Desde que Internet comenzó a hacerse popular, los usuarios de la Red
no han hecho otra cosa que soñar con un acceso más rápido
y maldecir las condiciones presentes. La información está ahí
fuera, y los servicios en línea también, creciendo cada vez más
rápidamente. Todo sería maravilloso si no hubiera que esperar
tanto para abrir una simple página.
Cada cierto tiempo aparece en los medios de comunicación el anuncio
de una nueva tecnología que permitirá alcanzar el sueño
de Internet sin esperas: un nuevo estándar de módem de 56 Kbps,
las líneas RDSI o el acceso por cable. Ahora llega ADSL (Asimetric Digital
Subscriber Line; Línea Digital Asimétrica de Susciptor).
Se puede decir que la RDSI (Red Digital de Servicios Integrados) ha fracasado
como alternativa de alta velocidad. Ya era una tecnología obsoleta cuando
se lanzó al mercado, y las dificultades de instalación, su elevado
precio y el deficiente servicio ofrecido por las compañías telefónicas
han terminado por confirmar la sentencia.
Es el turno de ADSL, una tecnología con la que se pueden alcanzar hasta
8 Mbps de velocidad, utilizando los viejos cables de cobre de las líneas
de teléfono convencionales. Esto significa navegar 50 veces más
rápido y según la estrategia de muchas compañías,
la llegada de la tarifa plana. La pregunta es si conseguirá imponerse
o encontrará el mismo final que sus predecesoras.
¿Cómo funciona ADSL?
El cobre es un material cuyas características impiden transmitir información por encima de cierta frecuencia. Este límite se aplica tanto a la voz como a la velocidad de los datos. El límite para un módem analógico se ha conseguido estirar hasta 56 Kbps. El truco para conseguir velocidades más altas en los cables de teléfono está en emplear técnicas digitales de compresión, como las que se utilizan en ADSL.
Un módem ADSL consigue introducir tres canales en una línea telefónica: un canal convencional para voz, un canal medio bidireccional y un canal de alta velocidad que sólo funciona hacia el usuario.
Los canales están separados por filtros, de modo que se puede seguir hablando por teléfono mientras se realiza la conexión a Internet mediante los otros dos canales. Si la conexión ADSL falla, la línea de voz seguirá funcionando.
La A de asimétrico en ADSL tiene un claro siugnificado: el canal de bajada hacia el usuario puede alcanzar un máximo de 8 Mbps. El canal medio proporciona 640 kbps, la velocidad habitual en RDSI y se utiliza como canal de subida, por ejemplo para enviar un mensaje de correo electrónico.
Para implantar ADSL en la red telefónica los operadores tienen que actualizar sus centrales de conmutación, algo que la mayoría de ellos han solucionado progresivamente desde que se definió el estándar en 1997. Por otra parte, el usuario tendrá que adquirir o alquilar un módem ADSL y en algunos casos un splitter, un dispositivo que divide la línea en voz y datos.
Aplicaciones de ADSL
Con las velocidades antes mencionadas, la tecnología ADSL tiene dos
objetivos: proporcionar una conexión a Internet más rápida
a empresas y particulares y, por otro lado, desarrollar nuevos servicios multimedia.
Junto con el acceso a través de cable,
las líneas ADSL constituyen una de las alternativas de banda ancha más
importantes.
En estas condiciones se pueden ofrecer aplicaciones y servicios en desarrollo
desde hace mucho tiempo, pero de difícil implantación debido a
las limitaciones del acceso a la Red. Entre ellos se encuentran las visitas
virtuales a museos, teleeducación, videoconferencias, vídeo y
música a la carta, juegos en red, noticias personalizadas, comercio electrónico
o asistencia médica a distancia.
El usuario podrá disponer de todos estos sevicios sin necesidad de esperar
a la instalación de nuevas líneas. Si las compañías
aplican tarifa plana, la conexión puede estar activa permanentemente,
sin interferir con las llamadas de voz o fax.
