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Obsoletos: “La gente encuentra excusas para comprar cosas que no necesita”

De las entrañas de Basurama nació hace unos años Obsoletos, un colectivo de jóvenes madrileños que ha decidido plantar cara a la aparente necesidad de renovar cada dos por tres nuestros aparatos electrónicos, recuperando los recuperables y dándoles nuevos usos a piezas aparentemente insalvables.

Obsoletos ha llevado a cabo diversos talleres en España. Estos talleres tienen una parte informática y otra electrónica. En la informática, se cogen ordenadores viejos, se les instala Linux y se les devuelve a la vida útil: “Los ponemos en funcionamiento aprovechando el software libre, que es mucho más versátil que el privativo. Hay distribuciones de Linux que permiten optimizar los recursos y poner en funcionamiento unos equipos que con Windows o Mac no podrían funcionar”, nos cuenta Skot. La parte más electrónica es distinta: “Cogemos las partes del ordenador que ya no sirven y los usamos como materia prima para hacer todo tipo de cosas”.

¿Qué podemos hacer con piezas viejas?

Y entre esas cosas hay desde lo más sencillo a lo más versátil y funcional: “Lo más complicado ha sido una máquina de formatos. Es un armario de servidores antiguos que nos dieron en la Complutense, y dentro hemos metido vídeos Beta, VHS, laser disc… Varios soportes ya obsoletos. Consiste en que la gente meta su cinta o su disco y éste se digitalice automáticamente”, asegura Cogollo. Entre las aplicaciones sencillas podemos encontrar una máquina de hacer pompas (construida a partir de un lector de CD), chapas hechas con teclas del ordenador o lámparas hechas con casetes antiguas.

Una cuestión práctica y filosófica

Desde Obsoletos intentan luchar contra la obsolescencia programada y contra la compra indiscriminada de nuevos productos. Según Manuel, “la gente muchas veces compra un aparato nuevo que es más caro y que sabe que no necesita, pero encuentra una excusa. Nosotros nos rebelamos ante eso porque consideramos que ese tipo de aparatos viejos pueden seguir cumpliendo una función”. Paaq echa de menos la responsabilidad de los compradores: “La gente no se plantea qué necesita, cómo lo va a usar… Hay tantísimas cosas que las ves, te enamoras… Pero si te parases sólo un momento y te preguntases: '¿Esto lo voy a estar usando dentro de seis meses?' No”.

Puedes ver la entrevista completa aquí.


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