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Apostar por un/a emprendedor/a no debe ser apostar a la lotería

Dicen que al político Fraga, siempre había que hacer esfuerzos para entenderle, su cabeza era tan rápida que le costaba expresar lo que pensaba claramente porque sus palabras no podían seguir el flujo de sus ideas. Bueno, pues pocos inversores hubieran apostado por Fraga. Para invertir en alguién hay que entenderle/a y llegar a la conclusión de que puede hacer lo que dice.

¿Es posible que un filólogo invente un algoritme mejor que el de Google? Puede, pero no es probable, tiene más credibilidad a priori un matemático. Si soy filólogo y me empeño en presentar un gran proyecto para modernizar las matemáticas cuánticas, por muy seguro que esté, se debe entender que el inversor lo dude. Si nunca he hecho nada en los negocios, llevo 10 años haciendo cosas en Internet y de repente quiero 3 millones para cambiar el mundo, habrá que tener ciertas dudas. Si solo cuento conmigo mismo y la ayuda de un programador sin título en la India es más difícil que un inversor apueste por un proyecto que presento que si resulta que, después de haber vendido con éxito una empresa de Internet y haber apostado un millón de euros de mi propio dinero, he conseguido agrupar a mi alrededor un equipo ganador.

Martin Varsavsky dice con frecuencia que los españoles no nos sabemos vender. Tiene razón. Pero ahora empieza a haber una serie de \”to be entrepreneurs\” que quieren conseguir financiación sin haber demostrado nada antes ni hacerlo por lo menos en un ámbito que conocen bien. Los inversores tenemos que poder confiar en que el/la emprendedor/a tienen, cuanto menos, un criterio fundado sobre el negocio que proponen y conocen bien el entorno, a sus competidores y los demás inversores que ya están en el sector del proyecto que pretenden sacar adelante.

Yo mismo tengo cierta credibilidad en Internet. ¿Que pensaría de mi la comunidad inversora si, de repente, quisiera sacar adelante un proyecto inmobiliario de gran calado en Brasil? Me dirían que no tengo credenciales para ello y si, de repente quisiera hacerlo, no me quedaría alternativa más que rodearme de gente de ese sector que me dieran credibilidad e hicieran ver a la comunidad inversora que he suplido mis carencias en cuanto al conocimiento de ese mercado con el resto de mi equipo.

Muchos emprendedores no lo entienden y se frustran cuando alguién les dice que no tienen las credenciales lógicas para poder sacar adelante el proyecto que plantean. ¿Nos equivocamos a veces? Seguro que si, pero no podemos arriesgar el dinero de nuestros inversores en proyectos que parecen imposibles del todo.

A lo peor nos perdemos el siguiente Google que venga de la mano de un pastor de las Alpujarras que aprendió a leer con 25 años pero, no se puede anticipar el éxito en entornos que no tienen ninguno de los mimbres necesarios para ello.


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