El "spam": más vidas que el gato


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El "spam": más vidas que el gato

por Ignacio Gómez
28/06/2000 00:00 GMT+1

Su nombre proviene de una antigua marca de carne enlatada utilizada en una famosa escena cómica representada por los Monthy Python. En ella una pareja entra en un restaurante e intenta encargar un plato que no tenga "spam" como ingrediente. El diálogo se vuelve cada vez más disparatado y pronto la palabra "spam" se adueña de la escena.

Eso es lo que ahora sucede con el "spam", término utilizado para designar el correo electrónico no solicitado, el cual está desafortunadamente cada vez más de moda.

De nada sirve que los proveedores de acceso a Internet y las compañías que ofrecen servicios de correo web inviertan millones en diseñar policías virtuales que hagan guardia frente al "buzón" de los navegantes. Los "spammers" se las ingenian una y otra vez para saltarse las barreras y deslizar sus mensajes publicitarios delante de los ojos de los usuarios.

La intervención del gobierno estadounidense, que está dispuesto a frenar la proliferación del "spam", puede decantar la batalla del lado de los usuarios. Aunque para eso todavía queda mucha guerra...

El spam, una práctica muy cara

Un estudio realizado en 1999 por Bright Light Technologies, una compañía de servicios anti-spam (y por tanto no del todo objetiva), concluía que los proveedores de Internet perdían una media de 7,7 millones de dólares anuales por motivo del "spam". Las causas principales eran el abandono de los suscriptores, enfadados por la avalancha de mensajes publicitarios, y los altos

costes tecnológicos necesarios para frenar a los "spammers". De hecho, un dólar de cada cuota mensual pagada por el usuario a su proveedor termina invirtiéndose en la lucha contra el correo basura, según un estudio de Gartner Group.

Sin embargo, muchos navegantes se quejan de que estos mismos proveedores son los que contribuyen a la supervivencia del "spam". Para ellos, su actitud a veces pasiva es más censurable que la de quienes sólo tratan de vender un producto mediante la publicidad indiscriminada. Una encuesta realizada por Gartner durante el año 1999 señalaba que el 74% de los usuarios creen que las ISPs son las responsables de solucionar el problema del "spam".

Por eso, uno de las prácticas defensivas del consumidor es identificar la fuente del "spam" para solicitar al proveedor de acceso la cancelación de la cuenta del "spammer". Una medida de presión que la mayoría de las veces no resulta muy útil, pues los maleantes se las ingenian para utilizar direcciones de correo falsas y alterar las IPs.

Además el usuario no suele tener tanta paciencia como para ponerse a investigar por su cuenta. Por eso resulta conveniente acudir a la ayuda de servicios como Spamcop o SamSpade (en honor del famoso detective de ficción) que permiten identificar rápidamente el origen del mensaje (aunque a veces esto no sea de gran ayuda).

¿Nos libraremos algún día del "spam"?

Las críticas a los proveedores son en muchos casos infundadas. Ellos son los primeros interesados en resolver el problema del "spam". El increíble volumen de correos electrónicos que circulan

día a día por la Red (aproximadamente 300 millones de mensajes) colapsa frecuentemente los servidores y retarda el tráfico de datos.

Por eso los proveedores de acceso y compañías que ofrecen servicio de correo web (Yahoo, Hotmail, Mail.com, etc.) trabajan duramente en el desarrollo de herramientas que permitan identificar los correos no deseados antes de que lleguen al buzón del usuario.

Pero como demuestra un estudio realizado por Brigthmail sobre una muestra de 15 servicios de correo electrónico durante el mes de marzo, los "spammers" esquivan los obstáculos como si de saltadores de vallas se tratara. Sólo AT&T WorldNet logra detener el 73% de los mensajes-basura recibidos, seguido a larga distancia de AOL (40%) y Yahoo (36%).

