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Discrepar es el inicio de un sano diálogo

Josema y Pepe discrepan sobre mis comentarios a la presentación de Bernardo Hernández en Sevilla sobre las caracteríscticas que debían tener los emprendedores. En concreto se trata de los aspectos: preparación y miedo Los comentarios van en la dirección de que muchos de los grandes éxitos de Internet han sido liderados por gente con pocos reconocimientos académicos. Josema decía: “Ni Jobs ni Gates, ni Zuckerberg, Solo Larry Page y Sergey Brin, terminaron su formacion academica, y por supuesto ninguno estudió empresariales ni ningun MBA, al menos no que yo sepa.” Tienes razón solo en parte, Josema. La gente no lo sabe pero, por ejemplo Gates, tuvo el respaldo de su padre, uno de los mejores abogados de Seattle que fue quién, con su negociación con IBM sobre el sistema operativo, afianzó el gran crecimiento de Microsoft en los primeros años. Zuckerberg, por otra parte, es un “magna cum laude” de Harvard una escuela universitaria de gran prestigio en el mundo y, aunque no haya terminado la carrera, tiene demostrado un coco de aupa. Ni que decir Larry y Segey a quienes Andressen les dió un cheque de 100.000 dólares “para que hicieran lo que quisieran”, después, eso sí, de hablar con su profesor en Standford. Es decir, si miramos más allá del título, los grandes triunfadores de Internet tienen una gran preparación aunque no hayan terminado sus carreras. En cualquier caso ese no es el tema. Los alemanes tienes un dicho que, mal traducido, dice:” Porqué hay tantos empresarios que no han estudiado? y la respuesta es “Para poder emplear a los que lo han hecho”. Todo ello demuestra que es posible triunfar sin tener una gran base de conocimiento pero, queramos o no es más dificil. Pepe por su parte nos dice: “A veces parece que lo que se busca son emprendedores enlatados. Lo que se debería buscar es al que rompa moldes”. Ya he dicho alguna vez que, en efecto, los que rompen moldes son las joyas que todos buscamos pero, en su mayoría, los proyectos son copias de otros, con éxito en países más adelantadas y, cuando se copia, la ejecución es lo más importante. Por ello, el demostrar que se sabe ejecutar es muy bueno. Me encantan los proyectos completamente nuevos pero, seamos sinceros, hay muy pocos. Algunos, que creen haber inventado la pólvora, simplemente no han hecho su trabajo y lo que ahora inventan es un proyecto que, en los años del “boom” salió mal y nadie quiere oir hablar de ello de nuevo.


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