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¿A dónde vas, pingüino?

por Iñaki I. Rojo
27/04/2000 00:00 GMT+1

De un tiempo a esta parte las grandes compañías comenzaban a perder el miedo al open source y abrazaban Linux para emprender nuevos proyectos. La situación, tras los problemas judiciales del rival Microsoft, parece óptima para dar el salto definitivo.

Pero el mercado no ha respondido: en los últimos traspiés, varias empresas que comercian con Linux se han situado en vanguardia de las caídas. Parece que quedaron atrás los días en que Linux convertía en oro todo lo que tocaba.

El pingüino Linux camina bamboleante... ¿Dónde va? ¿Es rentable? ¿Se ha consolidado el sistema operativo del software libre? ¿Se acerca al usuario casero?

El día en que el mercado se enamoró de Linux...

Hubo un tiempo no muy lejano en el que se decía que para coquetear con Wall Street bastaba con añadir Linux al nombre de la empresa; en el que encorbatados con maletín de cuero repleto de millones se tuteaban con los descaminados desarrolladores del open source.

En Comdex, la feria de informática celebrada el pasado Noviembre en Las Vegas, Linux se convirtió en el gran protagonista: se presentaron nuevas empresas nacidas al calor de Linux y compañías líderes desarrollaban aplicaciones para Linux y creaban divisiones específicas para trabajar con el sistema operativo open source.

Y los inversores respondían a tal expectación apostando por quienes, de una u otra manera basaban su negocio en Linux. Sus OPVs se convirtieron en la estrella del mercado: Red Hat subía un 425% en diciembre, Cobalt Networks ganó un 625% un mes después de su OPV de noviembre, Andover.Net

llegó a subir un 400%, Corel cerró el año con +700% después de unir su nombre al de Linux y VA Linux batió todos los récords (+698% el primer día para llegar a ganar un 966%).

Por aquél entonces ya se levantaban voces advirtiendo que tras las espectaculares OPVs de los linuxeros había gato encerrado.

...Y luego lo dejó plantado

Si Wall Street sufría ataques de pasión cada vez que alguna empresa de Internet pisaba el parqué, la fiebre subía si además tenía que ver con Linux. La excusa, se justificaban los inversores, era el tremendo desarrollo presente y futuro de la Red y el comercio electrónico: Linux se asociaba inmediatamente a servidores web y a todo tipo de aplicaciones relacionadas con Internet.

Bastante antes del último trompazo.com, las acciones de los linuxeros ya estaban perdiendo gas. A principios de febrero, los títulos de VA Linux se pagaban a 107 dólares, lejos de los 320 que llegaron a alcanzar. Y es que, todo lo que sube, baja; y, cuanto más alto está, más dura es la caída.

Cuando los valores tecnológicos comenzaron a padecer vértigo, las empresas linuxianas se desplomaron con estrépito: a mediados de abril la mayoría de ellas comenzaron a situarse incluso por debajo de su precio de salida, aunque después cogieron un poco de aire.

Corel, que resurgió de sus cenizas tras abrazar Linux en el momento oportuno, también está muriendo en sus manos. Sus acciones, que un día valieron 44,50 dólares, se cotizan ahora a 6,50. Es más, aunque consiguió ser el centro de atención de Linux Expo 2000 al anunciar el adelanto del lanzamiento de la versión para Linux del CorelDraw 9, ahora está al borde del precipicio, engordando la lista de compañías en vías de extinción.

¿Puede marcar el mercado el futuro de Linux?

Empresas como Linuxcare son el paradigma de la relación del capital con el open source. Creada por una de las empresas de capital riesgo más importantes, Kleiner Perkins, atraviesa momentos difíciles: estaba en la línea de salida del mercado en el por momento y tras perder a su CEO, se ha visto obligada a aparcar la OPV por segunda vez.

La pregunta es si Kleiner Perkins apostaba realmente por Linux o quería llevarse un trozo del pastel que hasta la fecha habían significado OPVs como la de Red Hat o VA Linux. Wall Street se ha encargado de dar la razón a los que piensan en lo segundo y que no existe ninguna justificación en la desorbitada capitalización bursátil de las empresas que negocian con el open source.

Nadie sabe muy bien si realmente se puede hacer dinero con Linux. Pero eso no quiere decir que no goce de buena salud, que cada vez más compañías busquen soluciones open source al montar sus sistemas, que los servidores web Apache que funcionan con Linux ganen cuota mercado cada día a pesar de Microsoft y que crezca la popularidad de lenguajes de programación como Perl o PHP.

Algún día alguien encontrará la fórmula mágica para hacer dinero de esta realidad; aunque el mercado le dé la espalda.

De hecho, las compañías no han perdido el interés por Linux, y varias empresas como TurboLinux, Lineo, Lynx o Transmeta, han firmado acuerdos o recibido financiación recientemente.

Linux vs. Windows

Hace un par de años era complicado encontrarse con alguien que reconociese utilizar Linux; hoy se estima que una de cada cinco empresas lo utiliza de alguna forma. Es particularmente popular entre los servidores que gestionan sitios web y empieza a hacerse con un hueco entre las redes de las compañías que quieren ahorrarse el precio de Unix o Windows NT.

