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Entusiasmo y racionalidad

A los inversores financieros tradicionales les preocupa el entusiasmo de un emprendedor porque temen que afecte tu racionalidad. Es verdad pero a mi me sigue gustando el que alguien que emprende esté entusiasmado por lo que hace. Claro que, es un signo de alerta roja, demasiado entusiasmo sin razones concretas puede afectar a su capacidad de entender su verdadera situación en el mercado y las posibilidades de su proyecto.

Digamos que, solo con entusiasmo, no se levantan 150 kilos de peso. Hay que ir al gimnasio, entender tu propio peso corporal y el que levantar dos veces lo que pesas no es sencillo, asesorarte por un profesional que te diga como entrenar, subir de pesas y de peso poco a poco, en fin, el entusiasmo es importante pero no puede ser sin límites y mal soportado por la realidad.

Si alguien con 18 años está entusiasmado porque va a crear una empresa de 5.000 empleados necesitará mucha convicción para que nadie le crea. Si el mismo entusiasmo lo muestra alguien que ya lo ha hecho antes y que ha demostrado que sabe ejecutar planes que se plantea, será más sencillo.

¿Quiere esto decir que no se puede apostar por un joven entusiasta con un gran proyecto? Por supuesto que no. Los jóvenes son quienes rompen a diario el “status-quo” pero hay que razonarlo con ellos y entender hasta que punto, cuando necesiten ayuda profesional (Director General, Director Financiero, Director Comercial,Director de RR.HH. …) será capaz de reaccionar y motivarles para que se unan a su proyecto.


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