Todo el mundo sabe, o al menos debería saber, que el (por ahora) gigante por excelencia del software nació exactamente hace 25 años en un garaje de la mano de Bill Gates y Paul Allen.
Pero lo que se escapa a muchos es el desarrollo del proceso judicial en el que Microsoft se ha visto envuelto durante estos últimos años y que ha culminado con la reciente decisión del magistrado Thomas Penfield Jackson de dividir la compañía. Ha sido un culebrón demasiado extenso e intenso como para seguirlo convenientemente; desde Baquía intentaremos subsanar el mal como buenamente podamos.
El origen del proceso
En agosto de 1995 Microsoft, que desde 1991 ya contaba con una cuota de más del 90% en el mercado de sistemas operativos, lanza Windows 95. Todos recordamos las colas de gente sin dormir en la puerta de los comercios esperando para hacerse con la caja del nuevo software. En la misma presentación Gates proclama a los cuatro vientos que la estrategia de la empresa virará hacia ese naciente fenómeno que es Internet.
En septiembre de 1997, con Netscape Navigator imperando en dos de cada tres computadoras, Microsoft pone de largo Internet Explorer 4.0, su navegador (browser) basado en la tecnología del navegador de SpyGlass, empresa que adquirió cuando decidió subirse a la Red. La semilla del conflicto aparece al decidir integrarlo en el sistema operativo.
El primer encontronazo
En octubre de 1997, apenas un mes después del lanzamiento del Explorer, el Departamento de Justicia demandó a Microsoft acusándole de violar un decreto 1994 al forzar a los fabricantes y
distribuidores de equipos informáticos a incluir el navegador para poder vender el sistema operativo Windows.
En diciembre de 1997 el juez del distrito Thomas Penfield Jackson comenzó a convertirse en uno de los magistrados más famosos del planeta al exigir en un requerimiento preliminar que Microsoft cesara, al menos temporalmente, de forzar a aquellos que quisieran vender Windows 95, o cualquier sucesor, a incluir el navegador.
Microsoft, en la actitud peleona y cerril que le ha caracterizado durante todo el proceso, se negó y apeló.
El proceso de la secesión
En mayo de 1998, comienza el proceso que ha llevado a Microsoft a las puertas de la secesión. El día 18 el Departamento de Justicia y 20 fiscales generales demandan al coloso de Redmond acusándole de combatir ilegalmente a la competencia para proteger y extender su monopolio en el mercado del software.
El 23 de junio de 1998 tres jueces federales ruegan que se eliminen las restricciones impuestas por el juez Jackson sobre Windows 95, afirmando que había una justificación adecuada para incluir el navegador en el sistema operativo.
El 27 de agosto de ese año pasó a la historia después de que los abogados del Gobierno sometieran a un exhaustivo interrogatorio (grabado en vídeo) a Bill Gates durante 30 horas a lo largo de 3 días. Diferentes extractos fueron empleados posteriormente en el juicio.
El 14 de septiembre de 1998 el juez Jackson rechaza la moción de Microsoft por llevar a cabo un juicio sumario para terminar con el caso.
El 19 de octubre empieza el proceso judicial antimonopolio contra Microsoft. Mientras tanto, ese otro gigante norteamericano que es America Online comienza a negociar en secreto la adquisición de Netscape. La compra, que se valoró en unos 10.000 millones de dólares, se
confirmó el 24 de noviembre.
En enero y febrero de 1999, el Gobierno y Microsoft presentan respectivamente 12 testigos y el caso se detiene varios meses hasta el 21 de septiembre, día en que se llevan a cabo los argumentos finales de cada parte en la mejor tradición de las películas de abogados de Hollywood.
El 27 de mayo presta declaración Garry Norris de IBM, el primer ejecutivo del sector en declarar contra la compañía de Redmond.
El 5 de noviembre de 1999, el juez Jackson, en sus conclusiones preliminares, declara que Microsoft actúa como un monopolio y que las acciones de la compañía están asfixiando las innovaciones y perjudicando a los consumidores. Cuatro días después una pequeña compañía de Nueva York inicia acciones legales contra Microsoft. Es la primera en lo que será un goteo constante que se ampara en la tesis de Jackson.