Por su parte, los filtros gratuitos como el Realtime Blackhole List (RBL), gestionado por el MAPS (Mail Abuse Prevention System), una organización sin ánimo de lucro que sueña con una Red libre de "spammers", parecen ser todavía menos efectivos. El RBL sólo consiguió detener el 2% de los "spams" e incluso capturó un correo inocente confundiéndolo con un envío no autorizado.

Esto último hace temblar a la mayoría de las ISPs. Si bien deben perseguir afanosamente los "spams", inutilizar el correo "inocente" puede costarles muy caro.

Lo cierto es que el "spam" indiscriminado acaba teniendo su coste. Esto es algo que Hotmail, pionero de los servicios de correo online posteriormente adquirido por

Microsoft, ha experimentado en su propia carne. Los recientes fallos de funcionamiento de su servicio y su aparente incapacidad para frenar el "junk mail" hacen que sus suscriptores huyan en estampida.

Los usuarios, indiferentes...

Los resultados de una reciente encuesta realizada por FloNetwork, una compañía canadiense, sobre una muestra de 1.000 compradores habituales de la Red, evidencian la creciente indiferencia de los navegantes ante la publicidad no solicitada. 2/3 de los encuestados afirman borrar los correos electrónicos tan pronto los reciben, mientras que sólo el tercio restante pone el grito en el cielo ante lo que consideran una invasión de su privacidad.

Como sostiene CAUCE, uno de los nodos anti-spam más radicales, el correo basura genera importantes ineficiencias en el sistema. Los "spammers" utilizan los recursos de otros (redes troncales, ISPs, etc.) para publicitarse sin pagar un duro. Los costes se distribuyen entre millones de víctimas (los usuarios), que son los que mantienen las ISPs y los que sufren las consecuencias de la saturación de las redes. Mejor aún, los perjuicios derivados del "spam" son pequeños (tan sólo hay que enviar los mensajes a la papelera), y siempre inferiores a los costes (en tiempo, dinero, etc.) que resultan de perseguir al culpable. Este es el pilar sobre el que se apoyan los "spammers" y lo que todavía los mantiene a salvo: el coste unitario por usuario es ínfimo, pero en su conjunto es muy perjudicial para el funcionamiento de la Red.

Sorprendentemente, la encuesta de FloNetwork revela que el 94% de los encuestados otorga ocasionalmente su consentimiento para recibir mensajes comerciales y el 58% cree que este tipo de publicidad es excelente para aprender acerca de productos, servicios o promociones.

Este presumible interés de los usuarios es lo que ha dado lugar al nacimiento de la publicidad consentida o "permission marketing". Pero claro, habrá que esperar para ver si la tendencia se confirma. Y es que los correos comerciales amenazan con invadir nuestra correspondencia. En el año 2005 cada usuario recibirá, si Dios o la ley no lo remedia, una media de 1.600 mensajes (que habrá de sumar a los 4.000 de carácter personal) según Jupiter Communications. El interés por la publicidad personalizada y la desidia frente al "spam" pronto podrán tornarse en rabia asesina.

Se mire como se mire, Internet es un medio muy nuevo con el que muchos navegantes están apenas familiarizados. Esto lleva a que el usuario acepte como normales ("spam") elementos que no deberían serlo. Al igual que en el mundo real, el usuario de Internet debe ser educado para aprender a diferenciar lo lícito de lo ilícito.

El gobierno, con ganas de tomar parte en el asunto

El negocio y los costes asociados al "spam" estaban creciendo tanto que al gobierno norteamericano no le quedó más remedio que intervenir. A mediados de este mes el Comité de Comercio del Congreso estadounidense aprobó una ley,

la Ley de Correo Electrónico no Solicitado, destinada a imponer restricciones a los "spammers". No era el primer intento del Congreso por aprobar una legislación anti-spam. De hecho, dieciocho estados habían aprobado ya sus propias leyes, que en algunos casos habían sido invalidadas por los tribunales.

Aunque todavía debe ser refrendada por el pleno del Congreso y validada por el Senado, la nueva ley impone cambios sustanciales que harán temblar a más de un "spammer".

