La privatización de la infraestructura de la Red comenzó hace más de cinco años. Entonces esta empresa de telecomunicaciones no era de las que estaba mejor posicionadas, pero ha sabido medrar a costa de explotar el espíritu del monopoly: comprar, comprar y comprar. Poseer un apetito insaciable suele conducir a una clínica de adelgazamiento, pero en el caso de WorldCom le ha convertido en todo un señor feudal de Internet.
Cómo Worldcom consiguió su trono en Internet
En un principio fue ARPANET, una palabra que ya pertenece a la historia de Internet. Su sucesor fue NSFnet dependiente de la National Science Foundation (NSF). En 1996 la comisión Federal de comunicaciones (FCC) puso de largo la Ley de Telecomunicaciones para abrir a la competencia el, hasta entonces, monopolio del Estado. Este fue el pistoletazo de salida en el que varias compañías de telecomunicaciones comenzaron a luchar por hacerse con el mayor trozo posible del pastel.
Cuatro compañías resultaron agraciadas con un contrato para operar en puntos de acceso específicos. Sprint consiguió el feudo de Nueva York, MFS DataNet se hizo con Washington y San José, San Francisco le tocó en suerte a Pacific Bell y Ameritech se quedó con Chicago. En 1996 MFS DataNet fue absorbida por UUNet (ahora Worldcom).
En junio de 1997 comenzó a consolidarse los que serían los cinco señores feudales de Internet: Sprint, MCI, BBN (de GTE), ANS (subsidiaria de AOL) y UUNET. Estas cinco empresas controlaban alrededor del 80% del tráfico de Internet. Pocas casas reales europeas han tenido una vida tan
agitada como la de estos monarcas digitales desde entonces.
En septiembre WorldCom, que ya poseía UUNET, indiscutiblemente la niña de sus ojos, adquirió ANS y la infraestructura de Compuserve. En octubre de 1997 anunció su intención de adquirir MCI, una compañía en teoría mucho mayor, por 37.000 millones de dólares. La unión se consumó varios meses tras varias dolorosas renuncias y después de pasar por el intenso escrutinio del Departamento de Justicia norteamericano y de la Unión Europea.
El nacimiento del nuevo coloso, que pasó a llamarse MCI WorldCom durante algún tiempo y luego volvió a ser sólo WorldCom, levantó una polvareda que aún no se ha aplacado del todo. MCI se vio obligada a deshacerse de su backbone, pero si lo hubiese conservado la nueva compañía habría controlado cerca del 70% del tráfico mundial de Internet.
Su último intento de merendarse a la competencia lo protagonizó junto a Sprint. En octubre de 1999 anunció la compra de la compañía. La operación valorada en unos 129.000 millones de dólares -si se rompía unilateralmente el infractor incurriría en una multa de 2.500 millones de dólares- hizo correr ríos de tinta.
Desde que se hizo público el acuerdo, fue minuciosamente examinado por el departamento de justicia norteamericano (DOJ) y la Unión Europea, que enseguida
mostraron su preocupación por que la fusión podría afectar al desarrollo competitivo de Internet.
Para conseguir llevar a buen término la operación, WorldCom llegó a afirmar que estaba dispuesto a deshacerse del backbone de Internet de Sprint, mucho más pequeño que su apreciado Uunet; pero no parecía una medida suficiente. Además, todos recuerdan que cuando WorldCom adquirió MCI y vendió el backbone de estos últimos a Cable &Wireless surgieron numerosos problemas: los británicos denunciaron a WorldCom acusándole de que MCI no había transferido convenientemente sus clientes y que les había ocultado determinadas maneras de operar el negocio. WorldCom les indemnizó con 200 millones y los reguladores europeos y norteamericanos tomaron nota de la dificultad que conlleva efectuar operaciones de este tipo.
En definitiva, pese a la insistencia de ambas compañías, que afirmaron que ésta sería la única manera que tenían de prosperar, y que impedir su unión perjudicaría al avance tecnológico, este matrimonio no consiguió llegar a buen término.
