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El MP3 inicia la revolución de la música digital

por Iñaki I. Rojo
15/10/1999 00:00 GMT+1

Nunca dos letras armaron tanto revuelo al juntarse con un número. Ponga MP3 en cualquier buscador de Internet y verá el resultado. Se trata de un sistema de compresión de audio que está revolucionando el mundo de la música. A través de chats, ftp y foros de noticias vuelan canciones en formato MP3 de un ordenador a otro, con las que jóvenes internautas se construyen sus propios CD sin pasar por caja. Ahí está el problema: el control sobre los derechos de autor y la distribución, la mina de oro de la industria musical, se tambalea.

¿Qué es MP3?

Allá por 1987 el Instituto Fraunhofer se propuso desarrollar un método para transmitir audio en un formato digital comprimido. Idearon un algoritmo (codec) capaz de comprimir el sonido sin una pérdida de calidad apreciable. En 1992, el Motion Picture Experts Group (MPEG) aprobó la tecnología y nació el MP3 (MPEG1 Audio Layer 3 - 3er nivel de compresión del MPEG1). La verdadera revolución llegó con el crecimiento espectacular de Internet: cualquiera podía descargar una canción a su PC ignorando esa cosa que se conoce como copyright.

Si graba música de un CD a su ordenador, comprobará que la porción de tarta que corresponde al espacio disponible en el disco duro se reduce considerablemente: una canción de cuatro minutos se llevará entre 40 y 50 megabytes. Al utilizar el formato MP3, se pueden lograr compresiones del orden de 12:1 y superiores (por cada 12 Mb en formato wav, se obtiene 1 en MP3, es decir, la canción de antes ocupará alrededor de los 3 megas) sin alterar en forma apreciable la calidad del sonido.

¿Cómo funciona?

El algoritmo de compresión del MP3 se basa en las limitaciones del oído humano, que sólo es capaz de captar frecuencias entre 20Hz y 20Khz (es más sensible entre 2 y 4Khz), y elimina las frecuencias inaudibles conservando la esencia del sonido. Al obtener un MP3 es posible seleccionar el nivel de codificación y compresión que se desea. Obviamente, a mayor compresión, menor calidad. A 128Kbits/44khz estéreo se consigue un buen equilibrio entre compresión y calidad y es el nivel que encontraremos por defecto en los compresores y en las canciones disponibles en la red.

Todo esto significa que un CD grabable puede contener once CD de audio (unas 150 canciones) y se consigue un formato lo suficientemente pequeño para enviarlo por e-mail o colocarlo en la red (donde se pueden conseguir miles de canciones sin pagar derechos de autor). El MP3 se puede escuchar en el ordenador con un player o con cualquiera de los reproductores portátiles que invaden le mercado. Pero además, utilizando un pequeño programa (decoder) para descomprimir las canciones y un grabador de CDs, podemos crear nuestros propios discos compactos con mezclas imposibles y escucharlos en cualquier reproductor.

¿Es ilegal el MP3?

El MP3 no es ilegal. No es posible sentar a un algoritmo para comprimir archivos en el banquillo. Puede grabar los balbuceos de su bebé, convertirlos a MP3 y mandárselos por e-mail a un familiar sin temer una visita de la brigada digital de la Guardia Civil. También puede comprimir todas las canciones de su discoteca (incluidos LPs y cassettes) y almacenarlas digitalmente, en su disco duro o creando sus propios CD. Otra cosa es que luego se le ocurra vender esos CD, colocar las canciones en su web o distribuirlas por correo. Tendrá que pagar los derechos de autor o se la estará jugando.

El problema para las discográficas es que existen multitud de sitios en los que se pueden descargar MP3 con total impunidad. Aunque ya han aparecido noticias de algún detenido en EE UU por jugar con derechos autor ajenos, por aquí lo más que se hace es conminar al administrador de la web a que los elimine, momento en el cual el webmaster se muda a otro servidor.

Prueba de que el tema preocupa a las discográficas son las arañas (máquinas de búsqueda) que han soltado por la red a la caza y captura de MP3 piratas, por lo que no es extraño encontrar MP3 con extensión zip o gif para evitar ser localizados.