A partir de ahora, nada de direcciones de correo falsas (sólo uno de cada 1.000 "spams" incorpora la dirección de correo real); el "spam" deberá ser denominado como tal (se acabaron las frasecitas que invitan al despiste) y el "spammer" deberá interrumpir sus envíos si el destinatario así lo solicita.

La ley deroga el resto de leyes estatales y también impone restricciones a las ISPs, que ahora deberán informar a los navegantes acerca de sus esfuerzos por detener el correo no deseado.

Sin embargo, la aprobación de esta ley pone de relieve la dificultad de legislar en materia de Internet, algo tan complicado -por ahora- como tratar de vaciar el agua del mar con nuestras propias manos. Para que las restricciones sean realmente efectivas, deberán formar parte de una iniciativa a escala internacional.

Pero aunque se llegara a un consenso global, está por ver que la ley pueda aplicarse eficazmente. El texto actual se asemeja mucho al de la ley existente en el estado de California, que permite imponer multas de entre 500 dólares por mensaje hasta 50.000 dólares diarios a los "spammers" declarados culpables.

Sin embargo nadie, exceptuando quizá algún picapleitos egocéntrico y avaricioso, quiere enfrentarse a los costes de llevar a uno de estos ciberdelincuentes a juicio. Resulta mucho más fácil y barato cerrarle la cuenta de correo. Un año después de la aprobación de las medidas disuasorias, sólo siete casos relacionados con "spam" han sido llevados a juicio.

Mientras no se pongan todos de acuerdo y se elaboren leyes razonables no se frenará la prohibición geométrica del "spam", y los navegantes estaremos obligados a convivir con él y a enviar a nuestra papelera virtual docenas de mensajes todos los días. Mal que nos pese...

Para entender bien el "spam":

http://www.baquia.com/com/legacy/enlace.php?oid=9222

Más links sobre "spam":

http://www1.seattlelab.com/UERC/links.asp

http://www.nwfusion.com/research/spam.html




Temas relacionados:
  • CAUCE, dispuesta a acabar con el problema
  • ¿Se puede acabar con el spam?
  • Cómo evitar el problema
  • Herramientas para defenderse


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    El "spam": más vidas que el gato

    por Ignacio Gómez
    28/06/2000 00:00 GMT+1

    Su nombre proviene de una antigua marca de carne enlatada utilizada en una famosa escena cómica representada por los Monthy Python. En ella una pareja entra en un restaurante e intenta encargar un plato que no tenga "spam" como ingrediente. El diálogo se vuelve cada vez más disparatado y pronto la palabra "spam" se adueña de la escena.

    Eso es lo que ahora sucede con el "spam", término utilizado para designar el correo electrónico no solicitado, el cual está desafortunadamente cada vez más de moda.

    De nada sirve que los proveedores de acceso a Internet y las compañías que ofrecen servicios de correo web inviertan millones en diseñar policías virtuales que hagan guardia frente al "buzón" de los navegantes. Los "spammers" se las ingenian una y otra vez para saltarse las barreras y deslizar sus mensajes publicitarios delante de los ojos de los usuarios.

    La intervención del gobierno estadounidense, que está dispuesto a frenar la proliferación del "spam", puede decantar la batalla del lado de los usuarios. Aunque para eso todavía queda mucha guerra...

    El spam, una práctica muy cara

    Un estudio realizado en 1999 por Bright Light Technologies, una compañía de servicios anti-spam (y por tanto no del todo objetiva), concluía que los proveedores de Internet perdían una media de 7,7 millones de dólares anuales por motivo del "spam". Las causas principales eran el abandono de los suscriptores, enfadados por la avalancha de mensajes publicitarios, y los altos

    costes tecnológicos necesarios para frenar a los "spammers". De hecho, un dólar de cada cuota mensual pagada por el usuario a su proveedor termina invirtiéndose en la lucha contra el correo basura, según un estudio de Gartner Group.

