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Napster Inc. enciende la mecha

por Iņaki I. Rojo
14/06/2000 00:00 GMT+1

La historia de la compañía Napster Inc. se escribe en los juzgados. Desde que vio la luz, en mayo de 1999, y lanzó su programa para transferir ficheros MP3 entre ordenadores, ha recibido palos desde las universidades, la industria de la música, los autores... Pero gracias o a pesar de tanta denuncia, su popularidad se ha disparado.

El programa, desarrollado por un adolescente que todavía no ha sufrido el último ataque de acné, está en el ojo del huracán. La amenaza del formato de compresión de audio MP3 se ha hecho carne con Napster. Es gratuito, rápido de descargar (1, 54 MB la versión 2.0 Beta 6) y sencillo de usar. Y su mayor peligro: funciona a las mil maravillas.

Un universitario que se aburre...

Cuando Shawn Fanning compartió su nueva criatura con el ciberespacio golpeó la ficha de dominó a la que estaban unidas todas las que formaban el engranaje de la industria musical. Una a una fueron cayendo provocando el pavor entre autores y discográficas.

Fanning desarrolló su programa en su primer semestre en la universidad de Northeastern, a los 19 años, y nunca llegó a cursar el segundo. Cuando volvía a su habitación tras unas clases de introducción a las computadoras que no le aportaban nada nuevo, Fanning se aburría. Su compañero de dormitorio descargaba música de la Red habitualmente y no hacía sino quejarse de la baja calidad y de los penosos buscadores disponibles.

Entonces decidió que haría algo al respecto. Compró un libro de programación para Windows y se puso manos a la obra, buscando información a través de IRC (chats). Ahí conoció a Parker y Jordan Ritter, que trabajaba en una empresa de seguridad de antes de convertirse en cofundador de Napster.

Después su vida comenzó a

moverse a la velocidad Internet. Le comentó a su profesor esa extraña idea llamada Napster y que tenía algo mucho más importante que hacer que convertirse en graduado más. Al igual que Bill Gates, y para sorpresa de sus amigos y lágrimas de su madre, abandonó los estudios para crear una empresa alrededor de su invención.

Es el creador de Napster y copropietario de la empresa, pero su día a día laboral es el de un programador más que necesita permiso de su jefe para hablar. Vive en un mundo de adultos alrededor de mucha gente que jamás había pensado conocer: relaciones públicas, abogados, CEOs... Y no es ajeno a los problemas legales, que socavan su moral: le irrita pensar en los años perdidos para hacer realidad una brillante idea que ni todo el oro del mundo puede ser capaz de salvar.

A pesar de los 15 millones de dólares que ha recibido su empresa, lo realmente importante es la notoriedad y admiración que ha conseguido en el combativo mundo de la distribución musical. Desde que inventó Napster, su nombre está en boca de adolescentes, universitarios, músicos y ejecutivos de las discográficas de todo el mundo. Nadie permanece indiferente: amor y odio coinciden con igual virulencia en ese pedazo de software.

Shawn sigue sin creérselo cuando se sienta a charlar con Billy Corgan, cantante de los Smashing Pumpkings, uno de sus ídolos musicales y ahora ardiente defensor de Napster.

Cómo funciona Napster

El software de Napster permite a los usuarios localizar y compartir ficheros multimedia a través de una sencilla interfaz que incluye un reproductor para MP3. También proporciona un forum para que los melómanos con gustos comunes se pongan en contacto por medio de mensajes instantáneos, chats y listas de usuarios favoritos.

No almacena ni un

solo megabyte de música. Con su tecnología convierte su servidor en un centralizador de búsquedas de MP3, pero los ficheros se transfieren directamente entre los ordenadores de los usuarios.

El gráfico, cortesía de Cnet, muestra claramente como trabaja Napster:

Dinero, que es lo que hace falta

Los Napstermaniacos rezan cada noche porque la RIAA no acabe con su programa y que la empresa reciba dinero de algún mecenas para seguir funcionando. Casi todos estarían dispuestos a pagar por seguir utilizándolo.

