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Tres motivos por los que la implantación de un modelo de cloud en las Administraciones Públicas será más lento y caro en España

1. Inversiones versus gastos

La falta de liderazgo para orientarnos hacia un modelo de cloud supondrá que las distintas administraciones seguirán construyendo centros de procesos de datos, cada uno el suyo. Construirlos es una inversión; se puede inaugurar con varios altos cargos y queda muy cool para la localidad elegida. Pero pasa el tiempo y estas costosísimas infraestructuras hay que mantenerlas: no es el negocio principal de las Administraciones Públicas; los gastos se disparan y el mantenimiento de este tipo de infraestructuras es constante. El gasto corriente entonces crece sin parar. Además si se quiere salir de esta infraestructura tenemos el problema de todo el personal vinculado a la infraestructura que figura en plantilla para poder mantener el servicio.

 

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Todo esto lo vemos y lo entendemos perfectamente cuando tenemos polideportivos cerrados por no poder mantenerlos. Hubiera sido mucho más económico para la localidad ponerse de acuerdo con otra localidad y compartir gastos y mejorar las comunicaciones o los accesos. Pero los responsables políticos prefieren inaugurar: es poderosa la atracción de las inversiones frente a los gastos, es poderosa la atracción de las inauguraciones.

Las diferentes Administraciones tardarán tiempo en darse cuenta del pozo sin fondo en el que se han metido por algo que no es verdaderamente indispensable para su Ministerio, Consejería o Ayuntamiento. Salir de ahí nos saldrá caro a todos. Llegará la infraestructura como servicio, tarde y nos habrá costado más, pero llegará. De momento muchas han comenzado por externalizar el servicio en modo hosting. Es un grandísimo paso, pero se puede hacer mucho más.

En Estados Unidos han contado con el liderazgo de Vivek Kundra, un verdadero ministro de Información (no como en tiempos de Fraga “de Información y Turismo”, sino un CIO) que ha orientado la Administración hacia el cloud con un notable éxito. Recomiendo con entusiasmo informarse al respeto.

2. No compartimos

En la Administración casi todos están comenzando a consolidar sus CPD, incluso puede que alguno se atreva a ofrecer su capacidad sobrante a otros y así ahorrar lo que se paga entre todos, pero este concepto que los ciudadanos empezamos a utilizar de manera creciente con el conocimiento (Wikipedia)m el coche compartido y las compras compartidas, etc., las Administraciones no lo acaban de ver por entender que son cesiones de poder. Ahora algunas han comenzado a valorar los servicios duplicados que tienen y también se están replanteando centralizar la central de compras.

Pero no es sólo que no compartan, es que hasta hace poco tiempo nos ha parecido razonable que todas las Administraciones tengan su sociedad estatal, la sociedad autonómica y la local para prestar servicios similares o idénticos.

¿Qué sucederá al final? Pues que con el tiempo y las imposiciones que nos vendrán internacionalmente de ajustarnos de nuevo el cinturón,  nos hará darnos cuenta que no tiene sentido que las Administraciones no usen la capacidad sobrante de otras y empezarán a compartir recursos necesariamente y se cerrarán las infraestructuras sobrantes o menos eficientes. Ya se habla de unir ayuntamientos en Grecia. En España tenemos las embajadas duplicadas, los servicios triplicados, etc., y todos con su infraestructura. Llegará la Infraestructura como servicio, tarde y nos habrá costado más.

3. No entender lo supranacional

Las Administraciones Públicas están ancladas en el concepto nación-territorio del siglo XIX.

Internet no entiende de fronteras físicas y los datos de un lugareño pueden estar más seguros y protegidos a 10.000 kilómetros que en su localidad. Confundir cercanía con seguridad es un problema. La LOPD se tiene que centrar (y parece que así es) en el uso de los datos más que en su ubicación. Entender esto pronto nos evitará retrasos en la adopción del modelo cloud. Ahora tenemos que anclarlo todo al territorio español, pero en el fondo así estamos limitando todo el poder que tiene internet y el potencial que tenemos como país. En el fondo nos estamos limitando a nosotros mismos.

Podemos comprar la energía a una dictadura lejana que nos puede cortar el suministro en 24 horas, pero no se te ocurre alojar la web de un Ayuntamiento español en un CPD de más allá de los Pirineos, o en un cloud con sede en Londres que te metes en un lío.

Hay países que ya lo han entendido y esperemos que en España poco a poco comencemos a ver las tremendas ventajas y ahorros del modelo de cloud. Todavía tenemos mucho por hacer.


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