    Sin embargo, muchos navegantes se quejan de que estos mismos proveedores son los que contribuyen a la supervivencia del "spam". Para ellos, su actitud a veces pasiva es más censurable que la de quienes sólo tratan de vender un producto mediante la publicidad indiscriminada. Una encuesta realizada por Gartner durante el año 1999 señalaba que el 74% de los usuarios creen que las ISPs son las responsables de solucionar el problema del "spam".

    Por eso, uno de las prácticas defensivas del consumidor es identificar la fuente del "spam" para solicitar al proveedor de acceso la cancelación de la cuenta del "spammer". Una medida de presión que la mayoría de las veces no resulta muy útil, pues los maleantes se las ingenian para utilizar direcciones de correo falsas y alterar las IPs.

    Además el usuario no suele tener tanta paciencia como para ponerse a investigar por su cuenta. Por eso resulta conveniente acudir a la ayuda de servicios como Spamcop o SamSpade (en honor del famoso detective de ficción) que permiten identificar rápidamente el origen del mensaje (aunque a veces esto no sea de gran ayuda).

    ¿Nos libraremos algún día del "spam"?

    Las críticas a los proveedores son en muchos casos infundadas. Ellos son los primeros interesados en resolver el problema del "spam". El increíble volumen de correos electrónicos que circulan

    día a día por la Red (aproximadamente 300 millones de mensajes) colapsa frecuentemente los servidores y retarda el tráfico de datos.

    Por eso los proveedores de acceso y compañías que ofrecen servicio de correo web (Yahoo, Hotmail, Mail.com, etc.) trabajan duramente en el desarrollo de herramientas que permitan identificar los correos no deseados antes de que lleguen al buzón del usuario.

    Pero como demuestra un estudio realizado por Brigthmail sobre una muestra de 15 servicios de correo electrónico durante el mes de marzo, los "spammers" esquivan los obstáculos como si de saltadores de vallas se tratara. Sólo AT&T WorldNet logra detener el 73% de los mensajes-basura recibidos, seguido a larga distancia de AOL (40%) y Yahoo (36%).

    Por su parte, los filtros gratuitos como el Realtime Blackhole List (RBL), gestionado por el MAPS (Mail Abuse Prevention System), una organización sin ánimo de lucro que sueña con una Red libre de "spammers", parecen ser todavía menos efectivos. El RBL sólo consiguió detener el 2% de los "spams" e incluso capturó un correo inocente confundiéndolo con un envío no autorizado.

    Esto último hace temblar a la mayoría de las ISPs. Si bien deben perseguir afanosamente los "spams", inutilizar el correo "inocente" puede costarles muy caro.

    Lo cierto es que el "spam" indiscriminado acaba teniendo su coste. Esto es algo que Hotmail, pionero de los servicios de correo online posteriormente adquirido por

    Microsoft, ha experimentado en su propia carne. Los recientes fallos de funcionamiento de su servicio y su aparente incapacidad para frenar el "junk mail" hacen que sus suscriptores huyan en estampida.

    Los usuarios, indiferentes...

    Los resultados de una reciente encuesta realizada por FloNetwork, una compañía canadiense, sobre una muestra de 1.000 compradores habituales de la Red, evidencian la creciente indiferencia de los navegantes ante la publicidad no solicitada. 2/3 de los encuestados afirman borrar los correos electrónicos tan pronto los reciben, mientras que sólo el tercio restante pone el grito en el cielo ante lo que consideran una invasión de su privacidad.

    Como sostiene CAUCE, uno de los nodos anti-spam más radicales, el correo basura genera importantes ineficiencias en el sistema. Los "spammers" utilizan los recursos de otros (redes troncales, ISPs, etc.) para publicitarse sin pagar un duro. Los costes se distribuyen entre millones de víctimas (los usuarios), que son los que mantienen las ISPs y los que sufren las consecuencias de la saturación de las redes. Mejor aún, los perjuicios derivados del "spam" son pequeños (tan sólo hay que enviar los mensajes a la papelera), y siempre inferiores a los costes (en tiempo, dinero, etc.) que resultan de perseguir al culpable. Este es el pilar sobre el que se apoyan los "spammers" y lo que todavía los mantiene a salvo: el coste unitario por usuario es ínfimo, pero en su conjunto es muy perjudicial para el funcionamiento de la Red.