A los inversores les temblaban las piernas cuando Napster se acercaba a pedir dinero; no querían mezclarse en el embrollo legal de la música online. Sin embargo, uno de los peces gordos del capital riesgo, Hummer Wimblad, no se arredró a la hora de apostar por una empresa sentada en el banquillo de los acusados. A finales de mayo puso sus ojos sobre Napster: 15 millones de dólares y un nuevo CEO, Hank Barry (socio de HW) tratarán de convertir la empresa en algo rentable.

Además de poner un poco de sentido empresarial, Barry puede contribuir a que Napster salga airoso del proceso. Antes de trabajar en Hummer Wimblad, era abogado especializado en tecnología y ocio.

Cifras del éxito

Los números que se pueden aportar para refrendar el éxito de Napster Inc. no tienen nada que ver con su cotización en bolsa (es pronto), ni con sus ingresos (cero), ni mucho menos con sus beneficios (cero patatero). Pues sí, la compañía sigue en una fase embrionaria que todavía no incluye ninguna fuente de ingresos e incluso tiene un plan de negocio por definir.

De momento viven del dinero de los inversores, pero cuentan con una enorme ventaja: tal es su difusión que se han situado a años luz de sus competidores y no necesitan gastar prácticamente nada en marketing y publicidad. El dinero puede empezar a llegar a través de iniciativas como la de The Offspring, que por su cuenta y riesgo se lanzó a vender parafernalia Napster, aunque luego llegó a un acuerdo con la empresa.

Pero donde sí se puede medir el éxito de la compañía de Fanning es en la enorme popularidad de su programa; porque en Internet, con una pizca de vista comercial, el número de usuarios siempre se traduce en dinero.

El 38% de los usuarios de Internet en EEUU ha descargado alguna vez canciones de la Red, pero sólo un 2% ha pagado por tal privilegio, según un reciente estudio de Pew Internet & American Life. De ellos, el 14% (nada menos que 13 millones) localizaron sus canciones en discotecas públicas, tipo Napster o Gnutella.

En el mismo estudio se analiza el funcionamiento de Napster durante el mes de abril y concluye que hay una media de 5.000 usuarios conectados a cualquier hora del día que comparten una media de 100 títulos (entre 500 y 600.000 canciones están permanentemente disponibles).

Napster anunció recientemente que había alcanzado los 10 millones de usuarios (cifra que alcanzó AOL después de más de seis años) y que ese número crece a un ritmo de entre el 5 y el 25% diario, aunque ningún grupo independiente ha auditado sus cifras.

Nielsen/NetRatings ratifica el éxito: entre la primera y la segunda semana de abril el nodo de Napster incrementó en un 20% su tráfico.

Cronología convulsa

Desde finales de 1999, cuando el boca a boca transformó Napster de un simple programa para intercambiarse ficheros a una pesadilla para las discográficas, la startup no ha cesado de protagonizar titulares de los medios online (y offline).

La historia comenzó con una denuncia de la RIAA y varias universidades estadounidenses vetando Napster porque los MP3 saturaban sus redes; después se montó el movimiento estudiantil 'Save our Napster', se acumularon querellas de los músicos, se desterró a miles de usuarios... Pero Napster sólo es el centro (pasajero) del debate sobre la

música online, la piratería, los derechos de autor, las ventas de CDs, etc. Con o sin Napster el problema seguirá ahí.

He aquí unos cuantos hitos en su tortuosa carrera:


Napster Inc.
4 West 4th Avenue
Suite 401
San Mateo, CA 94402
Tf.: 650-373-3800 / Fax: 650-373-3801

Fundada en mayo de 1999
Empleados: 30
www.napster.com

Equipo
Hank Barry
, Chief Executive Officer
Shawn Fanning, Fundador
Edward Kessler, Vicepresidente (ingeniería)
Lyn Jensen, Chief Financial Officer y vicepresidente (operaciones)
Don Dodge, Vicepresidente (desarrollo de producto)
Elizabeth Brooks, Vicepresidenta (marketing)




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