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Si te llamas Jose en China, no tienes porque ser español

Como os he contado, tenemos a Mónica y Oscar, nuestros responsables de China, en Madrid. Ayer, durante una comida que tuvimos con posibles aliados para aquel país, hablamos de muchas de las peculiaridades del entorno oriental que desconocemos. Oscar explicó que ellos, después de 3 años y haber aprendido Mandarín, descubren cada día cosas nuevas.

A mi me llamó la atención que todos los empleados de nuestra oficina tuvieran nombres anglosajones, Winni, Porter, Joyce…con una sonrisa nos lo explicaron. Los nombres chinos son impronunciables por un extranjero y las tradiciones de aquel país son muy estrictas con las formas, por ello, para evitar que una mala pronunciación de un nombre sea un insulto, todos ellos se ponen un nombre anglosajón -los que han vivido en España lo hacen con nombres españoles- para evitar malentendidos. Es decir, el nombre por el que les conoces y utilizas en tu trato diario con ellos, es solo su nombre “europeo” y el Chino, aunque lo que conozcas, harás bien en no mencionarlo para no cometer un error que puede ser muy importante en vuestra relación futura.

Es un país milenario, lleno de cultura antigua y con formatos y modales que nada tienen que ver con los nuestros. Ni sabemos leerles, si sabemos nunca lo que están pensando, sin embargo, es el futuro del mundo y hay que estar alli.

Yo lo tengo claro, si tuviera 20 años menos, me iría allí con toda mi familia. Unos hijos educados en China tendrán el mundo a sus pies en el futuro. Pensadlo lo que podáis pero entender que no es un camino de rosas y la aclimatización puede ser muy compleja y traumática.


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