Los ISPs (Internet Service Providers o proveedores de acceso a Internet) dan
acceso a Internet tanto a usuarios particulares como a empresas. A cambio de
una cuota mensual proporcionan todo lo necesario para navegar por la red y enviar
y recibir correo electrónico (software, nombre de usuario, contraseña
y número telefónico de acceso, etc.). A su vez, los ISPs están
conectados entre ellos formando una red mundial denominada NAP (Network Access
Point o red de puntos de acceso).
Su modelo de negocio está en pleno proceso de transición, principalmente,
ante la proliferación del acceso
gratuito a Internet. En 2001 se espera que la mayor parte de los ingresos
de los ISPs europeos provengan del comercio electrónico (26%) y de la
publicidad (25%). Un 22% procedería de la cuota de interconexión
y un 16% de las suscripciones. El modelo de ingresos por comercio electrónico
estaría basado en el cobro de comisiones por las transacciones realizadas
a través del portal del ISP.
En España, el 69,2% de la población conectada a Internet lo
está a través de la línea telefónica convencional,
un 15% a través de RDSI (ISDN); mediante cable, un 6,6%; un 2,7% tiene
conexión punto a punto (frame relay).

En Estados Unidos, los mayores ISPs concentran más de 50 millones de
usuarios. La mayoría de estos usuarios sigue accediendo a Internet a
través de la línea telefónica. En estos momentos, son 46,6
millones y su crecimiento durante el primer trimestre del año ha sido
de un 10%. A través de cable modem se conectan 2,2 millones de usuarios,
pero su crecimiento hasta marzo fue de un 44%. El acceso a Internet a través
de la televisión cuenta con más de un millón de suscriptores,
tras un descenso del 2%. Por último, existen 189.500 usuarios de servicios
DSL, sector que experimentó un crecimiento del 183%.