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El ejecutivo pasota

Una start-up no puede tenerlos. Hay muy pocos recursos y, alguién que una gran empresa podría ser un buen ejecutivo, es un lastre sin límites en un entorno emprendedor en el que no hay horas, no hay descanso y no se sabe cuando se va a poder cobrar el sueldo siguiente.

No basta con hacer cosas.  Hay que hacer las cosas importantes y comprometerse a alcanzar -y alcanzar-  hitos intermedios que lancen la empresa. En una gran empresa se aprovechan muchos de la tracción del grupo y no es necesario “sudar sangre”. El ejecutivo de una start-up que se comporta como si estuviera en una gran empresa, le preocupa poco como le van a pagar el sueldo y deja caer la pluma a las 8 horas de trabajo no está a la altura y terminará por ser un lastre que la empresa no puede aceptar.

No quiere esto decir que haya que trabajar 14 horas porque si. Hay que intentar hacerlo todo en las 8 horas de trabajo pero  eso, es un ambiente emprendedor, es poco menos que imposible y, en muchos casos, hay que echarle más horas de las debidas aunque sea de forma esporádica. La predisposición debe estar ahí.

Quizás porque los que lo sentimos le echamos “el resto” nos crucifica tener alrededor gente que “no llega” y que van de acompañantes cómodos, sin compartir los objetivos ni lucharlos con el mismo ímpetu. Todavía es más sangrante cuando se trata de gente que tiene acciones de la empresa y cree que “simplemente por estar” ya se las han ganado.

Vivimos malos tiempos y es el momento de no aceptar nada más que esfuerzo supremo de todos los directivos -pocos- que tenemos en una start-up.


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