Esta vez no resultó, pero parece poco probable que la glotonería de WorldCom se haya saciado. ¿Quién será el siguiente en caer bajo el feroz apetito de esta compañía de telecomunicaciones?
Las joyas de la corona
UUNET, que opera desde hace más de 10 años, es la división de Internet
de WorldCom. UUNET controla uno de los principales backbones existentes, ofrece sus servicios en 114 países, a más de 70,000 empresas y su poderosa red abarca miles de ciudades en América, Europa y Asia. Cuenta con 7.000 empleados y en 1999 generó 3.500 millones de dólares de ingresos. Una curiosidad: uno de los más moderno y grandes NAPs (Network Acces Point) de la Red pertenece a este backbone, está situado en San José (California) y se llama MAE West.
En mayo de 1999 se hizo con Skytel Communications por 1.800 millones de dólares. Skytel es una red orientada a la transmisión de información en los dispositivos inalámbricos, entró en el arcón de WorldCom tras su fusión con MCI y se ha convertido en otra de sus más preciadas posesiones. Actualmente la compañía cubre el 80% de la población de Estados Unidos y está disponible en más de 250 áreas metropolitanas. También cuenta con una fuerte presencia, que está intentando incrementar, en 11 países de Latinoamérica mediante su subsidiaria Mtel Latam.
La compañía brasileña Embratel surgió cuando se rompió el monopolio estatal de Telebras, y ahora es el principal operador de telecomunicaciones de Brasil. WorldCom posee el control de esta empresa.
En 1999 Embratel obtuvo unos ingresos de 2,881 millones de dólares, con un crecimiento del 13,4% respecto al año anterior. El beneficio neto de la compañía superó los 228 millones de dólares.
Wireless One es un operador de televisión por cable que cuenta con 100,000 clientes en 11 estados norteamericanos. También está preparando acceso inalámbrico a Internet de alta velocidad para pequeños y medianas empresas y planea introducir un servicio telefónico de voz sobre IP (VoIP). Wireless One fue adquirida por WorldCom el año pasado.
El vaquero de WorldCom
Bernard Ebbers es el CEO de WorldCom desde 1985. Este peculiar canadiense con fama de cowboy por sus métodos expeditivos y por la imagen que cultiva de sí mismo, estudió educación física en la universidad de Mississippi (fue jugador universitario de baloncesto). George Gilder escribió en una columna en el Wall Street Journal: 'Mr Ebbers es el barón de la fibra y el emperador de Internet'.
WorldCom en el mundo
Esta multinacional, que ocupa el número 25 en la lista de Fortune, cuenta con sedes en Carolina del Norte y Amsterdam, mantiene más de 300 oficinas en 65 países de Europa, América y Asia y sus redes cubren alrededor de 100.000 kilómetros por todo el mundo.
La fundación Marco Polo
Todas las multinacionales mastodónticas tienen una vena filantrópica. Al fin y al cabo no cuesta tanto y es una buena campaña de imagen. En el caso de WorldCom se trata del programa Marco Polo, una iniciativa creada en 1997 y lanzada en 1998, en colaboración con Bill Clinton y el Secretario norteamericano de Educación Richard Riley, encaminada a acercar Internet a los educadores
del país.
Principales competidores
Teniendo en cuenta que WorldCom es el número 2 en su terreno, se podría decir que sólo tiene dos competidores serios: la hasta ahora inalcanzable AT&T y Sprint, su amor imposible y actual número 3.
Algunos números
WorldCom, WCOM en el NASDAQ, obtuvo en 1999 unos ingresos globales cercanos a los 37.000 millones de dólares, un 110% más que el año anterior. El beneficio neto superó los 4.000 millones de dólares.
Empleados
Su red de asalariados es casi tan basta como su infraestructura: cuenta con más de 77.000 trabajadores distribuidos en 65 países.
En la Red
Bonita paradoja, el dominio inicial de Worldcom no era Worldcom.com sino Wcom.com. Worldcom.com era en un principio de una empresa llamada Interliant. ¿Un rey sin castillo? Ebbers no lo podía permitir y lo compró. Desde la fusión también se les puede encontrar en MCIWorldCom.com.
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