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Tintas electrónicas y otros artefactos

por Ignacio Gómez
28/03/2000 00:00 GMT+1

Mientras fabricantes de soportes electrónicos como Softbook o Nuvomedia se esfuerzan por vender sus productos, otras compañías trabajan en el desarrollo de tecnologías que pueden revolucionar los dispositivos y la calidad de las pantallas.

La diversidad de iniciativas es consecuencia de la novedad del medio. Nadie sabe cual es el soporte y el formato preferido por el público. Las empresas avanzan a pequeños pasos, tanteando a los potenciales lectores.

La llegada de pantallas revolucionarias como las de E Ink y Xerox suponen una amenaza contra los tradicionales dispositivos electrónicos y los PDAs. Pero, como cualquier estrella que deslumbra, no son bien recibidos. Compañías como Microsoft o Adobe, con sus nuevos avances, se encargan de poner el listón cada vez más alto.

E Ink y la tinta electrónica

Unos científicos que levantan murmullos allá por donde pasan son Barret Comiskey y Jonathan Albert, investigadores de la empresa E Ink. Esta compañía, fundada en 1997 y desarrollada bajo el amparo del MIT, fabrica pantallas portátiles de escaso grosor tan flexibles como el papel que pueden reproducir miles de páginas a través de una tecnología tan sencilla como revolucionaria: la tinta electrónica.

Ésta es un líquido formado por millones de diminutas microcápsulas de forma esférica, cada una de las cuales contiene partículas blancas cargadas positivamente y suspendidas sobre un tinte de color azul -aunque puede adoptar otras tonalidades-.

Cada esfera se sitúa

entre dos electrodos -como el queso dentro del sandwich-. Al generar corriente eléctrica entre los electrodos, las partículas blancas, teniendo en cuenta la ley de que los opuestos se atraen, son atraídas o repelidas por la superficie de la esfera. Ésta aparece blanca o azul, dependiendo del signo de la carga eléctrica. Si la esfera adopta el color azul formará parte de una letra, ésta de una palabra, etc. Las partículas fijadas no necesitan corriente, de forma que el texto permanece inamovible una vez que la electricidad desaparece.

La tinta se aplica sobre una película de plástico laminado y ésta sobre una placa de circuitos integrados, dando lugar al "papel" electrónico. Éste tiene mejor resolución que las pantallas de cristal líquido y se puede leer desde casi cualquier ángulo y con poca luz. En su extremo inferior dispone de un módem extraplano que se conecta a la Red y permite descargar información.

Las primeras aplicaciones prácticas de esta tecnología se implantaron en los almacenes J.C. Penney, de forma que los precios se actualizaban de forma continua e inmediata a través de un beeper.

Sin embargo, los responsables de la compañía son más ambiciosos y quieren aplicar la tecnología a la lectura de periódicos, revistas, y por supuesto libros. Incorporando un módem inalámbrico dentro de la pantalla podremos leer diariamente el periódico mientras viajamos en el autobús.

Pero es más: como la tinta se puede aplicar sobre multitud de superficies, podremos revestir las paredes de nuestro cuarto de la misma, levantándonos un día con las paredes de color azul, otro con poemas de Pablo Neruda, la foto de Pamela

Anderson o Keanu Reeves, etc.

Aunque estas aplicaciones todavía tardarán en llegar, la alianza de E Ink con Lucent Technologies para desarrollar transistores plásticos que se acoplarán a las pantallas y que tendrán las mismas prestaciones que los chips de silicio nos acercan a un futuro que no tiene nada que envidiar al de "Blade Runner".

Xerox Parc y "gyricon"

Por si acaso, otras compañías como Xerox trabajan en proyectos similares. Su laboratorio de investigación, el legendario Xerox Parc (Palo Alto Research Center), que está detrás de gran parte de las innovaciones luego comercializadas por Apple y Microsoft, trabaja en el desarrollo de diversas tecnologías relacionadas con la lectura de textos digitales. Una de ellas se denomina "gyricon" y es su propia versión de la tinta electrónica.

Se trata de un concepto similar al de E Ink. En una fina capa de plástico, minúsculas partículas bi-crómicas (una mitad negra y otra blanca) con hemisferios de carga opuesta flotan dentro de cavidades rellenas de aceite.

Mediante una corriente eléctrica aplicada sobre la superficie del plástico, las partículas esféricas rotan hasta presentar una de sus mitades al lector.

Aunque Xerox piensa inicialmente utilizar esta tecnología para fabricar papel reutilizable de impresión, su rango de aplicaciones es tan amplio como el de E Ink. Con los debidos componentes electrónicos entremezclados en el papel, se podrá entre otras cosas cubrir la pizarra de una

para nunca más volver a utilizar el borrador.

El gigante despierta

A Microsoft la nueva competencia le ha hecho reaccionar. Su sistema operativo para dispositivos móviles, Window CE, se ve amenazado por los sistemas de Palm y Symbian, lo que hace peligrar su cuota de mercado.