La reacción de la industria

Si no puedes vencerlo, únete a él. Repartiendo palos de ciego por la red, la industria de la música no va a llegar a ningún sitio, por lo que han decido apuntarse a la moda. Tras el MP3, los nuevos formatos de audio se multiplican como setas: ya se oye hablar del MP4 y de muchos competidores (a2b, vqf, Liquid Audio, etc., que prometen mejorar la calidad del sonido y combatir la piratería.), las compañías de software lanzan cada día nuevos y más sofisticados players... Ya existen compañías de hardware que han apostado por el MP3, como Diamond Multimedia Systems, que ofrece el RIO PMP300 por unas 28.000 pestas, que es como un discman para MP3 (en el que no saltarán las canciones si un día le da por hacer footing). Por un poco más de dinero (32.000 pesetas) tenemos el Yepp, de Samsung, que incluye una radio FM y una agenda de direcciones.

La RIAA (Recording Industry Association of America) no ve con muy buenos ojos esta historia, y persigue los MP3 ilegales por la red. También llevó a juicio a Diamond Multimedia Systems para tratar de detener la distribución de RIO, pero fracasó.

En los últimos dos años, se han multiplicado los webs mp3, que conectan a los artistas con su público, y ofrecen infinidad de downloads legales, con los derechos de autor bien pagados, como WebListen o Música a la carta, a precios razonables (unos 20 duros la canción) y grupos que han optado por lanzar MP3 gratis en Internet para darse a conocer. Amazon.com también se ha apuntado y ofrece MP3 y Liquid Audio entre sus libros, AOL ya se metió en el negocio al comprar WinAMP, Sony ha anunciado el lanzamiento de un reproductor portátil y Yahoo! anda detrás del negocio y tiene en su punto de mira a otro reproductor, el Sonique

Así que también es posible grabar CDs a medida de forma totalmente legal. Si llega la popularización de los reproductores portátiles de MP3, unido al precio de los grabadores de CD y a la facilidad de obtener estos archivos de Internet, la industria discográfica puede empezar a temblar desde sus cimientos: quizá haya que reinventar el copyright. Y el MP3 es sólo el principio.

 

¿Dónde se encuentran MP3?

Doquier. Quizá el único problema para encontrar MP3 es que hay tantos sitios en Internet, que es dificil saber por donde empezar. Puede teclear el nombre de su grupo favorito .com y probar suerte. Hay artistas que se conocen más en la red que en el mundo real (Ani Difranco), otros que lanzan sus discos en MP3 antes que en CD (David Bowie), y otros que lo hacen para combatir a la poderosa industria discográfica (Public Enemy).

Motores de búsqueda. En cualquier buscador general (Yahoo!, Altavista, Hotbot, etc.) se puede probar escribir un nombre (canción o autor) seguido (+ ó and) de MP3. Bastante más eficaz es probar con los buscadores específicos, que rastrean la red para localizar MP3 (2look4, FileQuest.com, MP3Bot, MP3 Box, Audiofind) o utilizar un programa de búsqueda tipo MP3 Fiend o Abe's MP3finder. Algunos ftp que localizan estos programas exigen un ratio: para conseguir MP3 hay que pagar con la misma moneda (si el ratio es 1:3, por ejemplo, debemos subir 1MB por cada 3MB que bajemos), por lo que es imprescindible utilizar un programa ftp (CuteFTP).

Webs de Mp3. Otra opción es buscar en los directorios de MP3. Hay sitios web, como HispaMP3, MP3.com, MP3site.com, EMusic.com, o listen.com, que organizan las canciones por géneros. Esta es la mejor forma de encontrar MP3 legales, de artistas noveles que se quieren promocionar o de autores consagrados que han vendido sus licencias para distribuir su música en la red.

MP3 en las News. Desde los grupos de noticias también es posible conseguir MP3 (alt.binaries.sounds.mp3, es.binarios.sonido.mp3), que incluyen grupos especializados en música por décadas, géneros, artistas, etc.

Hay que configurar el programa (Outlook, Free Agent, etc) para poder descargar y enviar MP3 (las canciones deben partirse para que el mensaje no sea muy pesado). Aquí podrá encontrar cómo hacerlo.




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