ADSL abre también una puerta al teletrabajo, ya que permitirá
disponer de conexiones lo sufuicientemente rápidas para acceder a servidores
corporativos.
Inconvenientes
Hasta aquí todo parece perfecto, pero en la práctica el futuro
llega siempre con retraso. La velocidad máxima real que puede alcanzar
una línea ADSL depende de la distancia entre el abonado y la central
de conmutación, la sección del cable y las interferencias. Estas
condiciones hacen descender la capacidad máxima hasta 1.5 Mbps. Además
está el problema de la sobrecarga en la red, que hace que en EEUU muchos
operadores no garanticen más del 10% de esta capacidad máxima.
Otro problema es el coste de instalación y la cuota de abonado de la
línea. Los fabricantes llegaron a un acuerdo hace algunos años
para adoptar G.Lite, una tecnología de módem ADSL que elimina
la necesidad de instalar un splitter y que haría mucho más asequible
el acceso a ADSL. Sin embargo no todos están de acuerdo con esto y algunos
pretenden imponer sus propios modelos de módem, que en muchos casos ni
siquiera son compatibles con los de la competencia.
Por otra parte, para poder ofrecer ADSL, el operador debe realizar modificaciones
en las centrales de conmutación. Sólo aquellos abonados que pertenezcan
a una central preparada podrán acceder al servicio. Además existe
una limitación física en la distancia entre el abonado y la central,
que hace que sólo se pueda dar servicio a los que vivan a menos de 5
Km de aquella. Esto deja fuera a áreas rurales o suburbanas.
Ppor último, en Europa algunos operadores cobran un cargo extra por
el volumen de tráfico además de la cuota de abonado y la instalación
del módem. Estas limitaciones hacen que los servicios en tiempo real
y las aplicaciones multimedia queden aún muy lejos.
¿Cuál es la oferta en España?
Por el momento, sólo telefónica ofrece servicio ADSL a sus usuarios.
Esto parece lógico, puesto que es la compañía propietaria
del bucle de abonado. Telefónica no tiene la obligación de permitir
el acceso a otros operadores a ese bucle para que puedan ofertar sus servicios.
Sin embargo los otros operadores como BT, Uni2
o Retevisión, agrupados en ASTEL,
se encuentran a la espera de una nueva regulación del uso de la red de
telefonía.
El servicio ADSL de Telefónica ofrece tres opciones, todas ellas con
tarifa plana: GigADSL, para empresas que proporcionen servicios multimedia a
los abonados, MegaVía ADSL, para proveedores de acceso y redes de empresas
que tengan teletrabajadores, y por último InfoInternet, que proporciona
acceso a Internet para redes corporativas.
Para cada uno de ellos se distinguen tres tipos de acceso: Estándar,
con 256kpbs de bajada y 128 kbps de subida, Class, con 512kbps/128 kbps y Premium
con 2mbps/300kbps.
Como ya se ha dicho, ninguno de ellos está dirigido al usuario final,
sino a las empresas y los proveedores de acceso. Estos últimos que contratarán
la conexión de sus usuarios con Megavía ADSL.
Así, para acceder a una conexión a Internet por ADSL hay que
dirigirse uno de los 36 proveedores autorizados de la lista
que publica en sus páginas, entre los que se cuentan Bitmailer,
Caixa Catalunya, Lander,
Off Campus y la filial de Telefónica
Teleline.
La oferta de Teleline más asequible supone un desembolso inicial por
instalación, alta y adquisición del módem de unas 54.000
ptas., más una cuota mensual por tarifa plana de 9300. Telefónica
no garantiza un caudal mínimo en ninguna de las modalidades.
Con unos precios tan elevados, incluso para las conexiones más modestas,
no parece que se dé una respuesta válida a las peticiones de los
usuarios que solicitan un acceso económico y de calidad. Quizá
la liberalización efectiva del mercado suponga un cambio para mejor.