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Capacidad de gestión e improvisación

Los españoles somos los reyes de la improvisación. Un sueco se quedaría completamente estupefacto de las cosas que somos capaces de hacer sin haberlas planificado. Un sueco las tendría planificadas. Esa misma capacidad es nuestro problema nacional. A pesar de la cantidad de buenos gestores que, poco a poco, van saliendo de las Escuelas de Negocios -líderes éstas ya a nivel mundial- y de las empresas de éxito que tenemos, seguimos teniendo una tendencia natural a improvisar.

Nuestros suecos son los ingenieros de caminos -seguidos de las demás ingenierías- y no estaría mal que muchos otros profesionales copiaran las pautas de la gestión excelente que planifica bien y ejecuta mejor. Trabajar 16 horas puede ser una necesidad durante un par de semanas antes de lanzar un producto nuevo, pero hacerlo todos los días del año nos lleva a ser los profesionales que más horas pasamos en la oficina y menos eficiencia operativa conseguimos.

Determinar los objetivos en el tiempo, conseguir los hitos a medida que se han planificado y organizarse para que todo funcione con 8 horas de trabajo es mucho mejor que sentirnos contentos por otro día de 16 horas en el que “hemos trabajado tanto”.

No se trata de trabajar mucho, sino de hacer lo correcto en cada momento. Se puede uno mantener trabajando permanentemente haciendo lo que no se debe. Hay que saber delegar y organizar a nuestros empleados para que, incluso sin nosotros, funcionen bien para conseguir los objetivos en los que todos estamos implicados.

Deja de hacer lo urgente y concéntrate en lo importante.


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