Las ventas de Linux aumentaron un 92% en 1999, mucho más que las de cualquier otro sistema operativo para servidores (SOS). La media se situó en torno al 23%. Internacional Data Corp estima que en 1999 se vendieron 1,35 millones de copias de Linux, el 25% del total de SOS (5,4 millones).

Durante ese año, Linux pasó por la izquierda a Unix y a Novell Networks y se acercó peligrosamente a Windows.

Pero las cifras muestran otra cara cuando se habla de los beneficios generados por las ventas. Como Linux se puede obtener gratis o a muy bajo coste, las empresas buscan otras formas de añadirle valor, de convertir su popularidad en beneficios.

Las ventas de Linux generaron sólo 32 millones de dólares en todo el año pasado, menos del 1% de los 5.700 millones de dólares obtenidos en venta de SOS, de los que el Windows NT se embolsó 1.700 millones.

¿Pueden los geeks acercar Linux al pueblo?

Linus Torvalds y sus amigos crearon un sistema operativo con el código fuente abierto para que todo el mundo pudiese meterle mano y adaptarlo a sus necesidades. Pero todavía está lejos de convertirse en cómplice del usuario casero, es cualquier cosa menos 'user friendly', aunque empresas como Corel se empeñen en ello.

Cuando se trata de la utilización de sistemas operativos para computadoras personales, Microsoft necesita prismáticos para ver a sus competidores. Linux ha conseguido entrar en el corazón de 3,9 millones de computadoras, el 4% del mercado, acercándose al 5% del MacOS. Ambos quedan lejos del 66% que funcionan con Windows 3.x, 95 y 98 (98,6 millones de equipos) y del otro 21% que lo hacen bajo Windows NT.

Pero Linux sigue siendo un hueso duro de roer: difícil de instalar, configurar y usar. ¿Podrán algún día los hackers desarrolladores de Linux escribir en un lenguaje que entiendan los torpes?

Por ahora, Linux sólo está al alcance de usuarios avezados, con mucho tiempo libre para RTFM ('Read The Fucking Manual), bucear entre los ficheros de 'FAQ' y 'HowTo' y consultar grupos de noticias y listas de correo donde los veteranos pueden echar una mano.

Linux vs. Linux

Dejar un sistema operativo en miles de manos diferentes conlleva un riesgo evidente: que cada uno tire por su lado. Porque crear una versión nueva e incompatible con el resto está dentro del credo del programador de la comunidad open source.

Tanto los analistas de Wall Street como los departamentos de tecnología están a la expectativa para ver si el pingüino se parte en

pedacitos. Si surgen y crecen ramas nuevas, el valor de Linux se irá diluyendo.

'Cada vez que se trabaja con un código abierto, éste se acaba bifurcando', predice el analista de J.P Morgan Bill Eppifanio. 'La división será tan mala para Linux como lo fue para Unix', añade. Si Unix no se hubiese fragmentado hasta el punto de hacer difícil para una aplicación correr en más de una versión, el terreno no hubiese quedado tan bien asfaltado para que Windows estableciese su monopolio.

En Teoría, Linux está en el momento y sitio adecuado para hacer sombra a Windows, pero permanece la incertidumbre sobre su habilidad para mantener un sistema que funcione fácilmente en aplicaciones actuales y futuras. Sus defensores arguyen que existe una disciplina escondida tras la aparente anarquía que envuelve el 'open source'.

Un elemento unificador es la figura del creador de Linux, Linus Torvalds, que ahora trabaja en Trasmeta; también sigue existiendo, y más tras el lanzamiento de Windows 2000, la amenaza de que Microsoft recupere el terreno ganado; y lo más importante: por muchas versiones que nazcan siempre sobrevivirá la más fuerte, el código mejor escrito será el que frene el desarrollo de ramas perniciosas.

El porvenir del pingüino

El futuro de Linux se asienta sobre su capacidad de adaptarse a las nuevas exigencias tecnológicas, que es tanto como decir que el futuro es suyo. Si además, sus desarrolladores son capaces de construir versiones amigables para patosos, su popularidad puede dispararse.

También está ligado a la calidad. Poco le ayudan noticias como la aparecida recientemente sobre Red Hat, que comercializaba una versión con un agujero de seguridad por donde cabía un elefante. Sí de algo se han jactado los desarrolladores de Linux es de su fortaleza frente a los 'bugs' y errores de sistema, marca de Windows.

El destino de las empresas que pretenden hacer dinero con Linux es harina de otro costal. Obviamente, pasará por obtener beneficios, lo que no parece tan sencillo.

Linuxcare, en los papeles que entregó a la Securities Exchange Commission para su fallida OPV, contemplaba vivir sin beneficios este año el que viene; Red Hat espera ser rentable dentro de siete trimestres a partir de ahora; y VA Linux, a finales de 2001 o principios de 2002. Habrá que ver si los inversores recuperan la paciencia que parecen estar perdiendo.




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