BAQUIA

Mi vida en la nube

Nada, que todavía no me acostumbro. Dejo cosas por hacer para cuando llegue a la oficina, he olvidado que, a través de Google Apps, tengo toda mi información accesible desde la red. Sigo posponiendo una cita hasta volver a la oficina para comprobar que tiempo tengo libre cuando, en realidad, llevo siempre la Agenda conmigo.

Es curioso lo que el ser humano, incluso los propensos al cambio como yo, tardamos en dejar nuestras costumbres diarias y cambiarlas por otras -por mucho mejores que éstas sean-. Sigo ante el olvido de la cantidad de cosas que puedo hacer desde el camino, con una simple conexión a Internet y tengo que recordarme constantemente lo que es posible con mi entorno de trabajo.

Eso me hace ser más cauto cuando hablo de implantación de nuevas tecnologías y el grado de aceptación de la sociedad en su más amplio sentido. Si nos cuesta a los que estamos en el día a día cambiante de una empresa de tecnología que no le costará a un empresario tradicional.

Nunca infravaloremos el reto de la aceptación de un cambio radical en nuestra forma de actuar.


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