    Sorprendentemente, la encuesta de FloNetwork revela que el 94% de los encuestados otorga ocasionalmente su consentimiento para recibir mensajes comerciales y el 58% cree que este tipo de publicidad es excelente para aprender acerca de productos, servicios o promociones.

    Este presumible interés de los usuarios es lo que ha dado lugar al nacimiento de la publicidad consentida o "permission marketing". Pero claro, habrá que esperar para ver si la tendencia se confirma. Y es que los correos comerciales amenazan con invadir nuestra correspondencia. En el año 2005 cada usuario recibirá, si Dios o la ley no lo remedia, una media de 1.600 mensajes (que habrá de sumar a los 4.000 de carácter personal) según Jupiter Communications. El interés por la publicidad personalizada y la desidia frente al "spam" pronto podrán tornarse en rabia asesina.

    Se mire como se mire, Internet es un medio muy nuevo con el que muchos navegantes están apenas familiarizados. Esto lleva a que el usuario acepte como normales ("spam") elementos que no deberían serlo. Al igual que en el mundo real, el usuario de Internet debe ser educado para aprender a diferenciar lo lícito de lo ilícito.

    El gobierno, con ganas de tomar parte en el asunto

    El negocio y los costes asociados al "spam" estaban creciendo tanto que al gobierno norteamericano no le quedó más remedio que intervenir. A mediados de este mes el Comité de Comercio del Congreso estadounidense aprobó una ley,

    la Ley de Correo Electrónico no Solicitado, destinada a imponer restricciones a los "spammers". No era el primer intento del Congreso por aprobar una legislación anti-spam. De hecho, dieciocho estados habían aprobado ya sus propias leyes, que en algunos casos habían sido invalidadas por los tribunales.

    Aunque todavía debe ser refrendada por el pleno del Congreso y validada por el Senado, la nueva ley impone cambios sustanciales que harán temblar a más de un "spammer".

    A partir de ahora, nada de direcciones de correo falsas (sólo uno de cada 1.000 "spams" incorpora la dirección de correo real); el "spam" deberá ser denominado como tal (se acabaron las frasecitas que invitan al despiste) y el "spammer" deberá interrumpir sus envíos si el destinatario así lo solicita.

    La ley deroga el resto de leyes estatales y también impone restricciones a las ISPs, que ahora deberán informar a los navegantes acerca de sus esfuerzos por detener el correo no deseado.

    Sin embargo, la aprobación de esta ley pone de relieve la dificultad de legislar en materia de Internet, algo tan complicado -por ahora- como tratar de vaciar el agua del mar con nuestras propias manos. Para que las restricciones sean realmente efectivas, deberán formar parte de una iniciativa a escala internacional.

    Pero aunque se llegara a un consenso global, está por ver que la ley pueda aplicarse eficazmente. El texto actual se asemeja mucho al de la ley existente en el estado de California, que permite imponer multas de entre 500 dólares por mensaje hasta 50.000 dólares diarios a los "spammers" declarados culpables.

    Sin embargo nadie, exceptuando quizá algún picapleitos egocéntrico y avaricioso, quiere enfrentarse a los costes de llevar a uno de estos ciberdelincuentes a juicio. Resulta mucho más fácil y barato cerrarle la cuenta de correo. Un año después de la aprobación de las medidas disuasorias, sólo siete casos relacionados con "spam" han sido llevados a juicio.

    Mientras no se pongan todos de acuerdo y se elaboren leyes razonables no se frenará la prohibición geométrica del "spam", y los navegantes estaremos obligados a convivir con él y a enviar a nuestra papelera virtual docenas de mensajes todos los días. Mal que nos pese...

    Para entender bien el "spam":

    http://www.baquia.com/com/legacy/enlace.php?oid=9222

    Más links sobre "spam":

    http://www1.seattlelab.com/UERC/links.asp

    http://www.nwfusion.com/research/spam.html




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