Algunos analistas que cubren las empresas de Internet están viendo como les llueven críticas de los inversores y la prensa, que les acusan de estar interesados en la supervivencia de empresas que se basan en modelos de negocios difíciles de justificar. Endiosado y mitificado por Wall Street, ¿qué se esconde realmente detrás de la figura del analista de acciones?
¿Qué tipos de analistas hay?
Aquí ya empiezan las distinciones. Por un lado, está el analista de ventas (en inglés 'sell side analyst'). Es decir, aquél que a través de la publicación de informes intenta generar comisiones de compraventa para su casa bursátil. Son las estrellas de Wall Street y de la prensa financiera. Entre los analistas de Internet más conocidos están Mary Meeker, de Morgan Stanley Dean Witter, que fue bautizada 'La Reina de la Red' por el semanario 'Barron¿s', y Henry Blodget, de Merrill Lynch, que entre otras empresas cubre a la polémica Amazon.com. Pero también hay muchos analistas en España y Latinoamérica.
¿Por qué se dice que la opinión del analista de ventas puede estar sesgada?
Porque los analistas de venta tienen dos incentivos para 'hablar bien' de una empresa. El primero, para generar comisiones de compra (de las que depende su salario). Así, de cada dólar de comisión que genera un banco de inversión el equipo de ventas-research se puede llevar entre 10 y 20 centavos. Si el analista es muy conocido esta cifra puede llegar a ser más alta.
El segundo incentivo para 'hablar bien' de una compañía es que las empresas que realizan ampliaciones de capital, emiten bonos o hacen OPVs dependen del banco y de los estudios de sus analistas a la hora de vender sus títulos al público. Cuanto mejores (y más positivos) son los estudios de los analistas más posibilidades tiene el banco de colocar la emisión y mayores serán sus ingresos. No olvidemos que el banco cobra una comisión de colocación de entre un 3% y un 7% del valor de la emisión. Estos ingresos suponen una parte importante de los ingresos de entidades como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Merrill Lynch, entre otras.
¿Pero parecen ser gente muy interesada?
Sí. Pero, seamos realistas, la gran mayoría de las personas que trabajan en una empresa con ánimo de lucro distan mucho de ser hermanitas de la caridad. Además, hay analistas buenos, rigurosos, cuidadosos e íntegros y otros malos, menos conocedores y más descuidados en su manera de trabajar. No hay porqué meter a todos los analistas en el mismo saco. Y otra cosa: si un analista falla repetidamente en sus recomendaciones pierde credibilidad lo cual, a la larga, verá reflejado en sus ingresos.
¿Cuál es el otro tipo de analista?
Es el analista de compras (en inglés 'buy side analyst'). Éste es más fiable. Es el que estudia las empresas con el único objetivo de mejorar el rendimiento de su cartera de inversión. Su salario generalmente está en función del rendimiento de su cartera (la diferencia entre el rendimiento de ésta y de un índice determinado, por ejemplo, el Ibex 35 en España, el IPC mexicano o el S&P 500 en EEUU).
¿Por qué no se escucha a otro tipo de analista?
Sale poco ante la opinión pública. Lo cual es lógico. El analista de compra no está interesado en difundir información sobre su trabajo. Hay que recordar que su tarea es batir al mercado, y, para ello, poco le conviene que el resto del mercado se entere de su conocimiento.
¿Pero si la opinión del analista de ventas es tan sesgada por qué les hacen caso?
En esencia, porque la capacidad de atención del ser humano es muy limitada. En la bolsa de Nueva York cotizan más de 7000 empresas. Conocer en profundidad a una empresa es una ardua tarea, entender a 100, por no decir a 7.000, es imposible. El analista, aunque su opinión pueda estar sesgada, reduce esa complejidad. Además, bien que mal, el analista se comunica constantemente con la empresa que cubre y puede enterarse de cosas de las que los ciudadanos de a pie no podemos. Esta información puede ser muy valiosa.
¿Pero entonces hay que tomar los informes como folletos de venta?
Exactamente, en muchos sentidos, no son más que eso.
Poca utilidad tienen entonces...
¿Cuándo alguien compra un apartamento se basa exclusivamente en las fotografías de una agencia inmobiliaria? Claro que no. Pues con la compra de una acción pasa lo mismo. Un informe sobre una empresa no debería de ser más que una útil primera aproximación a la compañía. Lo importante es contrastar el informe con otras informaciones e impresiones.
Y eso ¿cómo se hace?
Lo más importante es comprobar si los supuestos de los que parte el analista en la construcción de su modelo son realistas. Todo analista elabora un modelo en una hoja de cálculo. Allí es donde están todas las claves: tamaño del mercado en el que está la empresa, cuota del mercado esperada de la compañía, crecimiento de los beneficios, etc. Estas cifras son fácilmente manipulables y pueden estar muy lejos de la realidad.
Pero eso es muy difícil de controlar...
Sí, pero existe una solución. Según el conocido inversor Warren Buffett, lo más fácil es plantearse invertir en una compañía de un sector que se conoce bien: Si se está en el mundo de la publicidad por Internet, en una empresa de esa rama. Entonces, será más fácil comprender el entorno de la empresa e identificarse con él.
Por ejemplo, el mundo de la publicidad on y offline mueve en España anualmente unos 5.000 millones de dólares. El volumen online no debería de suponer más de un 5% del volumen publicitario total. Es decir, no más de 250 millones de dólares. Digamos que el analista imaginario en cuestión afirma que cierta empresa facturará 125 millones de dólares en publicidad on line a corto plazo. ¿Es esto realista? Probablemente no, porque supone una cuota de mercado del 50% y la empresa, según los conocimientos del posible inversor, no dispone de ventajas tan llamativas frente a la competencia como para hacerse con un trozo tan importante del pastel.
¿Sirven otros datos además de los de los proporcionados por los analistas de venta?
Pues sí. Hay empresas independientes que realizan estudios de investigación. Entre ellas están IDC (www-IDC.com), Forrester Research (www.forrester.com), Gartner (www.gartner.com), Jupiter (www.jup.com), y, por supuesto, Baquía Inteligencia. Éstas compañías no tienen porqué dar una opinión sesgada ya que no están interesadas en obtener comisiones de compraventa de acciones o de colocaciones de valores. Es más su único activo es la fiabilidad de la información que distribuyen. Asimismo, hay entidades financieras únicamente orientadas a la gestión de activos que también carecen de este tipo de conflictos. Entre ellas están las estadounidenses Sanford Bernstein y, aunque en menor medida, Donaldson, Lufkin & Jenrette.