un nuevo programa llamado Microsoft
Reader, en principio destinado a los ordenadores portátiles y de sobremesa,
aunque Microsoft también piensa incorporarlo a su pocket PC, su ordenador
de bolsillo que comenzará a comercializarse en abril.
Clear Type pretende vencer la resistencia de los consumidores a la hora de
leer en la pantalla. Al ser su resolución mucho mayor, la mente del lector
no gasta sus energías en reconocer patrones de escritura y puede entonces
concentrar sus esfuerzos en la interpretación del significado del texto.
Si el usuario no se cansa tampoco imprime, y el camino hacia la aceptación
de los libros electrónicos comienza así a desbrozarse.
Para facilitar su comercialización, Microsoft ha firmado un acuerdo
con Barnes&Noble para utilizar su red de distribución.
Adobe y su PDF
Como Microsoft, Adobe también nota la competencia en sus propias carnes.
Su formato PDF es amenazado por el OEB (Open E-Book), el formato único
de texto
adoptado por los principales fabricantes de la industria basado en
el HTML.
En un intento por no perder su posición de privilegio, Adobe lanzó
en febrero el Merchant, un programa que protege el contenido y permite su distribución
y venta a través de la Red. Con ello trataba de rellenar el vacío
relativo a la seguridad de los textos digitales, una de las principales asignaturas
pendientes que frenan el desarrollo del libro digital.
Además, Adobe desveló su tecnología CoolType, su propia
respuesta a Microsoft, que permite aumentar la resolución de las pantallas
de cristal líquido.
En el fondo, todas estas iniciativas demuestran que el esfuerzo de Softbook
o Nuvomedia por popularizar los libros electrónicos no es baldío.
Las compañías creen en el futuro del libro electrónico
y sus inventos son la piedra de toque de esta nueva revolución. Tan sólo
falta que sus esfuerzos se materialicen en productos de uso comercial, y que
la disparidad de soportes y programas informáticos y la escasa cooperación
entre las compañías no acaben desanimando al consumidor.