Con el objetivo de mejorar el atractivo de sus productos y recuperar su imagen como compañía innovadora -y no sólo imitadora-, Microsoft ha desarrollado la tecnología Clear Type. Ésta permite aumentar el número de pixels de las pantallas a través de complejos algoritmos, incrementando su resolución hasta en un 300%.

La tecnología se integra dentro de un nuevo programa llamado Microsoft Reader, en principio destinado a los ordenadores portátiles y de sobremesa, aunque Microsoft también piensa incorporarlo a su pocket PC, su ordenador de bolsillo que comenzará a comercializarse en abril.

Clear Type pretende vencer la resistencia de los consumidores a la hora de leer en la pantalla. Al ser su resolución mucho mayor, la mente del lector no gasta sus energías en reconocer patrones de escritura y puede entonces concentrar sus esfuerzos en la interpretación del significado del texto. Si el usuario no se cansa tampoco imprime, y el camino hacia la aceptación de los libros electrónicos comienza así a desbrozarse.

Para facilitar su comercialización, Microsoft ha firmado un acuerdo con Barnes&Noble para utilizar su red de distribución.

Adobe y su PDF

Como Microsoft, Adobe también nota la competencia en sus propias carnes. Su formato PDF es amenazado por el OEB (Open E-Book), el formato único de texto

adoptado por los principales fabricantes de la industria basado en el HTML.

En un intento por no perder su posición de privilegio, Adobe lanzó en febrero el Merchant, un programa que protege el contenido y permite su distribución y venta a través de la Red. Con ello trataba de rellenar el vacío relativo a la seguridad de los textos digitales, una de las principales asignaturas pendientes que frenan el desarrollo del libro digital.

Además, Adobe desveló su tecnología CoolType, su propia respuesta a Microsoft, que permite aumentar la resolución de las pantallas de cristal líquido.

En el fondo, todas estas iniciativas demuestran que el esfuerzo de Softbook o Nuvomedia por popularizar los libros electrónicos no es baldío. Las compañías creen en el futuro del libro electrónico y sus inventos son la piedra de toque de esta nueva revolución. Tan sólo falta que sus esfuerzos se materialicen en productos de uso comercial, y que la disparidad de soportes y programas informáticos y la escasa cooperación entre las compañías no acaben desanimando al consumidor.




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  • ClearType, cómo funciona
  • Del papiro a los pixels
  • El nuevo papiro de Xerox
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    por Ignacio Gómez
    28/03/2000 00:00 GMT+1

    Mientras fabricantes de soportes electrónicos como Softbook o Nuvomedia se esfuerzan por vender sus productos, otras compañías trabajan en el desarrollo de tecnologías que pueden revolucionar los dispositivos y la calidad de las pantallas.

    La diversidad de iniciativas es consecuencia de la novedad del medio. Nadie sabe cual es el soporte y el formato preferido por el público. Las empresas avanzan a pequeños pasos, tanteando a los potenciales lectores.

    La llegada de pantallas revolucionarias como las de E Ink y Xerox suponen una amenaza contra los tradicionales dispositivos electrónicos y los PDAs. Pero, como cualquier estrella que deslumbra, no son bien recibidos. Compañías como Microsoft o Adobe, con sus nuevos avances, se encargan de poner el listón cada vez más alto.

    E Ink y la tinta electrónica

    Unos científicos que levantan murmullos allá por donde pasan son Barret Comiskey y Jonathan Albert, investigadores de la empresa E Ink. Esta compañía, fundada en 1997 y desarrollada bajo el amparo del MIT, fabrica pantallas portátiles de escaso grosor tan flexibles como el papel que pueden reproducir miles de páginas a través de una tecnología tan sencilla como revolucionaria: la tinta electrónica.

    Ésta es un líquido formado por millones de diminutas microcápsulas de forma esférica, cada una de las cuales contiene partículas blancas cargadas positivamente y suspendidas sobre un tinte de color azul -aunque puede adoptar otras tonalidades-.

    Cada esfera se sitúa

    entre dos electrodos -como el queso dentro del sandwich-. Al generar corriente eléctrica entre los electrodos, las partículas blancas, teniendo en cuenta la ley de que los opuestos se atraen, son atraídas o repelidas por la superficie de la esfera. Ésta aparece blanca o azul, dependiendo del signo de la carga eléctrica. Si la esfera adopta el color azul formará parte de una letra, ésta de una palabra, etc. Las partículas fijadas no necesitan corriente, de forma que el texto permanece inamovible una vez que la electricidad desaparece.

    La tinta se aplica sobre una película de plástico laminado y ésta sobre una placa de circuitos integrados, dando lugar al "papel" electrónico. Éste tiene mejor resolución que las pantallas de cristal líquido y se puede leer desde casi cualquier ángulo y con poca luz. En su extremo inferior dispone de un módem extraplano que se conecta a la Red y permite descargar información.

