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El seguimiento de una start-up

Al inicio, cuando todo es euforia y entusiasmo, se tiende a olvidar que estamos llevando a cabo un negocio y que hay que conocer de memoria sus parámetros básicos. Un emprendedor debe, desde el primer día, medir su tráfico, entender donde está la tribu entre la que se encuentra su cliente, saber cual es el ratio de conversión a cliente y/o registrado y el coste de adquisición de los mismos. Se lo debe saber de memoria, debe medirlo a diario, dos veces a ser posible y entender los caminos de sus clientes en su Web.

Es la parte menos molona de gestionar pero es la clave para que un proyecto se convierta en un negocio rentable. La medición no es nada si no se actúa sobre la misma. No se trata de saber solo porque algo no está sucediendo, hay que plantear que vamos a hacer para cambiarlo, medir las nuevas acciones y reaccionar cuando no cumplen los objetivos fijados.

Es triste pero, si vemos que alguién no está cumpliendo sus objetivos, después de darle una oportunidad, habrá que despedirle, otro mal trago para el CEO que, durante los primeros tres años, no parará de tragarse sapos a diario si está cumpliendo con su obligación.

La vida fácil no es para una start-up. Sorry…


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