BAQUIA

La publicidad que viene

Estoy navegando por Internet. Como he navegado por varias páginas de coches de gama alta, un widget en mi navegador analiza mi comportamiento y me sugiere un vídeo de un nuevo BMW, pincho porque, en realidad, si estoy pensando en cambiar de coche. Voy a un minisite del nuevo modelo que me ofrece una vídeo, una lista de especificaciones y un servicio de financiación que me oferta leasing, renting, pago aplazado y garantía de recompra a los 5 años. El servicio me permite reservar una prueba del coche en un distribuidor cercano y escoger el tiempo que quiero probarlo. Luego, un servicio externo, ofertado por un profesional independiente me ofrece, por 100 Euros, la compra de una serie de comparativas con todos los coches de ese segmento de mercado. Por 100 Euros me parece una buena oferta y hago la compra con la tarjeta que incorpora mi navegador y que hace la transacción automática sin necesidad de rellenar ningún tipo de datos. Mi navegador los tiene y los aporta cuando le doy la instrucción. De repente me aparece una pantalla nueva en la que me sugiere distintas opciones de sonido para el coche que estoy considerando comprar. Casi sin darme cuenta, he pasado 3 horas navegando por las páginas de la marca y por las ofertas que integran todas las posibilidades del modelo. Como ya os he dicho alguna vez, está todo por inventar…


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