    Las primeras aplicaciones prácticas de esta tecnología se implantaron en los almacenes J.C. Penney, de forma que los precios se actualizaban de forma continua e inmediata a través de un beeper.

    Sin embargo, los responsables de la compañía son más ambiciosos y quieren aplicar la tecnología a la lectura de periódicos, revistas, y por supuesto libros. Incorporando un módem inalámbrico dentro de la pantalla podremos leer diariamente el periódico mientras viajamos en el autobús.

    Pero es más: como la tinta se puede aplicar sobre multitud de superficies, podremos revestir las paredes de nuestro cuarto de la misma, levantándonos un día con las paredes de color azul, otro con poemas de Pablo Neruda, la foto de Pamela

    Anderson o Keanu Reeves, etc.

    Aunque estas aplicaciones todavía tardarán en llegar, la alianza de E Ink con Lucent Technologies para desarrollar transistores plásticos que se acoplarán a las pantallas y que tendrán las mismas prestaciones que los chips de silicio nos acercan a un futuro que no tiene nada que envidiar al de "Blade Runner".

    Xerox Parc y "gyricon"

    Por si acaso, otras compañías como Xerox trabajan en proyectos similares. Su laboratorio de investigación, el legendario Xerox Parc (Palo Alto Research Center), que está detrás de gran parte de las innovaciones luego comercializadas por Apple y Microsoft, trabaja en el desarrollo de diversas tecnologías relacionadas con la lectura de textos digitales. Una de ellas se denomina "gyricon" y es su propia versión de la tinta electrónica.

    Se trata de un concepto similar al de E Ink. En una fina capa de plástico, minúsculas partículas bi-crómicas (una mitad negra y otra blanca) con hemisferios de carga opuesta flotan dentro de cavidades rellenas de aceite.

    Mediante una corriente eléctrica aplicada sobre la superficie del plástico, las partículas esféricas rotan hasta presentar una de sus mitades al lector.

    Aunque Xerox piensa inicialmente utilizar esta tecnología para fabricar papel reutilizable de impresión, su rango de aplicaciones es tan amplio como el de E Ink. Con los debidos componentes electrónicos entremezclados en el papel, se podrá entre otras cosas cubrir la pizarra de una

    para nunca más volver a utilizar el borrador.

    El gigante despierta

    A Microsoft la nueva competencia le ha hecho reaccionar. Su sistema operativo para dispositivos móviles, Window CE, se ve amenazado por los sistemas de Palm y Symbian, lo que hace peligrar su cuota de mercado.

    Con el objetivo de mejorar el atractivo de sus productos y recuperar su imagen como compañía innovadora -y no sólo imitadora-, Microsoft ha desarrollado la tecnología Clear Type. Ésta permite aumentar el número de pixels de las pantallas a través de complejos algoritmos, incrementando su resolución hasta en un 300%.

    La tecnología se integra dentro de un nuevo programa llamado Microsoft Reader, en principio destinado a los ordenadores portátiles y de sobremesa, aunque Microsoft también piensa incorporarlo a su pocket PC, su ordenador de bolsillo que comenzará a comercializarse en abril.

    Clear Type pretende vencer la resistencia de los consumidores a la hora de leer en la pantalla. Al ser su resolución mucho mayor, la mente del lector no gasta sus energías en reconocer patrones de escritura y puede entonces concentrar sus esfuerzos en la interpretación del significado del texto. Si el usuario no se cansa tampoco imprime, y el camino hacia la aceptación de los libros electrónicos comienza así a desbrozarse.

    Para facilitar su comercialización, Microsoft ha firmado un acuerdo con Barnes&Noble para utilizar su red de distribución.

    Adobe y su PDF

    Como Microsoft, Adobe también nota la competencia en sus propias carnes. Su formato PDF es amenazado por el OEB (Open E-Book), el formato único de texto

    adoptado por los principales fabricantes de la industria basado en el HTML.

    En un intento por no perder su posición de privilegio, Adobe lanzó en febrero el Merchant, un programa que protege el contenido y permite su distribución y venta a través de la Red. Con ello trataba de rellenar el vacío relativo a la seguridad de los textos digitales, una de las principales asignaturas pendientes que frenan el desarrollo del libro digital.

    Además, Adobe desveló su tecnología CoolType, su propia respuesta a Microsoft, que permite aumentar la resolución de las pantallas de cristal líquido.

    En el fondo, todas estas iniciativas demuestran que el esfuerzo de Softbook o Nuvomedia por popularizar los libros electrónicos no es baldío. Las compañías creen en el futuro del libro electrónico y sus inventos son la piedra de toque de esta nueva revolución. Tan sólo falta que sus esfuerzos se materialicen en productos de uso comercial, y que la disparidad de soportes y programas informáticos y la escasa cooperación entre las compañías no acaben desanimando al consumidor.




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