El 19 de noviembre Jackson nombra al juez de Chicago Richard Posner como mediador para supervisar las negociaciones voluntarias entre el Gobierno y Microsoft. El 30 de noviembre Richard Posner se reúne por vez primera con los abogados del Departamento de Justicia (DOJ), el fiscal general del Estado y los representantes de Microsoft.
El año 2000 empieza movidito para la compañía de Gates. El 10 de enero se ve obligada a pagar una suma de dinero aún desconocida a Caldera Systems, una empresa que les había demandado por haber perjudicado a su sistema operativo.
Tres días más tarde Bill Gates se convierte de nuevo en protagonista de los medios de comunicación al anunciar que cede su puesto al frente de la compañía a Steve Ballmer.
No obstante sigue siendo el principal accionista individual y conserva el puesto de consejero, además de continuar robándole protagonismo a Ballmer cada vez que algo sucede y ambos hacen declaraciones.
El cerco se va cerrando
El 18 de enero Microsoft, en su primera respuesta formal al fallo de Jackson, vuelve a manifestar su espíritu orgulloso y negociador al asegurar que no considera que su software represente ningún tipo de monopolio en la industria. La consigna en Redmond parece ser no ceder un ápice.
El 22 de febrero el juez escucha la ronda final de argumentos y rechaza la defensa clave de Microsoft. Un mes después, el 24 de marzo, Microsoft envía a los abogados del gobierno su oferta de acuerdo, pero apenas dos días más tarde el Gobierno rechaza la propuesta. El 1 de abril se rompen definitivamente las negociaciones y Posner declara que considera finalizado su papel de mediador.
El 3 de abril el juez Jackson encuentra a Microsoft culpable de violar la ley antimonopolio o ley Sherman (Sherman Antitrust Act) al intentar mantener su supremacía con prácticas que atentan la libre competencia y al pretender monopolizar el mercado de los navegadores. El juez además dice que Microsoft también podría estar violando otra sección de la ley al incluir el navegador en el sistema operativo.
El 28 de abril el Departamento de Justicia y 17 fiscales generales sugieren al juez la división de la compañía en dos partes: una dedicada a los sistemas operativos y otra a Internet y al resto del software incluyendo Microsoft Office.
La opinión generalizada es que se llegará a un acuerdo, una división parece un castigo demasiado severo. De hecho, el 10 de mayo Microsoft pide al juez federal que no considere el plan del Departamento de Justicia argumentando que la división es una medida excesiva.
Si no quieres sopa, toma tres tazas. El 24 de mayo Jackson aconseja al Departamento de Justicia que considere la división en tres, que no en dos partes. Microsoft pone el grito en el cielo.
El 26 de mayo el Departamento de Justicia envía al tribunal su propuesta de división en dos, que no en tres, convenientemente revisado.
La empresa de Gates żo deberíamos decir de Ballmer? se defiende como gato panza arriba aportando el 31 de mayo las declaraciones de varios ejecutivos de diferentes compañías que afirman que la división de Microsoft sería contraproducente para la industria, la economía y los consumidores.
żLa decisión final?
żEl resultado? El que todo el mundo ya conoce. Microsoft ha sido condenado a partirse por el eje: Los sistemas operativos y el resto de aplicaciones e Internet deben iniciar su camino por separado. Probablemente mucha gente en Redmond se esté lamentando de haber sido tan poco transigentes en las negociaciones.
Por desgracia para Netscape, victorioso pero hundido tras tantos años de litigios, todo ha llegado demasiado tarde. La triste conclusión es que los tribunales deben esforzarse para adaptarse a la velocidad de Internet.
Por otra parte el talante peleón de Gates se ha vuelto a manifestar: el ex CEO de la empresa ha declarado que nada ha terminado, que lo que ha empezado no es sino una fase más. Microsoft apelará al Supremo y el proceso puede prolongarse hasta dos años más. El problema radica en que el juez Jackson se ha asegurado de incluir una serie de restricciones en los tratos de Microsoft con las compañías que fabrican y venden computadoras.