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Lo siento, has perdido tu intimidad

Creo que se lo he escuchado a Enrique Dans, en los pueblos primitivos no había intimidad, los pequeños poblados con pocas paredes y muchos centros de reunión, eran tan abiertos que todo el mundo conocía personalmente las relaciones más íntimas de sus vecinos.

En la aldea global de Internet, poco a poco, dentro de cada tribu, se va configurando un entorno de \”pequeño poblado\” en el que se intercambian casi cualquier información, incluso las íntimas, y se deja un rastro de lo que hacemos a diario.

Las redes sociales contribuyen fuertemente a ello pero, poco a poco, los sistemas de información geolocalizados, terminan de cerrar entornos en los que ya incluso sabemos donde se mueven nuestros amigos y éstos, al parecer, están encantados de que sepamos que están comiendo en un bar cerca nuestro o han entrado en un Hotel de la ciudad o comen, en ese preciso momento, es un sitio en concreto.

¿Es bueno o malo? Yo creo que, si se hace bien, se puede guardar en la intimidad las cosas que no queramos dejar en la red pero, una vez puestas en ella, es muy difícil retroceder o arrepentirse. Es decir, hay que ser conscientes de lo que se hace y no dar lugar a que nos sepa luego mal haber dado una información concreta.

Pero si, esto de la aldea global, nos puede hacer perder intimidad. Hay que actuar sabiéndolo.


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