BAQUIA

Dar pistas

En la red la generosidad paga. ¿Que quiero decir con ello? Pues que, en entornos como Internet, merece la pena dar y dar sin esperar nada a cambio. En algún momento, vuelve. Se ha deteriorado mucho pero yo recuerdo los primeros momentos de la red, cuando a nivel mundial eramos tan solo un millón de usuarios comparado con los actuales que ya rozan los 2.000 millones. Todos ayudaban a todos. Podías recabar ayuda de un profesor de matemáticas de Stanford que te aclaraba una duda sobre la necesidad de conseguir un algoritmo de búsqueda simplemente con pedirlo.

A mis socios, muchos de los cuales provienen de negocios de éxito en sectores tradicionales, les llama la atención la cantidad de información que le doy, gratis et amore, a un emprendedor o en un charla abierta. Ellos están acostumbrados a que el saber es ventaja competitiva y hay que cobrarlo. Mi experiencia en Internet es que hay tanta gente, tan lista y preparada que es poco probable que lo que digas tenga aplicación más allá de evitarle una equivocación grave a un emprendedor sin experiencia.

Para mi es una satisfacción que, ya hoy, haya gente que me viene a ver y me dice “es que quiero hacerlo con vosotros porque, la primera vez que vine a verte me distes muchas pistas que me permitieron cambiar mi modelo de negocio y hoy, que lo tengo claro, sois el compañero de viaje que busco”.

Las ideas y el conocimiento valen mucho pero como dice el refranero español “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Prefiero dar una información que ayude a un emprendedor sin esperar nada a cambio que tratar de pensar que les digo para poder cobrarles algo si veo que lo necesitan. El tiempo me está dando la razón y, a pesar de que, lógicamente, haber pasado de uno a 2.000 millones afecta muchos aspectos de la red abierta y cordial que teníamos al inicio.


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