BAQUIA

La tristeza del no

Me encantaría poder decir siempre que si. Cuando recibo, personalmente o a través de un correo, la presentación de un nuevo proyecto y veo la dedicación del emprendedor y el esfuerzo que ha realizado hasta llegar a mi, me gustaría poder siempre decir que si. Desgraciadamente, 1 de cada 50 es un si. ¿Las razones? Aparte de que el dinero y la capacidad de trabajo de una organización pequeña como DAD son finitos, la experiencia nos ha dado una serie de parámetros que nos obligan, en muchos casos, a decir que no a las primeras de cambio. Recientemente he tenido un extenso intercambio de correos con un emprendedor que me proponia un interesante concepto. Gratuidad total pagada por publicidad en prestaciones públicas. La verdad, cualquier cosa que roce la Administración Pública no me va. Está demasiado sujeta al poder político, poco fiable y siempre cambiante y como le contesté en su día a los que fundaron Recol, un negocio basado en políticos, o como en su caso, en Presidentes nombrados por los colegios profesionales durante 3 o 4 años, es un negocio parecido a lo que los americanos denominan \”herding cats\”. En otro orden de cosas, muchos emprendedores, le dedican su tiempo libre a \”parir\” una idea y se creen que, con eso, es suficiente y que todos van a correr a invertir en ella. No es así. La venta más importante de un emprendedor es convencer a un equipo de gestión completo para que le secunde. El que lo consigue si que está ya a un paso de conseguir financiación. Son poquísimos.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios