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La tarifa plana, más cerca

por Juan Corredor
08/06/2000 00:00 GMT+1

El acceso a Internet mediante tarifa plana sigue siendo la gran asignatura pendiente de Europa, excepción hecha del Reino Unido, y Latinoamérica. Los únicos que no se ven obligados a pagar dos veces para conectarse a la Red (acceso y llamada telefónica) son los internautas de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Los monopolios no ofrecen tarifa plana porque se recortarían parte de sus inmensos beneficios. En España, la ministra Birulés ha dicho hoy que la tarifa plana está más cerca.

Sólo Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia y, en un plano más secundario, Argentina y, próximamente, Colombia, que prepara el proyecto de ley que permitirá dar vida a la tarifa plana en aquel país, son unos adelantados a su tiempo en materia de acceso a Internet. Pero también en estos estados cuecen habas: Telstra, el equivalente australiano a Telefónica (sí, también en lo de 'nosotros somos un monopolio bueno'), se ha visto forzado a abrir el bucle de abonado local a otras operadoras muy recientemente.

Desde un principio, estos países, salvo el latinoamericano, diseñaron sus redes telefónicas para proveer el servicio telefónico local con tarifa plana, algo que, posteriormente, les ha permitido extender dicha posibilidad al acceso a Internet. Para el resto de los países más desarrollados, tanto de Europa como de Latinoamérica, la introducción de una tarifa plana para Internet directamente en las redes telefónicas causaría enormes problemas de congestión.

En los países en los que históricamente ha existido tarifa plana para todas las comunicaciones locales, el sobredimensionamiento de la red, pensado para que no haya atascos, se ha financiado con una cuota fija de abono mensual, que pagaban todos los usuarios, fuesen o no internautas, y que tradicionalmente han sido el doble de caras que las vigentes en Europa. Tenían y tienen, por lo tanto, un subsidio de los usuarios de bajo consumo a los usuarios de alto consumo, y ahora de los no internautas hacia los internautas.

La introducción de cuotas de abono mensual similares a las existentes en muchos estados norteamericanos conllevaría problemas de aceptación social en todos los países de la UE, dado que hay numerosas capas de población con bajo poder adquisitivo y escaso consumo que no son consumidores asiduos de Internet y que verían como la cuota de abono fija que pagan todos los meses se doblaría.

En España, por ejemplo, tenemos que contentarnos por ahora con un ligero maquillaje de las tarifas de interconexión, es decir, de los pagos que el resto de las compañías abonan a Telefónica por utilizar su red. Las llamadas de larga distancia serán las más beneficiadas, seguidas de las llamadas más cortas. Sin embargo, el mantenimiento del cobro por minutos imposibilita que ninguna empresa ofrezca tarifa plana. Y eso que la cuestión de la tarifa plana fue una de las principales banderas agitadas por el presidente del Gobierno, José María Aznar, en la última campaña electoral.

Bastante harta ya, la Asociación de Internautas inició el pasado jueves una campaña online para reclamar la implantación de la tarifa plana. La AI ha bombardeado las sedes de ministerios, partidos políticos y operadores de telecomunicaciones con 1,2 millones de mensajes electrónicos (dos servidores contratados en Estados Unidos para canalizar el tráfico de mensajes cayeron en combate).

Pero parece que la nueva ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, se lo está tomando más en serio. Birulés ha anunciado hoy que el Consejo de Ministros de la próxima semana aprobará iniciativas para establecer una tarifa plana de conexión a Internet a través de la red telefónica básica, dentro de un paquete de medidas liberalizadoras más amplio diseñado por el Gobierno. Los internautas ya le han tomado la palabra y, desde luego, la impresión generalizada es que ahora sí va en serio.

En Europa, el país más adelantado en la materia es el Reino Unido. El cableoperador NTL ofrece a los británicos desde el pasado 17 de abril acceso gratuito e ilimitado a Internet a través de su servicio NTLWorld. Esta oferta ha dejado pequeña a la del operador rival Altavista, que cobra únicamente 30 dólares anuales. Freeserve tiene en el mercado un servicio de tarifa plana por 5 dólares mensuales. Consecuencia: la presión del Gobierno y las ofertas de sus competidores han obligado a British Telecom a competir en la guerra de precios por el acceso a Internet.

Reacción de BT: desde este mes, la empresa ofrece ya acceso ilimitado a Internet para compañías por 47 dólares mensuales, aunque, eso sí, los usuarios domésticos deberán aguardar.

Aunque muy atenuada, la batalla comercial empieza a trasladarse a España. Euskaltel ha tomado la delantera y facilitará en breve tarifa plana de acceso por cable-módem por 5.000 pesetas (28 dólares) al mes. Y Arrakis, filial de BT en este país, ha puesto en marcha un servicio de ADSL que permite el acceso a esta tecnología con una tarifa plana que cuesta 6.500 pesetas (unos 38 dólares) para baja velocidad.

Lo más triste es que, en España, las declaraciones políticas sobre la tarifa plana son más políticas que nunca. Para buena parte de los partidos, Internet debe considerarse como un servicio universal. Es decir, algo así como Correos o la Renfe. La idea no es mala: sólo es inaplicable. Porque, en un país con apenas cinco millones de personas online, ¿cómo se puede hablar de servicio universal? Pues eso. En cualquier caso, debemos estar tranquilos. La tarifa plana tardará más o menos tiempo en llegar, pero, pese a las Telefónica, AOL o WOL de turno, llegará para quedarse.




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